Gabriel García Márquez, Nobel de Literatura colombiano, se fue a vivir a París en los años 50 (EFE)
Gabriel García Márquez, Nobel de Literatura colombiano, se fue a vivir a París en los años 50 (EFE)

Cartas de entre 1956 y 1978, enviadas por el Nobel de Literatura colombiano, Gabriel García Márquez, al ex director fallecido de El Espectador, Guillermo Cano, fueron reveladas por el medio. La estancia del escritor en París es el foco de las misivas, en las que cuenta sobre los personajes que conoce y sobre cómo percibe la literatura mundial.

García Márquez se excusa con Cano de no enviarle textos sobre su viaje por los países socialistas, donde recrea las novelas de Tolstói y Dostoyevski. Para entonces, quien fue periodista de ese periódico nacional ya adquiría compromisos editoriales ineludibles.

"Mi agente ha hecho un arreglo con una agencia internacional de prensa para tres grandes reportajes al año, el primero de los cuales fue sobre Chile (luego de Allende, con Pinochet en el poder y Neruda muerto) y lo centralizó en la revista Harper's. Los otros dos de este año todavía no los veo", le cuenta en 1974.

El Espectador también cita cartas donde García Márquez cuenta sobre su primer encuentro con Milan Kundero, uno de sus maestros, a través de su amigo argentino Julio Cortázar. Y de cómo extrañaba a su familia y al Caribe de su inspiración, pero aseguraba que aún le había falta aprender mucho en Europa.

Guillermo Cano, exdirector de El Espectador, y el escritor Gabriel García Márquez. (Fundación Guillermo Cano )
Guillermo Cano, exdirector de El Espectador, y el escritor Gabriel García Márquez. (Fundación Guillermo Cano )

"La tentación del Premio Esso ha puesto a la gente a escribir novela como quien compra lotería. Lo cual acaso quiera decir que los estímulos literarios de esta clase solo estimulan a los malos escritores, pues los buenos escribirían de todos modos", dice en una carta haciendo referencia a la universalidad de la literatura.

Por esa misma razón, afirma, los lectores se volvieron más exigentes con sus autores. Entonces, agradeció la acogida que tuvo el primer capítulo de Cien Años de Soledad, publicado en El Espectador el 1 de mayo de 1966.

"Mi querido Concho: en estos días, o escribimos bien, seriamente, o nos lleva la chingada, porque los lectores no perdonan pendejadas. Tanto es así, que antes yo publicaba un capítulo de novela con un desenfado un poco deportivo, y ahora me estoy cagando de miedo ante la reacción que pueda suscitar".

Con esa cita termina el recuento de las cartas inéditas que hizo el medio en conmemoración de su ex director Guillermo Cano, asesinado con una ametralladora cuando llegaba al medio en su carro, por sicarios enviados por el Cartel de Medellín para callar sus investigaciones sobre el narcotráfico.

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