
Las amistades más satisfactorias y las relaciones cercanas se asociaron con mejor salud mental y física en 22 países. Así lo planteó un estudio de 204.907 adultos publicado en el Journal of Mental Health. El resultado refuerza el pedido del investigador Veli Durmuş para que las políticas públicas incorporen el peso de los vínculos sociales en el bienestar.
El análisis también detectó diferencias por edad, religión y país. Las puntuaciones de salud mental fueron más bajas entre las personas de 35 a 40 años que entre las de 18 a 34, y más altas entre quienes tenían 65 años o más.
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El trabajo incluyó participantes de países de Europa, América, Asia, Oceanía, Oriente Medio y África, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Argentina, Brasil, Alemania, España, India, Japón, Egipto, Nigeria, Sudáfrica y México. Según el estudio, los habitantes de Indonesia mostraron los niveles más altos de satisfacción con sus amistades y relaciones, mientras que Japón registró los más bajos.
Durmuş, investigador de la Universidad de Ciencias de la Salud de Kütahya en Turquía, examinó datos de adultos mayores de 18 años del Estudio Global del Bienestar. Ese proyecto releva qué factores contribuyen al bienestar humano a lo largo de la vida y, para este trabajo, el autor utilizó su primera fase con el objetivo de asegurar diversidad cultural y religiosa.
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Las relaciones en la adultez
La conclusión central del artículo es directa: quienes dijeron estar más satisfechos con sus amistades y relaciones también tendían a evaluar mejor su salud mental y física general. El patrón apareció en los 22 países incluidos en la muestra.
Las relaciones con la madre y el padre durante la infancia también mostraron una asociación con mejores resultados en la adultez, aunque menos intensa. Los participantes calificaron esos vínculos tempranos en una escala que iba de “muy buenas” a “muy malas”.
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El investigador explicó que los lazos familiares tempranos pueden estar relacionados con la salud y el bienestar en la vida adulta, pero no determinan por completo el resultado posterior. En declaraciones recogidas en el estudio, sostuvo: “Si bien estos hallazgos adicionales sugieren que las relaciones en la infancia son importantes, no lo explican todo. El entorno social de las personas sigue cambiando a lo largo de la vida, y las amistades, las parejas y otras relaciones pueden fortalecer o modificar la influencia de las experiencias anteriores”.
Para medir esa relación, los participantes respondieron hasta qué punto estaban de acuerdo con la afirmación de que se sentían contentos o satisfechos con sus amistades y relaciones. También debieron calificar su salud mental y física en una escala de “mala” a “excelente”.
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El estudio controló ingresos, educación y otros factores
El análisis tomó en cuenta ingresos, educación y otras variables. Aun con esos controles, el trabajo encontró que estar casado, tener suficiente dinero e identificarse con una religión se asociaron con mejores resultados de salud mental y física, en especial en el caso del Islam.
Durmuş resumió el hallazgo con una formulación simple: “Descubrí que las personas que estaban más satisfechas con sus amistades y relaciones también tendían a reportar una mejor salud mental y física”. El artículo sostiene que esa conexión ayuda a explicar por qué los vínculos deben ser considerados parte de la salud general.
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El estudio se presenta como uno de los análisis más amplios sobre este tema, en un campo donde la investigación previa se había concentrado en países individuales y había arrojado resultados inconsistentes. De acuerdo con el trabajo publicado por el Journal of Mental Health, la cantidad y la calidad de los lazos personales influyen en el bienestar físico y mental desde el nacimiento.
El artículo también recuerda que las relaciones pueden actuar como protección frente al estrés, elevar la autoestima y ayudar a gestionar las emociones de manera positiva. Sobre esa base, el autor pidió que la planificación sanitaria y las estrategias de prevención contemplen el efecto que tienen las relaciones sociales y familiares sobre el bienestar físico y mental.
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La principal limitación del estudio es que no permite establecer una relación de causa y efecto. Como se basa en datos autoinformados, los resultados dependen de percepciones subjetivas declaradas por cada participante en el momento de la encuesta.
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