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Un cangrejo ermitaño siembra sin saberlo una isla japonesa y sorprende a los expertos

Cámaras instaladas en un bosque costero captaron a un crustáceo que retiró en una sola noche la totalidad de los frutos de una planta sin fotosíntesis. Fue el primer registro documentado de ese vínculo

Cangrejo ermitaño de color púrpura dentro de una concha marina rayada, rodeado de hongos esféricos rojizos en un suelo oscuro
El estudio publicado en Ecology analizó a Balanophora fungosa, una planta parásita sin fotosíntesis ni clorofila que vive en bosques costeros húmedos y produce hasta 1 millón de semillas (Kenji Suetsugu)
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Los investigadores de la Universidad de Kobe lograron identificar, en una isla tropical japonesa próxima a Okinawa, que los cangrejos ermitaños terrestres dispersan las semillas de una planta parásita sin fotosíntesis presente en los bosques costeros húmedos.

El estudio publicado en la revista Ecology explica que la especie analizada fue Balanophora fungosa, una planta sin clorofila que se alimenta de las raíces de otras plantas y que puede producir hasta 1 millón de semillas diminutas, y cada una se encuentra recubierta por un fruto seco muy pequeño.

La pregunta central, según informó Phys.org, es cómo logra dispersarse en un suelo forestal húmedo, con poco viento y escasa circulación de aire.

Primer plano de cinco hongos con copas marrones y textura granulada, tallos claros con segmentos rojizos, sobre suelo con hojas secas y tierra
Investigadores de la Universidad de Kobe identificaron en una isla tropical japonesa cercana a Okinawa que los cangrejos ermitaños terrestres dispersan las semillas de Balanophora fungosa (Kenji Suetsugu)

El botánico Kenji Suetsugu, de la Universidad de Kobe, explicó que existía la idea de que los granos caían por gravedad y luego el viento los desplazaba.

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El propio científico puso en duda esa posibilidad al señalar que las condiciones del suelo del bosque no favorecen ese mecanismo. Por lo que el trabajo se enfocó entonces en identificar qué animal intervenía en el proceso.

Un experimento para detectar al dispersor

El investigador ya había estudiado plantas de la familia Balanophoraceae, cuyos frutos suelen atraer invertebrados, por lo que al principio creyó que las hormigas dispersaban Balanophora fungosa.

Para comprobarlo, cubrió las plantas con redes que permitían el paso de hormigas, aunque bloqueaban el acceso de animales de mayor tamaño. Sin embargo, los frutos dejaron de ser retirados; ese dato llevó al equipo a instalar cámaras de lapso de tiempo con el objetivo de registrar al verdadero agente de propagación.

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Primer plano de un grupo de estructuras vegetales de color rojo creciendo en el suelo de un bosque, con hojas secas, musgo y ramas. Árboles y vegetación verde al fondo.
Las cámaras de lapso de tiempo registraron que el cangrejo ermitaño terrestre Coenobita brevimanus retiraba los frutos y podía remover en una noche todo el conjunto fructífero de una planta (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las imágenes mostraron que el principal dispersor era el cangrejo ermitaño terrestre Coenobita brevimanus. Estos ejemplares retiraban los frutos con sus pinzas y, en algunos casos, llegaban a remover durante una noche la totalidad del conjunto fructífero de una planta.

El estudio indicó que parte de esos frutos quedaba adherida al cuerpo de los cangrejos. Suetsugu también observó individuos que transportaban esa carga a varios metros de distancia y detectó que algunos granos permanecían viables después de atravesar el tracto digestivo del animal.

Dispersión externa e interna

En su trabajo, el autor afirmó que el estudio aporta la primera evidencia empírica de que los cangrejos ermitaños pueden funcionar como dispersores de semillas tanto externos como internos.

La investigación sumó otro dato sobre el alcance de ese traslado. Los crustáceos pueden recorrer hasta 100 metros (328 pies), una distancia que, según los autores, los convierte en agentes eficaces para mover granos en esos bosques costeros insulares.

Una docena de organismos de color rojo intenso y forma cónica con textura rugosa, rodeados de musgo verde, ramas y hojas secas en un bosque.
El trabajo señaló que estos invertebrados pueden recorrer hasta 100 metros en bosques costeros insulares y planteó que su papel en la ecología de las islas pudo haber sido subestimado (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Me entusiasmé al descubrir esto porque, por lo general, se ha considerado a estos animales como omnívoros, carroñeros o depredadores de semillas, en lugar de posibles socios de las plantas”, expresó Suetsugu.

Según el botánico, no se observó a estos animales cerca de plantas jóvenes, lo que sugiere que reaccionan al aroma de los ejemplares en fase reproductiva. Ese olor actuaría como señal para invertebrados que se alimentan de recursos del suelo.

Un papel poco atendido en la ecología de las islas

Varias hormigas de cuerpo negro y tórax rojizo, sobre un suelo de tierra y musgo, transportan un trozo de hoja verde claro de forma horizontal.
Un experimento con redes que dejaban pasar hormigas pero bloqueaban animales más grandes mostró que las hormigas no explicaban la dispersión de semillas de la planta parásita (Imagen Ilustrativa Infobae)

“En lo que respecta a la dispersión de semillas, los vertebrados de gran tamaño han acaparado la mayor parte de la atención, pero los invertebrados de pequeño tamaño suelen pasar desapercibidos. Sin embargo, también pueden contribuir a mantener el movimiento de las semillas, especialmente en islas, hábitats fragmentados y en suelos forestales sombreados”, afirmó Suetsugu.

El botánico indicó en el estudio que esta es la primera observación de ese comportamiento en cangrejos ermitaños terrestres, aunque añadió que su abundancia en bosques costeros y sus hábitos omnívoros podrían indicar un patrón más extendido. Esa hipótesis quedó planteada como uno de los próximos puntos a examinar a partir de este registro inicial.

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