
La cuenca subglacial de Aurora (ASB) en la Antártida Oriental es una de las regiones más cambiantes del continente, y su evolución es clave para entender los procesos que afectan al deshielo de las grandes plataformas. En este contexto, la importancia del drenaje subglacial, o el flujo de agua debajo de los glaciares, ganó relevancia, especialmente al considerar sus implicaciones para la dinámica de estas masas heladas y el aumento del nivel del mar.
Estos sistemas permiten una corriente rápida de hielo y contribuyen a la pérdida de densidad de los glaciares al erosionar las plataformas de hielo flotantes. A pesar de la importancia de este fenómeno, muchos modelos climáticos no consideran estos cambios dinámicos, lo que podría devenir en una subestimación de la magnitud del deshielo y, por ende, la contribución de la Antártida al incremento del volumen oceánico.
En un innovador estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Waterloo, Canadá, se analizó el sistema de drenaje subglacial de la cuenca de Aurora durante 34 millones de años, con estimaciones hasta el año 2100. Publicado en Nature Communications, la investigación subraya cómo estos ríos evolucionaron a lo largo del tiempo, e influyeron no solo en el comportamiento de los glaciares en el pasado, sino también en las proyecciones futuras de la subida de los océanos. Según los expertos, el no tener en cuenta esta variante podría dejar fuera de los modelos de predicción una parte crítica de la conducta de la capa de hielo antártica.
El drenaje subglacial en la cuenca de Aurora: pasado, presente y futuro

El estudio de la cuenca subglacial de Aurora revela que los sistemas de drenaje subglacial experimentaron reorganizaciones sustanciales desde el inicio de la capa de hielo en la Antártida, hace 34 millones de años. En el pasado, durante períodos cálidos, los ríos subglaciales eran mucho más largos y alcanzaban mayores volúmenes de descarga, lo que incrementaba las tasas de derretimiento en las plataformas de hielo.
A medida que el hielo se retraía, los canales de drenaje también se reconfiguraban, lo que modificaba los patrones de deshielo. El modelo utilizado por los investigadores sugiere que esta dinámica jugó un papel importante en la aceleración del flujo de hielo y en la retirada de las líneas de flotación de los glaciares. Se trata de la zona donde el hielo de una plataforma glaciar comienza a flotar sobre el agua, marcando el punto de contacto entre el hielo y el océano, el agua subglacial o el suelo.
Hoy en día, los canales de drenaje en la ASB siguen siendo fundamentales para el control del flujo de hielo. El glaciar Totten, uno de los más afectados en esta región, muestra una descarga significativa de agua a través de sus canales subglaciales, lo que impulsa una mayor fusión basal de la plataforma de hielo. Estos sistemas están estrechamente vinculados a la geometría de la capa de hielo y el comportamiento de los glaciares, lo que hace necesario integrarlos en los modelos actuales de dinámica de la capa de hielo.

Los científicos utilizaron el modelo GlaDS (Glacier Drainage System), que simula el flujo de agua debajo de los glaciares. Este sistema permite representar cómo se forman y evolucionan los canales según la presión del agua y la geometría del lecho. A partir de datos de topografía, velocidades basales y producción de agua basal, permite evaluar cómo estos factores afectan el derretimiento de las plataformas de hielo, y cómo podrían cambiar con el tiempo debido al cambio climático y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Para el futuro, los modelos muestran que el drenaje subglacial continuará evolucionando como respuesta al calentamiento global y a los cambios en las condiciones de la capa de hielo. Las proyecciones para el año 2100 indican que el deshielo podría intensificarse significativamente, especialmente bajo escenarios de altas concentraciones de gases contaminantes. En estos escenarios, los sistemas se reorganizarían, lo que aceleraría la retirada de las líneas de flotación y, por lo tanto, contribuiría al aumento del nivel del mar de manera más severa de lo que se pensaba previamente.
El derretimiento de la plataforma de hielo y el aumento del nivel del mar
El análisis muestra que las modificaciones en los sistemas de drenaje, como cambios en la ubicación de los canales de agua subglacial y el volumen de líquido descargado, pueden aumentar las tasas de fusión basal, es decir, de adelgazamiento de las bases de los glaciares.
Esto ocurre porque el agua subglacial provoca una mezcla turbulenta que acelera el derretimiento de la base del hielo. Este movimiento irregular del agua transfiere más rápidamente el calor al hielo, lo que debilita la plataforma y facilita su ruptura.

El impacto de este fenómeno es significativo, ya que un mayor derretimiento basal reduce el freno que las plataformas de hielo ejercen sobre el hielo terrestre para evitar que este se desplace hacia el mar. Este debilitamiento podría resultar en un retroceso de los glaciares, lo que contribuiría a un incremento más rápido del volumen de los océanos.
En el caso de ASB, se estima que la pérdida total de hielo en la región podría provocar un aumento de hasta 4 metros en el nivel global del mar. Este escenario subraya la importancia de integrar la hidrología subglacial en los modelos climáticos para mejorar las proyecciones sobre los efectos del deshielo y sus consecuencias en las ciudades costeras de todo el mundo.
El estudio resalta cómo las estimaciones de la subida del nivel del mar pueden volverse más precisas si se incluyen estos efectos hidrológicos en los modelos de predicción. Como afirma Christine Dow, profesora de la Facultad de Medio Ambiente de la Universidad de Waterloo y coautora del estudio,“es fundamental que las proyecciones del aumento del nivel del mar incluyan la mayor cantidad de información relevante posible para que el mundo pueda tomar las medidas adecuadas para reducir la devastación en las comunidades costeras globales”.
Si bien este estudio no predice directamente la cantidad exacta del aumento del nivel del mar, sí demuestra que la hidrología subglacial es una parte esencial del proceso y debe ser considerada para obtener una imagen completa del futuro de los glaciares antárticos.
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