Los habitantes de Progreso están atravesando uno de los momentos más difíciles de su historia. La desaparición de Emiliano Sala, futbolista surgido del club San Martín puso en vigilia a toda la población.

Más de 200 vecinos se reunieron en la plaza principal para rezar por el delantero que desapareció cuando cruzaba el Canal de la Mancha a bordo de un Piper PA- 46 Malibu.

Las lágrimas de los creyentes representaron las esperanzas de encontrar con vida al único jugador profesional que se formó en la localidad santafesina.

La ceremonia comenzó con las palabras de una vecina que citó un pasaje de la Biblia:

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús cumplió los doce años, subió también con ellos a la fiesta, pues así había de ser. Al terminar los días de la fiesta regresaron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran. Seguros de que estaba con la caravana de vuelta, caminaron todo un día.

Después se pusieron a buscarlo entre sus parientes y conocidos. Como no lo encontraran, volvieron a Jerusalén en su búsqueda. Al tercer día lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.

Todos los que le oían quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas. Sus padres se emocionaron mucho al verlo; su madre le decía: "Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos estado muy angustiados mientras te buscábamos". Él les contestó: "¿Y por qué me buscaban? ¿No saben que yo debo estar donde mi Padre?" Pero ellos no comprendieron esta respuesta. Jesús entonces regresó con ellos, llegando a Nazaret. Posteriormente siguió obedeciéndolos.

Su madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón. Mientras tanto, Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia, ante Dios y ante los hombres.

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El rezo continuó con el Padre Nuestro y el Ave María hasta completar el rosario. Fueron momentos en donde las lágrimas invadieron el escenario que concluyó con la lectura del siguiente texto que es obra de otra de las participantes del evento:

Hoy nos reunimos para pedir por la pronta aparición con vida de Emiliano Sala. Para nosotros, los habitantes de Progreso, nuestro campeón. Las horas pasan y nuestros corazones sufren mucho. Nuestra cabeza es atravesada por millones de pensamientos, pero algo está claro: estamos aquí porque creemos, sabemos y sentimos que este pibe que jugó en nuestro club, en esta misma plaza, que compartió un mate y un asado con sus amigos, y caminó por donde caminan nuestros hijos está vivo, y será rescatado.

Pidamos por los que están buscando, pidamos para que no decaiga la fe y que nos unamos todos por Emiliano. Pidamos consuelo y fuerza por su familia, sus amigos, sus conocidos, por los que seguían su carrera y festejaban sus goles, por los niños que lo tienen como un ejemplo a seguir y minuto a minuto dentro de su inocencia preguntan ¿dónde está el Emi?

Con un fuerte aplauso recarguemos energías, pueblo mío, para seguir adelante en esta dura espera. Emiliano, meté el gol de tu vida ¡Te esperamos!

Finalizado el acto, el silencio volvió a instalarse hasta que otro amigo de Emiliano propuso terminar la noche con una "vuelta olímpica" a la plaza, como las que dará Sala en su regreso a las canchas. En Progreso la luz de esperanza se mantiene encendida, y la ilusión por volver a ver al delantero con vida promueve la unión de un pueblo desgarrado. La unión hace la fuerza. Y Dios los milagros.

Fotos: Thomas Khazki

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