Asesinato del presunto abusador de TransMilenio: la Fiscalía identificó a las 10 personas que participaron en la golpiza

Juan Pablo González es el presunto abusador de la menor Hilary Castro en la estación de Transmilenio de La Castellana, en el norte de Bogotá.

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La Policía inició una investigación disciplinaria interna tras la muerte de Juan Pablo González, señalado de abusar sexualmente de una menor en Transmilenio, luego de ser capturado. Foto: Secretaría de Seguridad de Bogotá
La Policía inició una investigación disciplinaria interna tras la muerte de Juan Pablo González, señalado de abusar sexualmente de una menor en Transmilenio, luego de ser capturado. Foto: Secretaría de Seguridad de Bogotá

Luego de ser identificado y llevado a la URI de Puente Aranda el abusador de la menor de edad Hilary Castro, Juan Pablo González sufrió cerca de 30 minutos de tortura por cuenta de la fuerte golpiza generada por 10 reos y por uno de los custodios que estaba ese día.

Más de cincuenta golpes recibió Juan Pablo González, con los que casi le fracturaron casi en su totalidad el tórax, le encontraron varios hematomas en extremidades y en los genitales. De acuerdo a los videos de las celdas, todo sucedió ante la mirada de los custodios que, aunque presenciaron la brutal golpiza, no hicieron nada para detener a los reos. Incluso, un investigador le contó a El Tiempo (ET) que -al parecer- fue un custodio que habría ordenado que golpearan hasta la muerte al presunto abusador de Castro.

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Este suceso hizo que surgiera la pregunta de cómo funciona la cadena de mando al interior de las presiones, o por lo menos de esta Unidad de Reacción Inmediata (URI).

Las investigaciones del CTI de Bogotá, con entrevistas y revisiones de cámaras de vigilancias, lograron ayudar a determinar la identidad de los 10 reos que participaron en la tortura de González, entre los que se encuentra los líderes de las celdas 4 y 5 de la segunda planta que tiene la URI de Puente Aranda.

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A estos líderes de celdas se les llama por lo general como los “plumas”, quienes son los únicos que hablan con los custodios y con los demás reos del resto de penitenciario, es decir, son el medio entre estos dos extremos, por lo menos en la URI de Puente Aranda.

“Allá ningún privado de la libertad puede hablar con los custodios directamente, solo los ‘Plumas’, y ellos mismos son los que deciden qué debe hacer cada uno de los detenidos. Eso es un mundo aparte (…). Se ajustician y se golpean entre ellos y nadie puede intervenir, no se les puede prestar asistencia médica si los ‘Plumas’ no autorizan”, dice el investigador del CTI a El Tiempo.

De acuerdo el investigador del CTI, los plumas son los encargados de delegar tareas a quienes lleguen a las celdas, como lo son el aseo, lavado de baños y de ropa, pero quienes están en últimas en la cadena de mando son los reos que entran por temas relacionados por abuso y acoso sexual, pues son a quienes los demás los castigan.

Al testigo de la agresión - y posterior muerte- de González también lo golpearon, estuvo cinco días en los que constantemente lo golpearon y nadie más allá de las rejas se enteró. Es tan fuerte la influencia de los “plumas blancas”, que ellos determinan que reo puede recibir vivistas y cuando están golpeando a un reo le prohíben a los custodios ver a los sujetos.

“Al testigo que también fue golpeado no lo dejaban ver de los custodios. Cuando pasaban a hacer el conteo de personal los obligaban solo a levantar la mano e identificarse, pero los ‘Plumas’ le prohibían levantarse del piso donde dormía. Entonces los patrulleros nunca se daban cuenta del estado de salud del hombre, pero claro que sabían lo que había pasado y por qué la víctima solo levantaba la mano y no más”, contó el investigador del CTI a ET.

Por último, Juan Pablo González, no habría muerto en la celda 4 como se habló en un principio, al parecer, fue llevado hasta la vista de los custodios que no dijeron nada, y duro más de una hora y media tirado en el piso sin recibir ninguna asistencia médica.

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