De un día para el otro en 1975 una ordenanza municipal inhabilitó el acceso de los bañistas a las aguas del Rio de la Plata. Sin embargo, tal decisión sería solo una pequeña parte del manojo de yerros y necedades que fueron alejando cada vez más a la gente de ese gran cauce natural. A la contaminación se le fueron sumando la negligencia, la megalomanía y la codicia inmobiliaria.

La Buenos Aires del Centenario estaba diseñada con una costa distribuida en tercios: el principal era, claro está, el del medio. En él se erguía un Puerto Madero próspero y cosmopolita, indispensable en la construcción de "la Grande Argentina" soñada por Lugones. A ambos flancos de aquel tercio central se encontraban dos fenomenales costas ribereñas pensadas para el goce y el esparcimiento de los ciudadanos: la costanera norte y la costanera sur.

El relleno del río con escombros hizo que la costa se alejara respecto del trazado original. Cada vez está más inaccesible y contaminado

Sin embargo la historia torcería aquel destino y, por supuesto, aquella función. Lo que sobrevino fue simplemente el alejamiento de las costas respecto de la costanera original. El agua se fue volviendo ajena, lejana e inaccesible. El río se hizo forastero.

El río está cada vez más lejano a la costa de la Ciudad de Buenos Aires
El río está cada vez más lejano a la costa de la Ciudad de Buenos Aires

Cada vez que a la ciudad "le sobraba" algo -producto de su crecimiento urbano o de sus tragedias- simplemente lo tiraría al río distanciándolo siempre un poco más de los ciudadanos. "Ganar terreno al río" y "tirar escombros" se convertirían en dos ideas a las que varias administraciones porteñas echarían mano.

En la Costanera Norte, llegar hasta sus aguas atravesando el predio de Ciudad Universitaria es una tarea ardua pero posible. Allí uno se encontrará con una montaña de escombros procedentes del atentado a la embajada de Israel. Continuando hacia el sur, la seguidilla es la siguiente: a) en el Parque de la Memoria, los restos del atentado a la Amia; b) frente a los seis kilómetros que ocupa el Aeroparque Jorge Newbery, los restos de la demolición del Elefante Blanco y una futura playa de estacionamiento gigante; c) en lo que hoy es la Reserva Ecológica, los restos de las demoliciones masivas realizadas para construir las autopistas; d) al sur de la Reserva, el asentamiento de la Villa Rodrigo Bueno; e) Al sur de ésta, el predio con construcciones megalómanas abandonadas de lo que un día Alberto J. Armando soñó como la Ciudad Deportiva de La Boca.

De sur a norte, a lo largo de todo su litoral, desde la desembocadura del Riachuelo hasta el municipio de Vicente López, lo que se descubre es una costa que ya no pertenece al ciudadano de a pie. La inaccesibilidad es absoluta y vino de la mano de la privatización de los terrenos o de la transformación del río en un contenedor de escombros.

Uno está tentado a preguntarse cómo hicieron Montevideo, Barcelona o Río de Janeiro para tratar sus "sobras". ¿Por qué allí no existe la idea de "ganar espacio" robándoselo al mar o al río?.

La inaccesibilidad al río vino de la mano de la privatización de los terrenos o de la transformación del río en un contenedor de escombros
La inaccesibilidad al río se produjo por permitir el arrojo de escombros o la proliferación de proyectos inmobiliarios
La inaccesibilidad al río se produjo por permitir el arrojo de escombros o la proliferación de proyectos inmobiliarios

¿Cómo sigue este debate? ¿Alguien está buscando una solución? El río está contaminado y cada vez más alejado de la ciudad. La única forma de reconstituir la relación entre la sociedad y sus costas es saneando sus aguas y facilitando su acceso a ellas.

En la ciudad de Buenos Aires esa relación está dañada. Ningún funcionario pareciera estar pensando en regenerarla. Al fin y al cabo, para qué asumir invertir dinero en limpiar un río que cada vez está más lejos de la gente.

Vista área de Buenos Aires y el Río de La Plata
Vista área de Buenos Aires y el Río de La Plata

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