Cecilia López, exministra de Agricultura, reveló el golpe que vivió con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán: “Lo perdimos todo”

La economista participó en el pódcast ‘Las Menopáusicas’, donde relató los desafíos que enfrentó junto a su familia y cómo consiguió superarlos

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Cecilia López vivió el 9 de abril de 1948 como una niña que vio cómo la violencia política destruyó su hogar - crédito @menopausicas_p/X

Bogotá se estremeció el 9 de abril de 1948, cuando un asesinato sacudió a la ciudad y cambió para siempre la vida de miles de familias. Entre ellas, la de Cecilia López Montaño, economista y política colombiana, que en un emotivo diálogo con el pódcast Las Menopáusicas recordó los días posteriores a la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, que desencadenó el llamado Bogotazo.

“Después de que mataron a Gaitán (...) lo perdimos todo”, confesó López a Yolanda Ruiz y María Elvira Samper, conductoras del pódcast. Y es que la tragedia no fue abstracta, ya que golpeó directamente a su hogar.

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Los negocios de su padre en Bogotá fueron saqueados y quemados, y la familia se vio obligada a huir para salvar la vida; la pequeña Cecilia apenas comenzaba el colegio Albernia cuando todo cambió.

“Nos fuimos sin nada a Fusagasugá, a una finca en una loma que mi papá arrendó”, rememoró la exministra de Agricultura. Allí enfrentaron hambre, miedo y hostilidad; la amenaza de Los Chulavitas —grupo armado irregular opuesto a los liberales—, hizo que la familia viviera bajo constante peligro.

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La economista Cecilia López describió la pobreza y el miedo que vivieron tras el Bogotazo, mientras buscaban refugio en Fusagasugá - crédito Las Menopáusicas/YouTube
La economista Cecilia López describió la pobreza y el miedo que vivieron tras el Bogotazo, mientras buscaban refugio en Fusagasugá - crédito Las Menopáusicas/YouTube

“Era el único liberal de ese barrio y Los Chulavitas atacaron la finca. Mataron a los perros, mi bisabuela y mi mamá salieron heridas”, recordó. “Nos vamos”, ordenó su padre, ante el terror que los rodeaba; además, la interrupción de la educación fue inmediata, por lo que no pudo asistir a clases de primaria y aprendió a leer y escribir gracias a la guía de su padre y la generosidad de amigos cercanos que le prestaban libros.

La pobreza fue parte de su vida en medio del caos violento en Colombia

“No, llegamos. Los murciélagos se pasaban por el cielo raso (...) No, la cosa más (...) la pobreza. Mi mamá lloraba y lloraba. ¿Y sabes de qué vivimos? Las ollas que le había comprado mi mamá, las empeñaba. Y con eso, y con esa pobreza vivía“, señaló la economista en el pódcast.

El ingenio de su padre permitió cierta recuperación. Empezó importando santos y vendiendo productos diversos antes de establecer la primera granja avícola de la región. Cecilia, todavía niña, participó activamente en el negocio familiar: “Yo era la que vendía pollitos en la farmacia. Decía: ‘Este es macho, este es hembra’, y la gente me creía”.

Cecilia López recuerda cómo el asesinato de Gaitán obligó a su familia a huir de Bogotá sin nada, dejando atrás negocios y seguridad - crédito Las Menopáusicas/YouTube
Cecilia López recuerda cómo el asesinato de Gaitán obligó a su familia a huir de Bogotá sin nada, dejando atrás negocios y seguridad - crédito Las Menopáusicas/YouTube

El asesinato de Gaitán no fue solo un evento histórico: se convirtió en una marca permanente para Cecilia López y su familia: “Esa experiencia marcó toda mi vida. Yo sé lo que es el desplazamiento por la violencia, la pobreza y la dificultad. Me volví adulta muy joven”

Cecilia López vinculó esa experiencia a su comprensión del país, por lo que recordó cómo crecer como hija de migrantes, con una madre adolescente y una vida que pasó de la comodidad a la carencia total, moldeó su visión de Colombia: “Eso te transforma para siempre; te muestra la realidad del país”.

“Gracias a la adversidad, aprendí lo que cuesta cada oportunidad”, dijo, al reflejar cómo las cicatrices del pasado pueden convertirse en guía para la vida.

Claves para una vejez activa y plena

Sobre sus hábitos para el bienestar y la longevidad, López identifica la “vanidad” como elemento central. “Trote, aquí vengo trotada, hermana, una hora”, dijo. Corre entre tres y cuatro veces al día, y asegura no presentar dolencias físicas; además, mantiene el ritual de bañarse con agua fría y realiza ejercicios para fortalecer la musculatura.

El autocuidado también aparece en el uso de cremas de belleza y la atención al aspecto personal. “Las cremas son sagradas”, señaló, reconociendo la importancia de la autoestima y el afecto en la salud mental durante el envejecimiento.

“Yo creo que la primera clave es tener una familia fantástica (…) la familia es clave”, enfatizó y señaló el valor de un círculo de afectos y de las relaciones con hijos y nietos.

Cecilia López aprendió a leer y escribir gracias a su padre y a la ayuda de amigos, tras no poder asistir al colegio por la violencia - crédito Colprensa
Cecilia López aprendió a leer y escribir gracias a su padre y a la ayuda de amigos, tras no poder asistir al colegio por la violencia - crédito Colprensa

Resalta la motivación como otro pilar: “Tener una motivación y no pensar que se le acabó la vida”. Actualmente trabaja en iniciativas como “Ruta veinte cincuenta”, demostrando que el sentido de propósito no depende de la edad ni de los cambios físicos. “Yo hoy mismo me sorprendo”, confiesa.

Ser mujer, envejecer y liderar en Colombia

La dirigente reflexiona sobre la posición de la mujer mayor en una sociedad todavía permeada por el machismo. “Es muy difícil que un hombre de la generación mía acepte que una mujer sea más importante que lo que él tiene”. Denunció el “micromachismo” y el desafío de abrir espacios para las siguientes generaciones.

“El cuidado está en la base que sostiene absolutamente todo en la sociedad”, afirmó, y resaltó la urgencia de políticas públicas ante el envejecimiento en gran escala: “Cuando tú tengas el cuarenta por ciento de la población mayor de sesenta años, ¿qué haces?”.

Sostiene que la sociedad tiende a desestimar la experiencia de las personas mayores: “Están sacando a los hombres antes de que cumplan los 59 años porque se van a pensionar”.

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