Cómo la lectura compartida en el hogar influye en el interés por los libros durante la adolescencia

Un estudio divulgado por HarperCollins UK reveló que apenas el 41% de los niños de entre 0 y 4 años recibe cuentos en voz alta de forma habitual, frente al 64% registrado en 2012, un retroceso que luego se refleja en el desinterés de los jóvenes por leer

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La lectura compartida en casa cayó en el Reino Unido y solo el 41% de los niños de 0 a 4 años recibe lectura en voz alta frecuente - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Solo el 41% de los niños de entre 0 y 4 años recibe lectura en voz alta de manera frecuente en el Reino Unido, frente al 64% registrado en 2012, según una investigación divulgada por HarperCollins UK. El estudio, que analiza el vínculo entre la lectura compartida en el hogar y el disfrute infantil de los libros, detectó además una disparidad de género que comienza desde la cuna: solo el 29% de los varones de entre 0 y 2 años recibe lectura diaria, frente al 44% de las niñas de la misma edad, y más de uno de cada cinco varones de ese grupo (22%) rara vez o nunca es leído por sus padres.

La caída se profundiza a medida que los niños crecen. Solo el 36% de los chicos de 5 a 7 años y el 22% de los de 8 a 10 reciben lectura regular en casa. Ese retroceso en el hábito compartido coincide con una disminución en el gusto por la lectura independiente: apenas el 32% de los niños de 5 a 10 años elige leer por placer de manera frecuente, una caída marcada frente al 55% registrado en 2012.

PUBLICIDAD

El problema se agrava en la adolescencia y golpea con particular fuerza a los varones. Según el estudio, solo el 12% de los chicos de 12 y 13 años lee por placer, y el 65% de los varones de ese grupo etario afirma que “en realidad no disfruta leer libros”, frente al 48% de las chicas de la misma edad.

Alison David, directora de investigación de consumidores en Farshore y HarperCollins Children’s Books, explicó el vínculo entre la lectura compartida y el disfrute posterior. “Que le lean a uno hace que la lectura sea divertida para los niños. Por eso es muy preocupante que muchos niños estén creciendo sin una cultura de lectura feliz en casa”, declaró. “Significa que es más probable que asocien la lectura con las tareas escolares, algo en lo que son evaluados y pueden hacerlo bien o mal, no algo que puedan disfrutar”, agregó.

PUBLICIDAD

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La caída de la lectura compartida acompaña un retroceso en la lectura por placer, que alcanza solo al 32% de los niños de 5 a 10 años - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La especialista fue igualmente clara sobre el remedio: “Los niños a quienes se les lee todos los días tienen casi tres veces más probabilidades de elegir leer de forma independiente, en comparación con los niños a quienes solo se les lee una vez por semana en casa. Nunca es tarde para empezar, o retomar, la lectura con los niños”.

Solo el 40% de los padres de niños de hasta 13 años afirmó que leerles en voz alta resulta “divertido para mí”, mientras que un 34% reconoció que desearía disponer de más tiempo para hacerlo. La presión escolar también aparece como un factor determinante: el 49% de los padres de niños de 5 a 13 años dijo en 2024 que sus hijos tienen demasiadas tareas escolares como para leer libros, frente al 25% que sostenía lo mismo en 2012.

El estudio identificó una brecha generacional marcada entre los propios padres. Casi uno de cada tres progenitores de la generación Z (28%) percibe la lectura como “más una materia para aprender” que una actividad placentera, frente a uno de cada cinco entre los padres de la generación X (21%). Por ser la primera generación criada con tecnología, los padres de la generación Z podrían inclinarse hacia el entretenimiento digital como fuente de diversión en lugar de los libros, según planteó la investigación.

Esa percepción se traslada a los propios niños. En 2024, casi uno de cada tres chicos de 5 a 13 años (29%) consideró que la lectura es “más una materia para aprender que algo divertido”, frente a uno de cada cuatro (25%) en 2012. La cifra resulta más alta entre los preadolescentes de 11 a 13 años, donde el 35% sostiene esa misma percepción.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio de HarperCollins UK detectó una brecha de género temprana, porque los varones de 0 a 2 años reciben menos lectura diaria que las niñas - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tendencia se mantiene pese al Marco de Lectura 2023 del Departamento de Educación británico, que impulsó esta práctica por placer en las escuelas: apenas el 24% de los niños de 5 a 10 años tuvo en 2024 una sesión diaria de cuentacuentos en clase, por debajo del 29% registrado en 2023.

Qué factores logran revertir el desinterés

Un estudio complementario de NielsenIQ, correspondiente a su relevamiento anual Understanding the UK Children’s Book Consumer —que analiza desde 2012 los hábitos de lectura y compra de libros entre los niños del Reino Unido—, identificó qué elementos concretos logran motivar a los chicos a leer más. Según los datos de 2025, los libros más interesantes y una rutina establecida encabezan la lista de factores, seguidos por los sistemas de recompensa, el disfrute visible de los padres y los personajes o situaciones con los que el niño pueda identificarse.

En los últimos años, ese potencial motivador creció especialmente en el caso de libros más interesantes, recompensas, amigos que leen más y títulos vinculados a series, películas o videojuegos.

El peso de cada factor varía de forma marcada según la edad y las preferencias de lectura. Entre los niños que prefieren ficción, la rutina supera a la variable de libros interesantes como principal motivador, con una diferencia más marcada todavía frente a quienes prefieren no ficción.

El estudio registró que crece la idea de que la lectura es una materia para aprender, tanto entre padres como entre niños de 5 a 13 años - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio registró que crece la idea de que la lectura es una materia para aprender, tanto entre padres como entre niños de 5 a 13 años - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese mismo grupo de lectores de ficción también valora en mayor medida que sus padres muestren disfrute por la lectura y que existan personajes identificables, ambos factores con un 20% de incidencia, por delante de las recompensas, la restricción de tiempo frente a la televisión y el tiempo de lectura asignado en la escuela.

En cambio, entre quienes prefieren no ficción, las recompensas superan a la rutina como motivador principal, mientras que factores como tener amigos que leen más, libros más breves y títulos vinculados a series o películas también pesan de manera relativamente mayor.

El análisis por edad muestra un patrón que cambia con claridad: los libros interesantes y la rutina lideran en la mayoría de los grupos etarios, con la excepción de los niños de 0 a 2 años, cuyos padres señalan que el propio disfrute de la lectura por parte de los adultos resulta el factor más influyente para ese tramo de edad.

Entre los factores que ganan peso con el tiempo, las recompensas alcanzan su punto más alto entre los 8 y los 10 años, mientras que la influencia de los amigos lectores crece de forma sostenida con la edad y llega a su punto máximo entre los 14 y los 17 años. Los libros vinculados a series de televisión o películas resultan más determinantes entre los 5 y los 7 años, mientras que los títulos relacionados con videojuegos pesan más entre los 8 y los 10.

El hallazgo sobre el peso del disfrute parental en los primeros años, sumado a la creciente influencia de los amigos lectores en la adolescencia, refuerza una conclusión que atraviesa ambos estudios: compartir y conversar sobre libros resulta determinante en cualquier etapa de la infancia, más allá del tipo de lectura que prefiera cada niño.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD