Por qué las aerolíneas no tienen un paracaídas para cada pasajero

Las razones que imposibilitan el uso y la implementación de paracaídas como medida ante un caso de emergencia, una de las incógnitas populares más frecuentes en torno a los vuelos comerciales

Los aviones no disponen de paracaídas por varias razones (Shutterstock)
Los aviones no disponen de paracaídas por varias razones (Shutterstock)

El avión es el medio de transporte más seguro que existe. Pero ante una avería grave en el aire, esto cambia drásticamente. Si bien una persona con nociones básicas en aviación o en paracaidismo tiene noción de que no es posible equipar los aviones comerciales con paracaídas para cada viajero, en la cultura popular sigue existiendo la duda: ¿Por qué las aerolíneas no implementan esta medida para un hipotético caso de emergencia?

En los autos, los pasajeros disponen de un cinturón de seguridad para cada uno. En los barcos, por su parte, tienen chalecos salvavidas. Entonces, algunos no comprenden por qué para los vuelos comerciales no existe un sistema que suponga un grado de seguridad equitativo, más allá de los cintos y las bolsas de oxígeno presentes. Razones hay muchas.

El peso, el volumen y los costos son algunas de ellas (iStock)
El peso, el volumen y los costos son algunas de ellas (iStock)

Por empezar, el tiempo. En un vuelo razonablemente estable, la maniobra para salir tomaría varios minutos. Phil Edwards, miembro de la Asociación Británica de Paracaidismo, explicó: "Dado que se tarda varios minutos en ponerse un paracaídas, los pasajeros tendrían que llevar uno durante todo el vuelo, algo incómodo y poco práctico, sobretodo para los viajes de larga distancia".

"El despliegue accidental de un dosel tendría consecuencias nefastas, especialmente en la estabilidad del avión si se arrastraba por una puerta abierta con el pasajero aún atado en su asiento. Las fuerzas G de un avión estrellándose son inmensas. Un avión tiene que disminuir a unos 70 mph de lo contrario un puente podría terminar envuelto alrededor de la cola de avión. Además, el arnés puede dañar o obstaculizar los conductos de escape neumáticos, si se usa en una emergencia de tierra", agregó.

Para la correcta ejecución de la técnica se ponen a prueba los nervios, la habilidad y la fuerza. Enfrentar el viento, mantener la postura, alejarse de los compañeros y aterrizar con seguridad son tareas que requieren un entrenamiento que los viajeros no tienen. Esta última es una de las explicaciones que esgrime el pilo Andrew Bennigan, en la plataforma Quora.

La falta de adiestramiento de los viajeros es otro gran escollo
La falta de adiestramiento de los viajeros es otro gran escollo

Según Bennigan, los paracaídas añadirían peso, y por su voluminosidad ocuparían mucho espacio, incluso ni cabrían debajo del asiento. Requerirían inspección y reembalaje regulares. Y se necesitaría un equipo con un tanque de oxígeno, máscara y regulador, el traje de vuelo, el casco y el altímetro apenas para manejar el aire fino. Todo ello tiene derivaciones directas en los pasajes: los costos también se elevarían.

Además, el especialista indicó que no hay una manera conveniente de saltar de los aviones típicos. Se tendrían que rediseñar los modelos con una salida especial: "Saltando de las puertas laterales o las escotillas de emergencia, probablemente se golpearía con el ala o la cola", dijo, por lo que "se debería instalar una rampa en la parte trasera de la cabina".

El capitán galés Patrick Graham, en tanto, explicó además que no es pertinente debido a que cerca del 98% de los accidentes se producen en las maniobras de despegue o aterrizaje. Basándose en esta estadística, aduce que sería obsoleto añadir un paracaídas para cada persona.

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