34 años de cárcel para el asesino de Daniela Quiñones

Santiago García, quien no conocía a la víctima, aceptó imputación de cargos por el delito de feminicidio agravado en octubre.

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En Colombia, la línea de atención púrpura 155 tuvo un incremento del 103 % de llamadas el primer mes del aislamiento preventivo, vigente desde el 25 de marzo, y al menos 21 mujeres fueron asesinadas, según la Fundación Feminicidios Colombia. EFE/Archivo
En Colombia, la línea de atención púrpura 155 tuvo un incremento del 103 % de llamadas el primer mes del aislamiento preventivo, vigente desde el 25 de marzo, y al menos 21 mujeres fueron asesinadas, según la Fundación Feminicidios Colombia. EFE/Archivo

Desaparecida el 14 de junio de 2020, Daniela Quiñones, estudiante de la universidad EAFIT, de 23 años, fue encontrada sin vida dos días después 500 metros río abajo en la parcelación Túnez, en la Pintada (Antioquia). Los hechos que condujeron a su muerte ocurrieron en el municipio de Marmato, en el departamento de Caldas, cuando Santiago García, se ofreció a conducirla a casa luego de una reunión social en la Daniela estuvo con amigos del municipio. En el trayecto, intentó abusar sexualmente de ella, pero al oponer resistencia, Daniela fue asesinada al recibir impactos de arma cortopunzante en su cabeza por parte de García, quien posteriormente arrojó su cuerpo al río.

De inmediato las investigaciones de la Fiscalía seccional Caldas señalaron a éste como principal sospechoso, generándole orden de captura el 18 de junio por la desaparición de Daniela. La estudiante era recordada por amigos y compañeros de universidad como una persona de buen carácter y solicitaron a las autoridades no dejar caer en la impunidad su asesinato.

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En un giro de los acontecimientos, García Carmona aceptó ser el responsable de la muerte de Carmona dada la evidencia probatoria recaudada por los peritos del CTI, por lo que se acogió a la imputación de cargos realizada por la Fiscalía, entre ellos el delito de feminicidio agravado.

La resolución eficaz de este caso, en un contexto en el que impunidad y olvido se dan de la mano, es, de acuerdo con declaraciones de la Fiscalía, prueba de la capacidad de reacción de los investigadores ante el crimen perpetrado por el asesino: “La contundencia del material probatorio recaudado y expuesto por la Fiscalía en Riosucio (Caldas) hizo que Santiago García aceptara su responsabilidad en el feminicidio agravado de Daniela Alexandra Quiñonez Pimienta, en hechos ocurridos el pasado 14 de junio”.

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Fotografía de archivo de un plantón contra la violencia de género que se realizó el 20 de enero de 2019 en Quito (Ecuador). EFE/José Jácome/Archivo
Fotografía de archivo de un plantón contra la violencia de género que se realizó el 20 de enero de 2019 en Quito (Ecuador). EFE/José Jácome/Archivo

Con la evidencia recaudada y la confesión de parte del feminicida, el Juzgado Penal de Riosucio, en Caldas, condenó a 33 años a Santiago García, quien pagará su pena en la cárcel principal del departamento.

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De acuerdo con informaciones presentadas por ONU Mujeres y organizaciones del tercer sector, en el país las cifras a octubre son: 185 feminicidios, manteniendo Antioquia el número más alto de casos: 30. Le siguen Valle del Cauca, 28, y Bogotá alcanza los 20, en lo que lleva 2020.

La tendencia subraya un vínculo afectivo del agresor con su víctima: 38% eran novios o esposos de las mujeres asesinadas, mientras que el 22% eran ex-esposos. El 6% tenían una relación de parentesco y el 5% eran amigos o conocidos de las víctimas.

Dos mujeres participan el 19 de junio de 2020 de un plantón para protestar por los feminicidios ocurridos este año en el país, especialmente durante la cuarentena nacional para contener la expansión del COVID-19, en Medellín (Colombia). EFE/Luis Eduardo Noriega A.
Dos mujeres participan el 19 de junio de 2020 de un plantón para protestar por los feminicidios ocurridos este año en el país, especialmente durante la cuarentena nacional para contener la expansión del COVID-19, en Medellín (Colombia). EFE/Luis Eduardo Noriega A.

El caso de Daniela Quiñones tuvo acompañamiento por parte de la Universidad EAFIT, que destacó sus actividades como estudiante comprometida con causas sociales, que manifestaba a través de sus redes. Al momento de su desaparición, en Marmato se realizaron varias marchas de silencio para pedir justicia y no impunidad por su desaparición. Daniela, por causa de la pandemia, había viajado a su municipio para acompañar a su familia y aguardaba volver a Manizales para continuar con sus estudios de administración.

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