Cuando el “me quiero separar” cae como una bomba: el factor sorpresa en la pareja

Una decisión de terminar puede dejar a una de las partes sin respuestas, aunque el malestar y la distancia emocional se hayan acumulado durante meses en el vínculo

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El factor sorpresa en la decisión de separarse genera un efecto paralizante en la pareja. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Así como el ghosting es una forma de dejar al otro sorprendido por la desaparición repentina —sucede con más frecuencia en la conquista amorosa—, el factor sorpresa puede dejar al otro paralizado por la decisión de su pareja de separarse.

Sin siquiera esperarlo —aunque se podría sospechar que la relación estaba en vías de terminar— uno de los miembros de la pareja hace el planteo de distanciarse con más explicaciones referidas a la continuidad que a las causas profundas.

PUBLICIDAD

Los argumentos más comunes son: necesito un tiempo, no estoy en condiciones de seguir, me enamoré de otra persona, o simplemente, no tengo más deseo de estar contigo, si estuve hasta ahora fue por la familia.

Necesito un tiempo

El factor “tiempo” siempre está presente en el relato de las parejas, puede indicar que el paso de los años no ha hecho mella en el vínculo como todo lo contrario: “Nos aburrimos juntos, ya no hay deseo ni la satisfacción de estar juntos”.

Un hombre con suéter verde extiende la mano hacia una mujer con vestido marrón que camina por un campo llano durante el atardecer.
"Necesito un tiempo" equivale habitualmente a una ruptura definitiva de la relación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tiempo de duración del vínculo tiene que sopesarse con acciones constantes para mantenerlo vivo. Cuando no hay ganas de generar cosas nuevas estamos frente a un indicador de falta de conexión entre las partes, apareciendo las individualidades en un primer plano (“Lo necesito para mí”, “es mi punto de vista”, “nunca tuve la oportunidad de encontrarme”, “no quiero que nadie interceda en mis decisiones”).

PUBLICIDAD

El interjuego compensatorio entre lo vincular y lo individual es un delicado equilibrio que tiene a la comunicación y a la búsqueda de acuerdos como aliados. Individualismo no es lo mismo que autonomía. El primero solo está centrado en sus propias necesidades y no existe ninguna apertura hacia el otro. La autonomía, en cambio, es mantener los deseos y la proyección personal dentro de un contexto de pareja. Ambos se potencian en sus progresos.

No hay egoísmo, hay altruismo interaccional. Tiempo atrás el argumento de “necesito un tiempo” marcaba la necesidad de la distancia, con más probabilidades de que la relación se termine. “Necesito un tiempo” pasó a ser una forma más suave y elegante que decir “no va más” sin contar la angustia del otro por lo incierto de la propuesta: “¿Lo espero, hasta cuándo?“. Hay que dejar de lado la esperanza del regreso y hacer una lectura realista del subtexto: pedir un tiempo es separación, lisa y llana.

Dos manos adultas se acercan pero no se tocan. La mano izquierda lleva un anillo plateado en el dedo anular. El fondo es difuminado.
La falta de acciones constantes para mantener el vínculo evidencia una desconexión entre las partes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Necesito encontrarme

En el país más analizado del mundo, decir “necesito encontrarme” supone una necesidad imperiosa de darle lugar al mundo propio (subjetivo) como si en todos los años de relación hubiera sido un tema secundario.

Para el otro puede resultar una sorpresa que de un día para otro la persona con la que estuvo (y está) necesite este reencuentro con sí mismo y para tal fin plantee la separación. Entiendo que en tiempos de tantas demandas externas poco queda para la reflexión y el replanteo sobre la forma de vivir. Se piensan, pero no provocan cambios. Hasta que todo estalla son pocas las cosas que se dicen, o, si se dicen, quedan en planteos esperanzadores, pero sin decisión ni acción.

Hombre y mujer jóvenes, de perfil y espalda con espalda con los brazos cruzados, separados por una línea quebrada negra sobre un fondo naranja.
La necesidad de encontrarse con uno mismo posterga la dinámica de la pareja en favor del mundo propio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La pregunta en consecuencia es: ¿por qué no te puedo acompañar en este proceso tan personal? ¿Por qué no lo vivimos juntos? No hay opción. El análisis se hace en soledad o probando otras alternativas: amigos, salidas, actividades postergadas, viajes, y, quizá, conociendo a un nuevo amor (“para ver qué siento”).

La distancia para pensar no significa estar aislado del mundo, significa estar con uno mismo en cada acción, una especie de “retiro” que no excluye lo social ni otras relaciones sexo-afectivas. La distancia no los convierte en ermitaños, son como adolescentes viviendo una nueva oportunidad.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD