Doomjobbing: qué es, por qué puede ser una barrera en la búsqueda laboral y cómo evitarlo

Un relevamiento mostró que uno de cada cuatro postulantes se presenta a cualquier vacante que parezca mínimamente alcanzable. Por qué este comportamiento no es recomendable, según expertas

Dibujo de un hombre con ojeras frente a una computadora de la que sale un cañón que arroja papeles hacia un agujero en la mesa.
El concepto de doomjobbing describe la revisión compulsiva de vacantes y el envío masivo de solicitudes laborales sin criterios definidos (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Casi la mitad de quienes buscan trabajo en Estados Unidos reconoce que prioriza el volumen de postulaciones antes que la selectividad, según un relevamiento publicado en 2026. La conducta ya tiene nombre: doomjobbing, un término que fusiona dos ideas del inglés (la de consumir contenidos en línea de forma compulsiva y la de buscar empleo) y que describe un patrón cada vez más frecuente: abrir plataformas laborales varias veces al día y enviar candidaturas sin evaluar si el puesto se ajusta al perfil.

La práctica produce una sensación momentánea de control, pero lejos de acercar una respuesta, puede prolongar la búsqueda, alejar oportunidades concretas y aumentar el desgaste emocional de quien necesita un empleo.

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La cantidad de postulantes por vacante se duplicó y empuja a enviar candidaturas sin criterio

El fenómeno no ocurre en el vacío. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos informó que la tasa de desempleo alcanzó el 4,2 % en septiembre de 2026. En paralelo, la cantidad de postulantes por puesto se duplicó desde 2022, según un informe de LinkedIn citado por USA Today.

Los equipos de selección pasaron de revisar unas 100 solicitudes por vacante a procesar alrededor de 291 por cada contratación, de acuerdo con datos de Ashby. En ese escenario, una presentación genérica tiene pocas chances de sobresalir.

Una mujer sentada ante un escritorio observa la pantalla de una computadora portátil iluminada en una habitación.
El término doomscrolling alude al consumo frecuente de noticias y contenidos negativos que generan preocupación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un relevamiento de la plataforma de empleo Monster, realizado en marzo de 2026 entre 1.006 personas que buscaban empleo, precisó que el 48 % priorizaba velocidad y volumen, mientras que el 25 % se presentaba a cualquier oferta que pareciera mínimamente alcanzable.

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Amanda Dobson, fundadora de la consultora de recursos humanos Clear Pathways, resumió el problema en declaraciones a USA Today: “El volumen reemplazó a la intención”, tanto entre candidatos como entre reclutadores.

Presentarse a todo puede erosionar la confianza y alejar oportunidades reales

Eliana Goldstein, orientadora profesional citada por CNBC en una nota publicada en mayo de 2026 sobre este fenómeno, advirtió que más candidaturas no equivalen a mejores posibilidades. Presentarse de manera indiscriminada a puestos que no se ajustan al perfil suele derivar en más rechazos o en la ausencia total de respuesta. “Va a hacer que dudes de ti mismo: ‘¿Soy un mal candidato? ¿Qué no les gusta de mí?’”, señaló la especialista.

Phoebe Gavin, asesora en liderazgo y carrera profesional, explicó al mismo medio que revisar avisos laborales de forma constante puede calmar de manera pasajera la necesidad de actuar frente a la incertidumbre, pero con el tiempo profundiza la falta de control sobre el proceso. El tiempo que se destina al envío masivo desplaza tareas más productivas, como la preparación personalizada de cada solicitud o la investigación sobre la empresa que interesa.

Tres pasos para salir del ciclo y buscar empleo con mayor foco

La alternativa al doomjobbing no es dejar de buscar, sino redistribuir el esfuerzo. Las especialistas consultadas por CNBC coincidieron en tres ajustes prácticos.

Una persona sentada frente a una computadora portátil, con una libreta abierta de notas y una pila de currículums sobre una mesa de madera.
Los departamentos de selección procesan un promedio de 291 candidaturas por cada contratación efectiva (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Acotar el objetivo antes de abrir cualquier portal. Goldstein recomendó definir con precisión el tipo de puesto, el sector y las condiciones deseadas antes de revisar ofertas. “No puedes convertirte en un camaleón ni pretender que encajas en cada puesto que aparece”, afirmó. Configurar los filtros del portal para recibir solo avisos compatibles con la experiencia propia reduce la tentación de postularse sin criterio.
  • Establecer bloques horarios y respetar límites. Gavin sugirió fijar franjas concretas para la búsqueda y proteger momentos del día donde las alertas laborales queden suspendidas, como la hora de la cena, el fin de semana o el descanso antes de dormir.
  • Priorizar las relaciones por encima de las plataformas. Gavin afirmó que quienes llegan a un proceso de selección a través de contactos personales suelen tener búsquedas más cortas. Goldstein coincidió: “Una referencia siempre va a multiplicar tus posibilidades”. Dedicar tiempo a la red de contactos profesionales puede abrir puertas que ningún botón de postulación rápida garantiza.

El doomjobbing responde a una presión real: un mercado con más candidatos por vacante, procesos automatizados y tiempos de respuesta cada vez más largos. Sin embargo, los datos y las voces especializadas coinciden en que la cantidad de solicitudes no compensa la falta de foco. Identificar qué se busca, limitar el tiempo frente a los portales y destinar parte de esa energía a construir vínculos profesionales son ajustes que pueden cambiar el resultado sin exigir más horas de pantalla.

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