¿Lavar la fruta con bicarbonato? Qué aporta y cuáles son sus límites

Especialistas advierten que la higiene en la cocina comienza antes de comer: desde el enjuague adecuado hasta la prevención del contacto con carnes crudas y sus superficies

Ilustración en acuarela de una persona que sostiene una cuchara con polvo blanco frente a un recipiente con agua, frutas y verduras.
El lavado con agua corriente y la manipulación adecuada ayudan a reducir la suciedad y los microorganismos en las frutas frescas. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Lavar la fruta antes de consumirla reduce suciedad y microorganismos de la superficie, pero el bicarbonato de sodio no la desinfecta ni sustituye el enjuague con agua corriente. En casa, la recomendación es evitar la contaminación cruzada durante la preparación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye el lavado de frutas y verduras crudas entre sus cinco claves para alimentos más seguros. Aconseja usar agua segura, lavarse las manos y separar los alimentos crudos de los listos para el consumo.

PUBLICIDAD

Infografía con ilustraciones de frutas bajo agua corriente, lavado de manos, alimentos separados, bicarbonato, detergentes tachados y cepillado.
La FDA recomienda enjuagar las frutas incluso cuando no se consume la cáscara. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El agua corriente es la base del lavado doméstico

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aconseja enjuagar frutas y verduras bajo agua corriente antes de comerlas, cortarlas o cocinarlas, incluso cuando no se vaya a consumir la cáscara.

Así se limita la transferencia de suciedad y bacterias desde la superficie hacia el interior al pelar o usar un cuchillo. La agencia recomienda frotar suavemente el producto bajo el chorro de agua y emplear un cepillo limpio en piezas firmes, como melones y pepinos.

Infografía con ilustraciones de frutas bajo agua corriente, lavado de manos, alimentos separados, bicarbonato, detergentes tachados y cepillado.
La FDA recomienda enjuagar las frutas incluso cuando no se consume la cáscara. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El lavado puede disminuir las bacterias de la superficie, aunque no las elimina por completo. Las manos deben lavarse con agua y jabón durante al menos 20 segundos antes y después de preparar frutas y verduras. También hay que limpiar tablas y utensilios que hayan tocado carnes, aves o pescados crudos.

PUBLICIDAD

La OMS advierte que los gérmenes pueden pasar de manos y utensilios a los alimentos. Tras el enjuague, secar la fruta con una toalla de papel o paño limpio puede reducir los microorganismos del exterior, según la FDA.

Manos lavan una naranja y una manzana verde en el fregadero; hay zanahorias, pepinos, manzanas y hojas verdes en la encimera.
El lavado reduce la suciedad y algunos microorganismos presentes en la superficie. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Bicarbonato puede desprender residuos, pero no actúa como desinfectante

El bicarbonato se usa a veces como complemento del lavado por su capacidad de ayudar a aflojar restos físicos. Amy Johnston, educadora de extensión y profesora asistente de seguridad alimentaria de la Universidad de Minnesota, explicó al sitio especializado en tareas domésticas Martha Stewart, su postura.

Que una solución de bicarbonato y agua puede contribuir a desprender suciedad y ciertos residuos de pesticidas. Sin embargo, remarcó que no tiene efecto sobre las bacterias y que no es un agente desinfectante.

Un frasco de vidrio con bicarbonato de sodio y una cuchara de madera, un tazón de madera con polvo y un vaso de bebida no alcohólica burbujeante sobre una mesa
El bicarbonato ayuda a desprender ciertos residuos, pero no desinfecta los alimentos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El medio señaló que estudios sobre manzanas evaluaron la remoción de dos pesticidas específicos con bicarbonato y agua. Para los organismos sanitarios, la referencia sigue siendo el enjuague con agua potable.

Johnston sugirió una cantidad pequeña, cerca de una cucharadita por cada cuarto de galón o galón de agua, para quien decida usar bicarbonato. La indicación es hacer una inmersión breve, mover o frotar la fruta con suavidad y enjuagarla a fondo con agua fría.

No debe prolongarse el remojo, ya que una diferencia de temperatura entre el agua y la fruta puede favorecer que sustancias presentes en el líquido ingresen al producto, de acuerdo con la especialista citada por Martha Stewart.

Primer plano de manos sosteniendo y lavando manzanas, uvas verdes y fresas rojas bajo el agua en un fregadero, con hojas verdes de fondo.
Las manos limpias previenen la transferencia de gérmenes durante la preparación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La textura de cada fruta define el cuidado necesario

Las frutas de piel lisa y resistente, como manzanas, peras y uvas, toleran un lavado breve con movimientos suaves. En las uvas, una opción es colocarlas en un colador, mover el racimo en la solución y después pasarlo bajo el grifo.

Los melones requieren atención antes de cortarlos: la FDA recomienda cepillar su superficie bajo el agua, porque lo que quede en la cáscara puede pasar a la pulpa con el cuchillo.

Manos enguantadas lavan una lima con un cepillo bajo un grifo de agua; fresas, uvas y manzanas están sobre la mesa junto a un vaso y una botella de agua purificada.
Los melones requieren un cepillado cuidadoso antes de ser cortados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los frutos rojos necesitan un trato distinto. Frutillas, arándanos y frambuesas tienen pieles más delicadas y pueden absorber agua o deteriorarse si permanecen sumergidas.

Un enjuague corto bajo agua fría suele ser suficiente. En el caso de bananas, conviene lavar la cáscara antes de pelarlas para evitar trasladar suciedad al interior con las manos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a través de las pautas del Codex Alimentarius sobre frutas y verduras frescas, establece que el agua para el enjuague final debe ser potable.

Mano con guante descartable sobre tabla de cortar. Varias frambuesas, lechuga, albahaca, cilantro, pepinos, melón y guisantes en mesa de cocina.
La contaminación cruzada aumenta cuando las frutas comparten utensilios con carnes crudas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sus recomendaciones también subrayan la necesidad de prevenir la contaminación cruzada y escurrir o secar los productos después del lavado cuando corresponda. Para ordenar la preparación en casa, las pautas coinciden en estos pasos:

  • Lavarse las manos antes de tocar frutas y verduras.
  • Enjuagar cada pieza con agua potable corriente antes de pelarla, cortarla o comerla.
  • Frotar con suavidad y usar un cepillo limpio solo en productos firmes.
  • Mantener los productos frescos separados de carnes, aves y pescados crudos.
  • Evitar jabón, detergentes y lavados comerciales para productos frescos, como recomienda la FDA.

Estas medidas priorizan un procedimiento que puede aplicarse a diario: agua segura, utensilios limpios y una manipulación que reduzca el contacto entre alimentos crudos y productos listos para comer.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD