El Steelers Football Camp trajo a la Ciudad de México a Rocky Bleier (Foto: Pittsburgh Steelers)
El Steelers Football Camp trajo a la Ciudad de México a Rocky Bleier (Foto: Pittsburgh Steelers)

Rocky Bleier debía estar ultimando detalles de cara a su segunda temporada con los Pittsburgh Steelers en la NFL aquel 20 de agosto de 1969. En cambio, se encontraba escondido junto a su pelotón entre un campo de arrozales de Vietnam del Sur, cuando un disparo le perforó el muslo izquierdo.

La especialidad de Bleier en los emparrillados era correr el ovoide, pero el balazo lo dejó imposibilitado de realizar lo que mejor sabía hacer. Derribado, miembros del Frente Nacional de Liberación de Vietnam lanzaron una granada que cayó apenas a unos metros de él, lo que provocó que también resultara lastimado de la pierna derecha.

Robert Patrick Bleier había sido reclutado un año antes por los Steelers en la ronda 16 del Draft de la NFL, convirtiéndose en la selección número 417 global. Pero su temporada de novato fue un desastre, con solo seis acarreos para 39 yardas y tres pases atrapados para 68 yardas -incluido un pase de pantalla de 54 yardas-.

Fue entonces que tras ser elegido por el Ejército de Estados Unidos en diciembre de 1968, se unió a la 196th Light Infantry Brigade, batallón emboscado por los rebeldes vietnamitas el día que Bleier estuvo a punto de morir a unos 14.000 kilómetros de casa.

"Parte de la historia es que estaba en el hoyo, no sabía cuál sería mi futuro y el doctor me dijo, cuando le hice la pregunta sobre qué pensaba sobre mi futuro o mi posibilidad de volver a jugar con mis lesiones de ese momento, dijo: 'no te preocupes, no te preocupes por jugar, porque no vas a volver a jugar', que no tendría la fuerza para jugar ni la flexibilidad para jugar", recuerda el ex jugador de 73 años en entrevista con Infobae México.

Rocky recibió un disparo en el muslo izquierdo y luego una granada le lastimó la otra pierna (Video: Infobae México)

Rocky se encontraba en un hospital en Tokio, Japón, cuando el médico le dio la mala noticia. De inmediato, una profunda depresión se apoderó de él. Caminaba por las calles a altas horas de la noche, llorando porque, como alguna vez dijo, "jugar al fútbol americano era lo único que sabía hacer".

"Como mi figura de autoridad, él (doctor) solo desechó mi esperanza que tenía. Pero unos días después recibí una carta en mi correo, había dos líneas escritas: 'las cosas no van bien, te necesitamos, Art Rooney'. Dije, 'wow, alguien me necesita'. Ellos (Steelers) no me necesitaban, pero fue muy amable que alguien se preocupara y me diera una oportunidad cuando volví", dice Bleier con una ligera sonrisa y los ojos llorosos.

El oriundo de Appleton, Wisconsin, tendría una nueva oportunidad, a diferencia de las poco más de 5 millones de personas que se calcula, perdieron la vida en la Guerra de Vietnam, un conflicto bélico que duró dos décadas y a que a la fecha, la comunidad local aún sufre los efectos del uso de químicos defoliantes por parte del ejército estadounidense.

"Fue una guerra desafortunada", reconoce Bleier durante su visita a México para el Steelers Football Camp 2019. "No fue una guerra popular y hubo un montón de protestas en los Estados Unidos y los soldados desafortunadamente no estaban identificados con la guerra y servir a su país".

"Fue un duro ajuste para mucha gente el regresar; yo regresé en un alto perfil, a la industria profesional y al menos tuve la oportunidad de hablar sobre mi experiencia, algo que muchos jóvenes en ese tiempo no pudieron, así que espero que al menos al haber estado en un equipo exitoso les pude haber dado algo de orgullo, éramos un tipo de personas especiales para el país", añade.

Su regreso causó revuelo en EEUU (Foto: Focus on Sport/Getty Images)
Su regreso causó revuelo en EEUU (Foto: Focus on Sport/Getty Images)

A la Guerra de Vietnam se negaron a ir miles de personas, como la leyenda del boxeo Muhammad Ali, quien dijo, no se prestaría a ser parte de una invasión, además de alegar que el ejército enviaba a las zonas más riesgosas a personas de raza negra como él.

"Como personas tomamos decisiones, así que algunos eligieron no ir", explica Bleier. "Como todas las decisiones, vienen consecuencias, y así debes vivir con esas consecuencias y es tu derecho, puedes irte del país y no servir (a la guerra), puedes ir a la cárcel, puedes no enlistarte en la guardia nacional, pero yo personalmente pienso, 'ok, ¿puedes vivir con esas elecciones?' y personalmente no soy muy animoso sobre eso. Es solo lo que la vida es".

Tras leer aquella breve carta signada por el dueño del equipo acerero, Bleier se reportó al campo de entrenamiento de Pittsburgh un año después de ser herido. Ni siquiera podía caminar sin sentir dolor y, como era de esperarse, no se ganó un lugar en el roster. Pero nunca se rindió.

"No puedo, no lo recuerdo", responde Bleier al ser preguntado sobre qué le pasó por la mente cuando por fin logró regresar al emparrillado. "Cuando volví en ese año a los campos de entrenamiento en St Vincent's College, fue un año largo, fue un año complicado y me dieron una chance, me dieron una oportunidad y fue como pensar 'tal vez volví muy pronto', me impulsaron pero tal vez no estaba listo para jugar, pero me sentí bien de ser parte de la organización, me sentí bien de ser alguien y estar de vuelta ahí y eso me ayudó mucho".

Pasó dos temporadas completas tratando de ganarse un lugar en la lista de jugadores, trabajaba de cinco a seis horas al día para ponerse físicamente a tope, hasta que en 1971 logró ganarse un lugar en el roster, aunque solo jugó seis partidos en equipos especiales.

Bleier tuvo un pésimo año de novato (Foto: Pittsburgh Steelers)
Bleier tuvo un pésimo año de novato (Foto: Pittsburgh Steelers)

En 1974, Rocky finalmente recibió más minutos. Acarreó el ovoide 88 veces para 373 yardas (4.2 yardas por carrera) y dos touchdowns. Los Steelers el Super Bowl IX con Bleier como pieza fundamental, al acarrear el balón para 65 yardas contra una de las mejores líneas defensivas de la historia de la NFL, la de los Purple People Eaters de Minnesota Vikings.

Para la temporada siguiente, corrió para 528 yardas y dos anotaciones mientras ayudaba a los Steelers a una segunda victoria consecutiva en el Super Bowl, esta vez ante los Dallas Cowboys en un partido en el que corrió para 51 yardas. Pero lo mejor estaba por venir.

La mejor temporada de la carrera de Rocky ocurrió en 1976. El egresado de la Universidad de Notre Dame sumó 1.036 yardas (4.7 yardas por acarreo) y cinco anotaciones. Cifras que alcanzó sin ser titular ni una sola vez, al ser el complemento del estelar Franco Harris.

Pese a que bajó su rendimiento, su fortaleza mental ayudó a los Steelers a una tercera victoria en el Super Bowl XIII en 1978. Su recepción dentro de las diagonales significó el triunfo 35-31 sobre los Dallas Cowboys.

Se retiró a los 34 años (Foto: Getty)
Se retiró a los 34 años (Foto: Getty)

Pittsburgh todavía ganó un anillo de campeonato más al año siguiente y para 1980 Rocky Bleier anunció su retiro a los 34 años. De ganar el Purple Heart y una Bronze Star a acumular cuatro anillos de Super Bowl, Rocky Bleier reinventó la definición de la palabra superación, por lo que a pesar de las grandes diferencias en el juego, cree que sin duda podría tener el mismo éxito en esta época.

"Sí lo creo, el juego ha cambiado obviamente, puedes ver a los jugadores son más grandes y mejor entrenados, mejor acondicionados, pero siento que si vas por ese proceso, porque últimamente todo es el deseo de jugar, la habilidad de jugar, el entendimiento, dando otras cosas, como buena velocidad, buen tamaño. Sí, creo que realmente podría competir", finaliza.