La foto del día en que Cassius Clay rechazó ir a Vietnam
La foto del día en que Cassius Clay rechazó ir a Vietnam

Metido en una bata blanca de toalla con sus dos grandes iniciales bordadas en el bolsillo izquierdo, dejó caer la imponente y fina estética de su humanidad sobre el mullido sillón de tres cuerpos. El numeroso séquito de acompañantes transitaban la suite del Marriott Hotel de Ritchfield, Ohio, con alguna inidentificable misión. La mayoría se entrecruzaban con largos cables en espiral de los teléfonos de línea hablando cada uno con alguien de afuera del hotel.

Estas escenas preocupaban mucho a Angelo Dundee y a Fredie Pacheco, director técnico y médico de Muhammad Ali, respectivamente.

Es que eran todos miembros del Muslim, alejados por completo del mundo del boxeo y las necesidades de un boxeador. Tal como lo permite el Corán, la mayoría de ellos iban vestidos con trajes propios de la vestimenta occidental, con el único agregado del Fez para cubrir sus cabezas. El detalle que me llamó la atención fue el largo de los pantalones de aquellos hombres siempre de negro. Los pantalones no caían en el calzado; todos estaban un par de centímetros por encima, apenas debajo de los tobillos. Es que ninguna prenda de cualquiera de sus indumentarias permitidas por el Corán deben tocar el suelo.

Las iniciales del enorme Cassius Clay no son la doble C. Se advierte dominantemente la M y la A. Ha logrado ser Muhammad Alí a un alto precio de críticas, sanciones y condena.

En visperas de la pelea contra Chuck Wepner (24/3/75) ya nadie llamaba a Cassius Clay como tal pues había impuesto el nombre que el ministro musulman Elijah, había elegido para él en un templo en Lousville, su ciudad natal en 1964.

— ¿Se puede hablar sobre eso, Muhammad?, le pregunté respetuosamente aquella tarde en que me permitió ingresar a su suite.

— No es tan difícil. Volví con el campeonato olímpico que gané en Roma en 1960 y en mi ciudad, con mi gente, seguía siendo un "nigger" ("un negro", peyorativamente expresado). No me permitían entrar a un baño público de cualquier cafetería. No era tratado con educación. Nunca hubo un mínimo acto de reconocimiento. Mis padres lo sufrían. Mis hermanos lo sufrían. Y yo lo sufría…

— ¿Por eso arrojaste la Medalla Dorada al río?

— No lo sé. Fue un momento irracional. Hoy no lo haría. Lucharía de otra manera. Pero hoy no tiene el mismo valor que ayer. He vuelto a ser campeón del mundo, me llaman Muhammad Alí y aceptan que no haya ido a Vietnam por ser musulmán.

— ¿Y por qué el Islam y no otras religiones como el hinduismo o el budismo?

— En mi calle había chicos que robaban, que se peleaban y tal vez se drogaban. La policía los llevaba a la comisaría y les pegaba. La mayoría de los blancos nos despreciaban. Entonces, mis padres me llevaron a una reunión donde se hablaría a los jóvenes sobre estas cosas. Era la primera vez en mi vida que sentía que alguien se preocupaba por nosotros. Él se llama Elijah Muhammad, es nuestro ministro y su hijo Herbert Muhammad es mi consejero y maneja todos mis negocios.

Alí en uno de los primeros combates que quedó en el recuerdo ante Sonny Liston
Alí en uno de los primeros combates que quedó en el recuerdo ante Sonny Liston

Fue mucho más fácil la pelea contra Wepner a quien derrotó por nocaut al día siguiente de éste diálogo, que su lucha por negarse a ir a Vietnam.

Cassius Marcellius Clay había sido clasificado en un principio como 1-Y. Esto significaba que los exámenes físicos habrían detectado alguna deficiencia de poca significación. O acaso por su condición de campeón mundial de todos los pesos y sus pedidos de postergación al alistamiento, se le tolerara tal situación. Pero ante el requerimiento de la Guerra en Vietman, esa clasificación pasó a ser 1-A. O sea, debía presentarse en el Centro de Reclutamiento de Houston un día como hoy, cincuenta años atrás.

Las huellas documentales de la época muestran una recreación realizada por el propio Muhammad con los siguientes elementos. Una oficina de reclutamiento con decenas de jóvenes sin angustia aparente, con ropa informal, en un ámbito distendido. Se advierte una sola excepción, la de Cassius Clay, vestido con un traje azul y una corbata roja que matiza su blanca camisa.

— Bueno señores –dice el Sargento Brian Miller – ustedes han sido citados por esta Oficina de Reclutamiento para incorporarse de inmediato a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Les diré cómo es el procedimiento: llamaré a cada uno por su nombre y cuando ello ocurra, el mencionado dará un paso al frente. De inmediato yo le diré en cuál de nuestras fuerzas será incorporado: John Allen, Marina; Carl Austin, Ejercito, Louis Rattio, Aviación.

Cada uno de estos jóvenes fue dando un paso al frente. El siguiente sería Cassius Clay. Y no dio el paso al frente, se quedó en el mismo lugar. Fue entonces cuando el oficial repitió su nombre: "Cassius Clay". Ante la negativa, un soldado fue a buscar a quien estaba al mando de esa dependencia, el Major Michael Cannon. Este invitó a Cassius Clay a pasar a su oficina y le dijo: "Señor Clay le daré una nueva y ultima oportunidad de ser soldado de los Estados Unidos y defender a su país. Regrese a esa reunión con los demás reclutas, volveré a llamarlo y dará un paso al frente. Si no lo hace será considerado un desertor".

– No pierda tiempo, señor. Soy musulmán, no tengo ningún conflicto con el Vietcong, nunca me llamaron "Nigger". No sé quiénes son, no podría tomar un arma ni siquiera para amenazarlos.

A partir de ese momento, Muhammad Alí debió sobrellevar muchas adversidades. El Estado de Nueva York le retiró la Licencia de Boxeador Profesional. O sea, no podía ejercer su trabajo. El Gran Jurado Federal lo halló culpable de Deserción. La World Boxing Association lo desconoció como campeón mundial y abrió un torneo para consagrar a un nuevo campeón.

En tales eliminatorias compitió Ringo Bonavena quien le ganó a Karl Mildenberger y perdió contra Jimmy Ellis, a la sazón el futuro campeón mundial. Simultáneamente, en Junio del 67, un Tribunal de Houston lo condenó a cinco años de prisión que redimió con el pago de una fianza cuyo monto fue superior a la suma de todas sus bolsas. Así sostuvo su libertad condicional. Pero quedó en la ruina.

– Toma Muhammad, pon esto en el bolsillo, te lo manda mi padre. No tienes la obligación de devolverlo. Nuestra familia te respeta mucho.

Dentro de una limousina para que nadie los vea, a la altura de la puerta del Waldorf Astoria de Nueva York, Marvis, hijo de Joe Frazier, campeón mundial de peso pesado, le entregaba un dinero a Cassius a manera de generosa ayuda.

El primer combate entre Muhammad Alí y Joe Frazier fue denominada como la Pelea del Siglo
El primer combate entre Muhammad Alí y Joe Frazier fue denominada como la Pelea del Siglo

Pero este acto tuvo varias interpretaciones. Frazier y Alí se enfrentaron tres veces. La última, la de Manila, fue la pelea más dramática que vi en mi vida de cronista. Se trataba de dos atletas vigorosos que peleaban por dinero y por gloria, pero uno –Cassius– odiaba al otro –Frazier- sin una razón clara que alguna vez dejara saber. Y en cada una de esos combates, ambos fueron dejando girones de salud hasta destruirse.

Alí le ganó dos veces. Y Frazier nunca entendió por que lo odiaba tanto. Será tal vez por que cuando Smoking Joe era campeón, Muhammad era "desertor". Por no haber escuchado ninguna frase de Frazier solidaria con su causa. O acaso porque se arrepintió de haber aceptado el dinero…

En Septiembre de 1970 un juez de Texas se expidió dictaminando que la condena hacia Muhammad Alí resultaba "arbitraria" e "irrazonable". Con este fallo, le devolvieron la Licencia de Boxeador Profesional. Y su vuelta a los rings se produjo con dos peleas sucesivas durísimas: Jerry Quarry (KO 3°) y Oscar Ringo Bonavena (KO 15°). Ambas hacia finales del 70.

Finalmente, recién en el mes de junio de 1971, la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos hace lugar al argumento jurídico de Muhammad Ali sobre su condición de "objetor de conciencia" (no asumir actitudes que vayan contra sus principios religiosos) y al admitirlo como "ministro musulmán" ajustado a derecho, lo declara libre de culpa y cargo.

Su regreso fue clamoroso y tanto la sociedad como parte de la prensa dejaron de cuestionarlo. La reivindicación fue proporcional a todo cuanto se supo luego sobre la Guerra de Vietnam.

Hoy se cumplen 50 años, medio siglo, de aquel hecho que transformó a Cassius Marcellius Clay en Muhammad Alí convirtiéndolo en un inequívoco paradigma de la lucha por las convicciones.

Y el mejor boxeador de todos los tiempos. Ademas…

Junto a Malcom X, quien lo convenció de convertirse al islam
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