(Foto: Gaceta UNAM)
(Foto: Gaceta UNAM)

Matilde Petra Montoya Lafragua fue la primera mujer mexicana que se graduó como médico. Ella labró el camino para que las mujeres del país pudieran ocupar un puesto en la medicina, la ciencia, y en general en una gama de estudios que en la época eran considerados exclusivos para los hombres. 

Nació el 14 de abril de 1856 en la Ciudad de México. Fue la tercera hija del matrimonio Montoya Lafragua, pero fue educada como hija única debido a que su hermano mayor se encontraba al cuidado de su abuela paterna y su hermana murió muy joven.

Hija del militar José María Montoya y la poblana Soledad Lafragua, Matilde fue educada en casa, y desde muy pequeña tuvo que lidiar con los prejuicios de su tiempo. Apenas con 12 años de edad quiso presentar el examen para convertirse en profesora de enseñanza elemental, pero le fue negado por su poca edad.

A los 14 años logró acreditarse como partera en Cuernavaca, a donde llegó a radicar después de haber cursado un año de la carrera de Obstetricia y Partera en la Escuela Nacional de Medicina (ENM), la cual tuvo que abandonar tras la muerte de su padre por falta de recursos económicos.

Tiempo después reingresó a la ENM para concluir sus estudios. Fue así que el 12 de mayo de 1873, con 16 años de edad, obtuvo el título de partera, con un "lúcido examen que fue noticia en El Correo del Comercio". Así lo expresó Gabriela Castañeda López, coautora del libro Pioneras de la medicina mexicana en la UNAM: del porfiriato al nuevo régimen, 1887-1936.

Tras graduarse, Matilde Montoya realizó sus prácticas como obstetra en el Hospital San Andrés, ubicado en la calle de Tacuba, en la Ciudad de México. También dio consulta privada y cumplió su sueño de convertirse en maestra de primaria.

Por motivos de salud, en 1875 se fue a radicar a Puebla. Sin embargo, la comunidad médica de la época la difamó y calumnió incluso en periódicos locales, por lo que se marchó a Veracruz. De acuerdo con Gabriela Castañeda, Matilde sufrió una estigmatización por sus creencias debido a que era protestante y simpatizaba con la masonería.

En 1880 regresó a Puebla y se matriculó en la Escuela de Medicina y Farmacia, con el objetivo de convertirse en médica.  Además de las materias impartidas en su carrera, estudió física, química, zoología y botánica.

Montoya terminó la carrera de medicina en la Ciudad de México. Para conseguirlo tuvo que enfrentar diversos retos, pues maestros y estudiantes estaban en desacuerdo con que ella estudiara la carrera.

"Algunos en la Escuela Nacional de Medicina no querían que entrara a clases, particularmente en las disecciones. "Se decía que Montoya no tenía pudor porque cómo iba a hacer disecciones en un cadáver, desnudo, junto a profesores y compañeros", contó Gabriela Castañeda.

De acuerdo con ella, para la época de Matilde era inadmisible que la mujer cursara alguna carrera como derecho o medicina. Pese a que no existía ninguna ley que lo prohibiera, socialmente se consideraba que ellas debían estar al cuidado de la casa y la familia. 

Matilde necesitó de la aprobación del gobernador poblano y una orden del presidente Porfirio Díaz para aprender medicina en Puebla y luego tener derecho a presentar el examen profesional en la Nacional de Medicina. Al final consiguió ambas y el propio mandatario asistió, en agosto de 1887, al examen de Matilde. Fue el quien le entregó el título de Médico Cirujano Partero.

Montoya se convirtió así en la primera médica mexicana titulada en la historia, marcando un referente en el movimiento feminista de la nación. "Hombres y mujeres deben tener los mismos derechos intelectuales y civiles", decía. Y finalmente así fue.