Cuál es el impacto real del consumo de agua y bebidas edulcoradas en la pérdida de peso, según un estudio

La Universidad de Liverpool comparó la ingestión de ambos líquidos dentro de un programa con acompañamiento profesional durante el primer año y seguimiento posterior sin asistencia regular

Una balanza equilibrada sostiene una botella de agua a la izquierda y una lata de refresco a la derecha sobre una cinta métrica.
Un estudio de la Universidad de Liverpool determinó que las bebidas con edulcorantes y el agua ofrecen resultados equivalentes dentro de un programa para adelgazar (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El lugar de las bebidas sin azúcar en los planes para adelgazar sigue bajo discusión por las dudas sobre el efecto de los edulcorantes en el apetito y el peso. Un ensayo de dos años aporta un dato preciso para esa conversación: dentro de un programa de cambio de hábitos, las bebidas con edulcorantes y el agua tuvieron resultados equivalentes en la variación de peso.

La relevancia del resultado está en el tipo de comparación. La investigación no enfrentó bebidas sin azúcar con refrescos azucarados, sino con agua, y siguió a los participantes durante una etapa con acompañamiento profesional y otra sin esa asistencia. De ese modo, evaluó si una u otra alternativa favorecía una mayor reducción o un mejor mantenimiento del peso.

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De acuerdo con el estudio publicado en British Journal of Nutrition, la Universidad de Liverpool, en el Reino Unido, realizó un ensayo controlado de equivalencia con 493 adultos que tenían sobrepeso u obesidad. El trabajo no encontró una diferencia suficiente entre los dos grupos al completar 104 semanas de seguimiento.

El resultado se limita a las condiciones analizadas. Las bebidas sin calorías no fueron evaluadas como un recurso aislado, sino como parte de un programa de control del peso con pautas conductuales y seguimiento durante dos años. Por esa razón, el estudio permite comparar ambas opciones en ese marco, sin extender la conclusión a todos los aspectos de la alimentación.

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El estudio comparó dos opciones dentro de un programa de cambio de hábitos

Una mujer sostiene una botella de agua y una lata de refresco sin azúcar frente a un refrigerador abierto en una cocina.
La investigación analizó la evolución del peso en una muestra de 493 adultos con sobrepeso u obesidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según consta en la investigación, los participantes tenían entre 18 y 85 años y un índice de masa corporal de entre 27 y 35 kilogramos por metro cuadrado. Ese indicador relaciona el peso con la altura y se utiliza para clasificar el exceso de peso en estudios poblacionales. Las personas fueron asignadas al azar a consumir agua o bebidas sin calorías.

El ensayo se desarrolló en dos períodos de 52 semanas. El primero abarcó un programa grupal de manejo del peso, con reuniones semanales durante la fase inicial de descenso y encuentros mensuales en la etapa de mantenimiento. El segundo período sumó otras 52 semanas de seguimiento sin asistencia regular.

La asignación al azar buscó que los grupos fueran comparables desde el inicio. De acuerdo con el artículo académico, 246 participantes recibieron agua y 247 bebidas con edulcorantes no nutritivos. Esta última expresión refiere a sustancias que aportan sabor dulce sin sumar calorías en cantidades relevantes.

Durante la fase final, 220 personas completaron el seguimiento. El estudio precisó que ambos grupos mantuvieron parte del peso perdido aun después de terminar el acompañamiento regular. Por eso, el resultado se refiere a un programa estructurado y a una población determinada, no a un efecto aislado de cada bebida.

La duración de dos años constituye uno de los elementos centrales del trabajo. La investigación incluyó un año con reuniones grupales y un segundo año sin asistencia regular, una etapa que permitió observar si la reducción de peso se sostenía una vez concluido el acompañamiento frecuente.

La diferencia de peso entre los grupos no fue suficiente para establecer una ventaja

Dos vasos con hielo en una mesa de madera, uno con agua y una rodaja de limón y otro con gaseosa oscura y un trozo de lima.
El ensayo combinó un primer año de acompañamiento profesional grupal con un segundo año de seguimiento sin asistencia regula . (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación informó que, al final de las 104 semanas, el grupo que consumió agua había mantenido una pérdida promedio de 3,7 kilogramos. En el grupo asignado a las bebidas con edulcorantes, la reducción media fue de 4,8 kilogramos. La diferencia entre ambas cifras no fue suficiente para concluir que una opción fuera superior a la otra.

Los autores definieron el ensayo como uno de equivalencia. En este tipo de diseño, el objetivo no consiste en probar que una intervención supera a la otra, sino en determinar si los resultados se mantienen dentro de un margen que permita considerarlas comparables para la variable analizada. En este caso, la variable principal fue el cambio de peso desde el inicio hasta la semana 104.

El trabajo también registró reducciones en la medida de cintura y cadera, además de cambios en indicadores de composición corporal en los dos grupos. Según el estudio, el consumo de azúcar disminuyó en ambas ramas, con una baja algo mayor entre quienes recibieron bebidas sin calorías.

Las bebidas utilizadas incluían productos comerciales con aspartamo, acesulfamo de potasio y sucralosa. La investigación señaló que las cantidades administradas se mantuvieron dentro de los límites de seguridad establecidos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. El ensayo evaluó la inquietud sobre la relación entre los edulcorantes, el apetito y el peso mediante dos grupos asignados al azar y seguidos durante dos años. Según sus autores, los resultados no respaldaron que las bebidas con edulcorantes alteren la regulación del apetito o causen daño metabólico a largo plazo en las condiciones examinadas.

Sin embargo, el alcance del hallazgo requiere precisión. El estudio no concluyó que agua y bebidas sin azúcar sean intercambiables en todos los aspectos de la alimentación ni examinó todos los posibles efectos de los edulcorantes. Su resultado principal fue que ambas alternativas permitieron perder y mantener peso durante dos años dentro del programa analizado.

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