Agregar Infobae enGoogle

Qué conviene elegir como colación diaria entre las barritas proteicas y el yogur, según especialistas

Nutricionistas explican las diferencias entre ambas opciones y cuándo cada una resulta más conveniente para cubrir los requerimientos diarios de proteína

Dos barritas de cereales partidas con frutos secos, una con chocolate, junto a un vaso de yogur griego, fresas, arándanos, frambuesas y miel.
La proteína aporta saciedad y participa en la reparación de tejidos, la respuesta inmune y otras funciones corporales, por eso gana espacio en snacks y colaciones - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

El auge de los snacks con alto aporte de proteínas reabrió una pregunta habitual en góndolas y heladeras: barritas o yogur, cuál conviene elegir como colación diaria. La respuesta depende de varios factores. Según especialistas y estudios académicos sobre saciedad y metabolismo, ambas opciones pueden resultar adecuadas, aunque cumplen funciones distintas y exigen revisar con atención la etiqueta nutricional.

La comparación ganó espacio a medida que crecieron los productos que se promocionan como “high protein”. En ese escenario, el interrogante ya no pasa solo por sumar proteína, sino por distinguir entre un alimento práctico y otro con mejor perfil nutricional.

PUBLICIDAD

Un capítulo de revisión de StatPearls indica que la proteína participa en la reparación de tejidos, la respuesta inmune y el equilibrio de funciones corporales, además de aportar saciedad. Esa base explica por qué muchos consumidores buscan incluirla también en meriendas y tentempiés.

Según informó EatingWell, la dietista registrada Kelsey Kunik suele resumir la discusión con una frase simple: “El mejor tentempié es el que realmente se come”. Puede tener un buen perfil nutricional, pero pierde valor práctico si requiere frío, preparación o tiempo que la rutina no ofrece.

PUBLICIDAD

Mano sostiene una barrita de proteína con envoltorio de aluminio en un fondo urbano; otra mano sostiene una cuchara dentro de un vaso de yogur con granola y bayas.
Las barritas proteicas ofrecen una ventaja de portabilidad porque no requieren refrigeración y resultan prácticas para jornadas largas o traslados - (Imagen Ilustrativa Infobae)

En esa ecuación, las barritas proteicas tienen una ventaja clara. Se transportan con facilidad, no requieren refrigeración y pueden quedar en un bolso, un escritorio o el auto durante horas. De acuerdo con el reporte de EatingWell, Kunik señaló que pueden ser una solución útil cuando hace falta “un tentempié rico en proteínas y nutrientes para llevar”. Esa conveniencia explica parte de su expansión, sobre todo en jornadas largas o traslados.

El límite aparece en la composición. La nutricionista Gisela Bouvier advirtió a EatingWell que muchas barras suman azúcares añadidos, grasas, conservantes o alcoholes de azúcar, ingredientes que en algunas personas causan malestar digestivo.

El dato obliga a salir de la comparación abstracta entre categorías y entrar en el detalle del envase: una barrita con 20 gramos de proteína puede seguir siendo una mala elección si concentra demasiada azúcar o calorías vacías.

Para esa lectura fina, el texto base de EatingWell propone un criterio concreto: en una barra con cerca de 20 gramos de proteína, un rango de 200 a 300 calorías puede funcionar como referencia razonable. No equivale a una regla universal, aunque sirve para separar opciones que actúan como colación de otras que se acercan más a un reemplazo de comida o a un producto de confitería con agregado proteico.

Barrita proteica, cuenco de yogur con frambuesas, arándanos, kiwi, plátano, semillas de chía y calabaza, granola, taza de café, flores y paño en mesa de madera.
El yogur suma calcio, potasio y a veces vitamina D, y además puede aportar bacterias vivas asociadas al funcionamiento normal del sistema digestivo - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El yogur griego o estilo islandés, en cambio, juega en otro terreno. Su principal fortaleza no es la portabilidad, sino la densidad nutricional. El proceso de colado elimina parte del suero líquido y concentra el contenido proteico.

Según la base oficial FoodData Central del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), una porción de 140 gramos de yogur griego natural sin grasa aporta alrededor de 16 gramos de proteína.

Ese alimento aporta además calcio, potasio y, en muchos casos, vitamina D. Las Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2020-2025 del USDA ubican esos nutrientes entre los componentes que buena parte de la población consume en cantidades insuficientes. En ese punto, el yogur ofrece algo que la mayoría de las barras no asegura: proteína junto con una matriz alimentaria más completa.

A eso se agrega el efecto de la fermentación. Un estudio de revisión publicado en la revista Foods examinó la evidencia disponible sobre yogures y leches fermentadas con probióticos y describió efectos beneficiosos potenciales sobre la salud intestinal y el equilibrio del microbioma.

De acuerdo con EatingWell, Kunik plantea que el yogur funciona como una base flexible: admite fruta, semillas, frutos secos o incluso preparaciones saladas. Esa versatilidad permite sumar fibra, un componente clave para prolongar la saciedad.

La combinación de proteína y fibra suele ofrecer un efecto más sostenido, una pauta útil para quien busca evitar el hambre al poco tiempo de comer.

Una barra de proteína envuelta en papel morado, partida por la mitad. Un vaso de yogur con bayas, miel y granola. Ambos sobre una mesa de madera.
Para elegir entre barritas proteicas y yogur como colación diaria, nutricionistas recomiendan priorizar al menos 7 gramos de proteína por porción, controlar el azúcar añadido y sumar fibra cuando sea posible - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La comparación se vuelve más precisa cuando la pregunta cambia. Si el objetivo es salir de casa con una opción estable, la barrita parte con ventaja. Si la prioridad es obtener proteína con menos procesamiento y más micronutrientes, el yogur suele ubicarse por delante. El error aparece cuando se toman ambas categorías como equivalentes.

También dentro del yogur hay diferencias. Las versiones saborizadas pueden elevar mucho el contenido de azúcar añadido y reducir la distancia respecto de un postre. EatingWell advirtió sobre ese punto y recomendó elegir variedades naturales. Esa misma lógica aplica a las barritas: la promesa “proteica” no alcanza para definir si un producto conviene o no.

En la práctica, una regla simple puede ordenar la elección. Para una colación diaria, nutricionistas citados por EatingWell sugieren buscar al menos 7 gramos de proteína por porción y sumar fibra cuando sea posible. Bajo ese criterio, también entran otras opciones como ricota, huevos duros, edamame o frutos secos.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD