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La ciencia reveló por qué algunas superficies del hogar acumulan polvo más rápido que otras

Un experimento doméstico de cuatro semanas, que estudió la física molecular, la electricidad estática y la humedad ambiental, determinó dónde se depositan estas partículas y cómo un purificador de aire logró superar a todos los métodos convencionales de limpieza

Una mano sostiene un plumero de plumas y lo pasa sobre una estantería blanca llena de libros de diversos colores y algunas hojas de plantas verdes.
La acumulación de polvo doméstico depende de la física molecular y de la humedad ambiental más que de los productos de limpieza convencionales (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El polvo doméstico no se acumula al azar: existen respuestas científicas detrás de los “imanes de polvo” y qué hacer para reducirlos.

Durante cuatro semanas, una periodista de The Guardian probó distintas estrategias para reducir el polvo en su hogar. La experiencia mostró que la acumulación depende más de la física molecular y de la humedad ambiental que de los productos de limpieza convencionales.

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Todo comenzó con una estantería de la cadena sueca de muebles IKEA, que, según la autora, acumulaba polvo a una velocidad que parecía imposible.

La frustración la llevó a consultar a Nisa Salim, ingeniera de materiales y profesora asociada de la Universidad de Tecnología de Swinburne (UTS), quien confirmó que su percepción no era exagerada: algunas superficies sí son más propensas a atrapar partículas que otras, algo que también respaldó un estudio de 2025 de la Princess Sumaya University for Technology.

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Plano detalle de una escoba gris y blanca barriendo un piso de madera laminada con polvo y residuos. Al fondo, se observan objetos y ropa desordenados.
Las superficies rugosas o porosas retienen más polvo porque presentan más puntos de contacto a nivel microscópico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Salim explicó a The Guardian que las partículas grandes se depositan por gravedad, pero las más finas responden a las llamadas fuerzas de Van der Waals, es decir, atracciones moleculares débiles que se intensifican cuanto mayor es el contacto entre una partícula y una superficie.

Por qué algunas superficies atraen más polvo

Los materiales rugosos o porosos presentan más puntos de contacto, lo que les otorga mayor capacidad para retener el polvo. “Aunque una superficie parezca lisa a simple vista, a nivel microscópico puede contener pequeños picos, valles y defectos que atrapan partículas”, precisó la investigadora.

La expresión imán de polvo tampoco es del todo metafórica. Ciertos materiales acumulan cargas electrostáticas cuando rozan entre sí, y dado que muchas partículas de polvo también están cargadas eléctricamente, terminan atraídas hacia esas superficies.

El acrílico, el PVC, el poliéster y el polipropileno son malos conductores eléctricos, por lo que retienen esas cargas durante más tiempo. El metal, en cambio, conduce bien la electricidad, la neutraliza rápidamente y, en consecuencia, acumula menos polvo de origen electrostático.

Polvo en casa
La baja humedad del aire y los ambientes con aire acondicionado favorecen que el polvo se adhiera con más fuerza a las superficies (Freepik)

La humedad también incide directamente en este fenómeno. “Las moléculas de agua en el aire ayudan a disipar las cargas eléctricas de las superficies”, señaló Salim en declaraciones a The Guardian. Durante los meses más fríos y secos, o en espacios con aire acondicionado, hay menos humedad disponible para neutralizar la estática, lo que hace que el polvo se adhiera con mayor tenacidad.

El experimento de cuatro semanas

Con esa base teórica, la autora diseñó un experimento doméstico de un mes de duración. En lugar de la estantería original, utilizó un perchero de materiales similares, más pequeño y fácil de observar. La primera semana funcionó como control: desenchufó tanto el purificador de aire como el deshumidificador y midió la acumulación natural de polvo sin ninguna intervención.

En la segunda semana, aplicó un spray antiestático en el lado izquierdo del perchero y dejó el derecho sin tratar. Quienes observaron el resultado en persona percibieron una diferencia mínima a favor del lado tratado, aunque apenas perceptible en fotografías. El veredicto fue que el spray antiestático no ofrece una solución práctica dado lo imperceptible de sus efectos.

La tercera semana estuvo dedicada a la humedad. La autora, que habitualmente utiliza un deshumidificador para compensar la débil ventilación de su baño, lo reconectó para evaluar si esa costumbre contribuía al problema. Los resultados mostraron que el ambiente más seco produjo una acumulación de polvo notablemente mayor sobre el perchero.

Unas manos con guantes, un paño y un pulverizador limpiando una superficie.
El uso del deshumidificador aumentó la acumulación de polvo, mientras que el purificador de aire con filtro HEPA logró el menor nivel registrado (Canva)

La cuarta semana trajo la sorpresa del experimento. La autora limpió el perchero, desenchufó el deshumidificador y colocó un purificador de aire con filtro HEPA a aproximadamente un metro de distancia.

Al cabo de siete días, el perchero presentó la menor cantidad de polvo registrada en todo el experimento. La explicación es que, al reducir la concentración de partículas en suspensión, el purificador disminuye la cantidad de polvo disponible para depositarse en cualquier superficie.

Diseño y materiales como primera línea de defensa

Richard Misso, diseñador de interiores y director creativo de Stylesmiths, declaró a The Guardian que dedica buena parte de su trabajo a pensar en el polvo. Sus clientes buscan hogares estéticamente atractivos pero de bajo mantenimiento, por lo que los orienta a evitar pisos oscuros, superficies de vidrio, estanterías abiertas, decoraciones excesivas y carpinterías con detalles complejos.

Misso señala que, si bien las superficies brillantes acumulan algo menos de polvo, los acabados mate suelen ser más prácticos porque disimulan mejor el polvo cuando este se deposita inevitablemente.

Hombre y mujer con guantes de protección limpian la sala de estar; ella rocía insecticida en aerosol cerca de un sofá, él limpia una mesa de centro.
Richard Misso sostiene que el diseño del hogar puede reducir el polvo si evita estanterías abiertas, vidrio, pisos oscuros y detalles difíciles de limpiar (Imagen Ilustrativa Infobae)

Como referencia, citó la Gentle House de Melbourne, un proyecto de Stylesmiths ubicado en el barrio de Brunswick, que combina madera, ladrillo y piedra en una paleta sobria que prescinde de los elementos decorativos que demandan limpieza frecuente.

The Guardian resume la conclusión del experimento con una observación pragmática: la forma más eficaz de tener un hogar con menos polvo es planificar, desde el diseño, la menor cantidad posible de lugares donde pueda acumularse.

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