Cártel de Sinaloa: 3 mil muertos y el colapso de los Chapitos según el WSJ

El Wall Street Journal revela cómo la caída de los Chapitos desató una brutal guerra interna en Sinaloa con miles de muertos y desaparecidos

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El conflicto entre heredero de El Chapo y facción leal a Ismael Zambada ha provocado un aumento de muertes, desapariciones y una inédita acusación contra autoridades, según un reportaje de un medio estadounidense.
El conflicto entre heredero de El Chapo y facción leal a Ismael Zambada ha provocado un aumento de muertes, desapariciones y una inédita acusación contra autoridades, según un reportaje de un medio estadounidense.

Un cuerpo con las manos atadas y una lona azul encima, abandonado a un lado de la carretera. Un letrero empapado en sangre. Esa es la postal que describe The Wall Street Journal al retratar la situación que vive hoy Culiacán, capital de Sinaloa: epicentro de una guerra civil entre las dos facciones que heredaron el legado del Cártel de Sinaloa tras la caída de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

La traición que lo desató todo

Según el reportaje del medio estadounidense, el conflicto estalló a mediados de 2024 cuando Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de El Chapo, tendió una trampa a su propio padrino: Ismael “El Mayo” Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa y figura respetada durante décadas como mediador entre capos, políticos e instituciones.

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Zambada fue emboscado en un centro de eventos, donde esperaba mediar en una disputa política local. Guzmán López lo trasladó en avión a un aeropuerto cercano a El Paso, donde autoridades estadounidenses detuvieron a ambos. Ese momento marcó el inicio de una guerra que, desde entonces, ha dejado un saldo devastador:

  • Más de 3 mil personas muertas, entre pistoleros y civiles inocentes
  • Más de 3 mil 600 desaparecidos
  • Decenas de políticos, policías y empresarios ejecutados
Una operación que involucró la detención de Joaquín Guzmán López y su padrino habría precipitado una escalada de asesinatos, desapariciones y ajustes de cuentas en varios estados afectados por el crimen organizado. REUTERS/Jane Rosenberg
Una operación que involucró la detención de Joaquín Guzmán López y su padrino habría precipitado una escalada de asesinatos, desapariciones y ajustes de cuentas en varios estados afectados por el crimen organizado. REUTERS/Jane Rosenberg

Chapitos vs. Mayitos: dos mundos en guerra

El WSJ describe el enfrentamiento como una batalla entre dos generaciones y dos culturas criminales. Los Chapitos —hijos de El Chapo— representan una nueva estirpe de narcotraficantes: jóvenes, ostentosos, activos en redes sociales, con autos de lujo e influencers a sueldo. Los Mayitos —facción leal a Zambada— son retratados como operadores más discretos y experimentados, que se infiltraron en Culiacán usando vehículos de reparto comunes para pasar desapercibidos.

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Un alto funcionario mexicano consultado por el diario resume el conflicto como una pelea entre “jóvenes de clase alta desquiciados y vaqueros curtidos”, en la que los vaqueros han demostrado ser los más resilientes.

Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Los Chapitos
El diario estadounidense presenta el conflicto como el choque de generaciones dentro del crimen organizado, donde los descendientes de Guzmán actúan con visibilidad mediática, mientras que el grupo de Zambada prefiere operar de manera reservada Foto: Jesús Aviles / Infoabe México

La corrupción, al descubierto

El reportaje también aborda el impacto diplomático del conflicto. A finales de abril, Estados Unidos presentó cargos formales contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros nueve funcionarios, acusados de recibir sobornos de los Chapitos a cambio de protección. Es la primera vez que Washington solicita la extradición de un gobernador mexicano en funciones.

El director de la DEA, Terry Cole, declaró ante el Senado estadounidense que esta acción es solo el comienzo: “Les aseguro que esto es solo el comienzo de lo que está por venir en México”, advirtió.

Sinaloa, en carne viva

Mientras las facciones se disputan el territorio, la vida cotidiana en Culiacán se ha transformado. Alma Rosa Rojo, líder de un colectivo de búsqueda de personas desaparecidas, lo resume con crudeza: “Ahora que los mayores se han ido, la generación más joven está fuera de control”.

The Wall Street Journal concluye que, históricamente, la caída de líderes del narcotráfico no ha detenido el flujo de drogas hacia Estados Unidos, sino que ha intensificado la violencia al interior de México, mientras las facciones derivadas se pelean por el territorio y el poder.

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