
En el norte de Madagascar, un análisis genético permitió identificar una nueva especie de baobab en peligro de extinción, un hallazgo que modifica la clasificación conocida de estos árboles y abre nuevas preguntas sobre su conservación.
A partir de la investigación publicada en la revista Taxon, fue reconocida como Adansonia bozy. Los ejemplares de A. bozy habían sido incluidos hasta ahora dentro de otra especie malgache, Adansonia za.
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Según el artículo de Phys.org, el trabajo fue liderado por Nisa Karimi, investigadora de la Universidad de Wisconsin-Madison, junto con David Baum y especialistas del Jardín Botánico de Missouri y la Universidad Estatal de Iowa.
Un cambio en la clasificación

El resultado suma una especie más al grupo reconocido de baobabs, que hasta este estudio contaba con 8 tipos: uno en Australia, otro en África continental y seis en Madagascar. Karimi señaló que aún persisten preguntas biológicas básicas sobre cuántas variedades existen.
“Cualquier grupo que decidamos reconocer en una taxonomía debería estar compuesto por organismos que estén más estrechamente relacionados entre sí que con cualquier cosa ajena al grupo”, explicó Baum.
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A partir de ese criterio, el estudio determinó que la clasificación previa no reflejaba con precisión las relaciones evolutivas entre estas poblaciones de la isla. Para reunir las muestras necesarias, la investigadora tuvo que desplazarse hacia zonas remotas de la isla.
La tarea presentó una dificultad adicional porque varios ejemplares de baobab del territorio malgache pueden parecerse mucho entre sí, hasta el punto de que en algunos casos no basta con observar las hojas para distinguirlas.
“Para saber qué estás viendo, tienes que verlas en flor”, indicó Karimi. Esa instancia dura cerca de un mes por especie y las flores solo se abren después del anochecer, en ramas situadas a veces a más de 30 metros de altura. La condición exigió al equipo usar material complejo de escalada para subir los troncos y luego bajar tras tomar las muestras.
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El análisis genético y el trabajo de laboratorio

Tras la recolección de hojas, las muestras fueron trasladadas a Wisconsin para su procesamiento. Sin embargo, los tejidos presentaban una alta concentración de polisacáridos, lo que generaba una sustancia viscosa que dificultaba la obtención de ADN de buena calidad.
La investigadora indicó que para obtener secuencias genéticas largas se requiere ADN de alta calidad, pero ese tejido suele fragmentarse. Tras varias pruebas, logró obtener hebras aptas para un análisis filogenético por captura dirigida de secuencias, que identifica y secuencia cientos de genes en un organismo.
También analizó fragmentos de ADN para identificar los genes a rastrear, luego los comparó entre distintas variedades y usó métodos computacionales para integrar los datos.
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El estudio concluyó que, aunque A. bozy comparte rasgos morfológicos con la especie junto a la que había sido clasificada con posterioridad, en realidad está más emparentada con otros dos grupos del norte de Madagascar.
Impacto en la conservación

A partir de su distribución conocida en Madagascar, Karimi y Baum consideran que A. bozy debe ser tratada como un baobab en peligro. Ese punto tiene implicancias directas porque la financiación destinada a la conservación en la isla suele priorizar a los taxones amenazados o en riesgo.
La nueva clasificación podría facilitar el acceso a más recursos para proteger a A. bozy. Además, el hallazgo obliga a revisar el alcance atribuido hasta ahora a A. za, que ya no aparece como un grupo tan extendido en el territorio malgache.
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Para Nisa, la conservación depende primero de poder describir un organismo, darle nombre y establecer cómo se relaciona con otras formas de vida del entorno. Los autores del trabajo consideran además que podrían existir otros baobabs aún no reconocidos.
Sus resultados también sugieren que Adansonia rubrostipa, hasta ahora considerada de amplia distribución, podría requerir una división taxonómica. El equipo prevé continuar la investigación sobre los baobabs de la isla para ampliar el conocimiento sobre su biodiversidad y mejorar las estrategias de conservación.
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