Un recorrido a pie por Salta para conocer la provincia por primera vez

Salta “La Linda” es mucho más que paisajes y gastronomía. Una guía completa para armar las valijas y disfrutar del turismo local

Una guía con los mejores consejos para conocer Salta por primera vez (REUTERS/Franck Fife/Pool)
Una guía con los mejores consejos para conocer Salta por primera vez (REUTERS/Franck Fife/Pool)

Hay pocos lugares en la Argentina que ofrecen la variedad de paisajes que hay en la provincia de Salta combinado con la riqueza cultural que la destaca y el gran nivel de servicio. La sola idea de pensar en Salta nos genera imágenes y sensaciones que nos hacen pensar en el terruño, en la cultura, en la tradición, en la historia de nuestro país, en los productos de la tierra y en paisajes siempre cambiantes.

Hoy vamos a recorrer Salta capital, Salta “La Linda” porque es probable que tu viaje empiece por aquí si es que llegás en avión.

Si hablamos de experimentar un destino, siempre la mejor forma de conocerlo es caminando. Así podrás observar todo con más detenimiento, desde el ritmo al que caminan los locales hasta los olores que salen de los restaurantes más concurridos. Por lo que te invito a que te sumes a este recorrido a pie por la ciudad de Salta, recomendado por los propios salteños.

Podés comenzar el día subiendo por el teleférico del Cerro San Bernardo para tener una vista panorámica de la ciudad y sus alrededores. Y si te sentís con mucha energía, la opción es subir y bajar caminando o en bicicleta.

Vista desde las alturas del Cerro San Bernardo (Shutterstock)
Vista desde las alturas del Cerro San Bernardo (Shutterstock)

Una vez en la parte baja de la ciudad, caminando por la Avenida San Martín vas a llegar al Mercado San Miguel. Aquí es donde muchos salteños hacen sus compras diarias. Si vas a la mañana vas a ver el mercado en su máximo esplendor. Vale la pena entrar para descubrir desde santerías donde venden imágenes del Gauchito Gil, protector de las rutas argentinas; a puestos que ofrecen hojas de coca para evitar el apunamiento. Dos cosas muy necesarias antes de emprender tu aventura.

Otro lugar emblemático de la vida gauchesca de esta provincia y a sólo una cuadra del mercado es la antigua Talabartería Barquín (Urquiza 683). Vale la pena entrar guiado por el olor a cuero y a tradición. Aquí es donde los gauchos que viven en los alrededores se compran todo lo que necesitan para cuando quieren lucirse en los desfiles de las Fiestas Patrias: ponchos salteños, guardamontes, lazos, mates y bombillas, sombreros, cintos, bombos, espuelas, monturas, herraduras, puñales y mucho más.

Continuando a pie hasta la Plaza 9 de Julio, corazón histórico de la ciudad, te vas a encontrar con varios edificios emblemáticos, cada uno con una historia para contar.

Siguiendo la tradición española y considerando la importancia que tenía la ciudad de Salta durante la época de la colonia en la ruta entre el Alto Perú y el puerto de Buenos Aires, no podía haber plaza principal sin Cabildo. Fue sede de gobierno desde 1626 hasta 1888 y en 1936 fue declarado Monumento Nacional. Hoy es sede del Museo Histórico del Norte. No te pierdas la veleta de hierro forjado que corona la torre del reloj a la cual llaman el “Diablito del Cabildo”.

El Cabildo de Salta en la plaza principal (Shutterstock)
El Cabildo de Salta en la plaza principal (Shutterstock)

La fe católica es muy fuerte en esta provincia como en el resto del Norte Argentino. Una manifestación de ello es la procesión que se da todos los años en septiembre en devoción al Señor y a la Virgen del Milagro. Ambas imágenes se encuentran en la Catedral Basílica de Salta.

Participan de esta procesión desde todos los rincones de la provincia, algunos llegan a pie, otros a caballo o en bicicletas. Pueden llegar a recorrer unos 580 kms a pie como es el caso de los peregrinos de Iruya o tardar 14 días en hacerlo como los feligreses que llegan desde la localidad de Profesor Salvador Mazza.

La gran celebración se da cada 15 de septiembre cuando las imágenes de la Virgen y del Señor del Milagro recorren la ciudad de Salta acompañados de cientos de miles de fieles que las saludan con pañuelos blancos. Una vez que las imágenes regresan a la Catedral comienzan a sonar las campanas y las sirenas y desde la torre campanario se arrojan pétalos de rosas blancas, rojas y rosados. Es imposible no emocionarte al ver la fe de la gente reunida en la plaza agitando sus banderas y pañuelos como signo de su fidelidad hacia quienes, según dice la historia, hicieron su primer milagro salvando a la ciudad de Salta de la destrucción en el terremoto ocurrido en el año 1692. Este año el Arzobispado de Salta informó que queda postergada la Peregrinación cumpliendo con los protocolos por el Covid-19 dispuestos por la provincia.

La iglesia de San Francisco (Shutterstock)
La iglesia de San Francisco (Shutterstock)

La otra iglesia que vale la pena visitar y que resalta por su color rojizo y por tener la torre campanil más alta de Sudamérica, es la Iglesia de San Francisco.

Gabriela Cano, una de las guías de turismo de la región con más de 20 años de experiencia, cuenta que hay visitas guiadas todos los días donde se puede aprender sobre los incunables y las obras de arte de la escuela cuzqueña que posee esta iglesia y convento del siglo XVIII. Y nos pasa dos datos geniales: “Una vez al mes se hace una visita guiada nocturna con luna llena donde se visita el interior y la parte más antigua del Convento. Y dentro de la iglesia se encuentra “La virgen de la dulce espera”, quien recibe promesas de las mujeres que no pueden ser mamá o que ya están gestando para que ese bebé llegue bien. Luego se le regalan los escarpines o la primera mamadera del bebé promesado”.

Un imperdible de esta ciudad y un orgullo para todos los argentinos es el MAAM, Museo de Arqueología de Alta Montaña. Está ubicado frente a la Catedral y es bueno dejarlo para el final del recorrido. La visita es autoguiada y dura más o menos una hora.

Allí podrás conocer de cerca la historia de “Los niños de Llullaillaco”, uno de los hallazgos arqueológicos más importantes que se hicieron en nuestro país en una expedición liderada por el Dr. Johan Reinhard y la Dra. Constanza Ceruti, arqueóloga argentina de alta montaña. También, “La Doncella”, de trece años, y sus dos compañeros más jóvenes, “El Niño” y la “La Niña del rayo”, fueron encontrados en 1999 en lo alto del Volcán Llullaillaco en un estado de conservación óptimo dado por el clima frío que se da a 6379 metros sobre el nivel del mar. A través de los estudios técnicos que se les realizaron se sabe que fueron 3 niños escogidos para ser sacrificados en el ritual denominado “capaccocha”, hace unos 500 años.

Las empanadas y los tamales son unas de las comidas típicas de 
 Salta (Shutterstock)
Las empanadas y los tamales son unas de las comidas típicas de Salta (Shutterstock)

El museo despliega en sus vitrinas todos los objetos encontrados en los enterratorios con explicaciones tanto en español como en inglés. Y en la última sala se expone con mucho respeto a uno de los niños por vez. Si te interesa el tema, hay varios videos en la web relacionados a este hallazgo.

Alrededor de la plaza hay muchos restaurantes y cafecitos para sentarse a observar a la gente pasar. Un dato curioso es ver las escobas con las que algunos barrenderos asean las plazas. Según nos contaron, las hacen ellos mismos con las hojas de las palmeras que caen porque barren mejor que ninguna.

Por último queda experimentar la noche salteña, con su exquisita gastronomía y su música tradicional. Cerca de la plaza y en la calle Balcarce se concentran varios restaurantes y peñas donde disfrutar de ambas cosas. Nada como disfrutar de unas ricas empanadas, locro y tamales, acompañado de una buena zamba o una chacarera. Hay peñas más turísticas y otras más espontáneas. Es cuestión de preguntarle a algún salteño adónde recomienda ir, siempre los locales tienen los mejores consejos.

Pero no hay cena sin postre, y Salta se destaca por sus dulces. No te vayas sin probar el clásico quesillo con dulce de cayote y nuez o con miel de caña y nuez. Y de aprovisionarse con unas colaciones o de unas nueces confitadas para el camino de regreso.

¡Un tip extra! En el aeropuerto hay un local que vende empanadas, humitas y tamales congelados para que puedas seguir saboreando este viaje en casa.

Instagram: @onaexplorer

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