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Cómo los luchadores de sumo construyen piernas musculosas sin perder movilidad ni potencia

Un entrenador consultado por Men’s Health detalló las exigencias físicas de esta disciplina, desde las rutinas tradicionales hasta los factores que intervienen en el desarrollo de los atletas

Las piernas de los luchadores de sumo resultan clave para mantener una posición baja, resistir impactos y generar impulso en el combate (EFE)
Las piernas de los luchadores de sumo resultan clave para mantener una posición baja, resistir impactos y generar impulso en el combate (EFE)
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Las enormes piernas de algunos luchadores de sumo pueden parecer, a primera vista, el resultado de una rutina centrada exclusivamente en ganar volumen.

Sin embargo, las exigencias de este deporte requieren mucho más que masa muscular: los competidores deben mantener una posición baja, resistir el impacto de otro atleta de gran peso y producir movimientos rápidos desde el suelo.

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El físico de Ura Kazuki, conocido como “el Acróbata”, sirve como uno de los ejemplos más llamativos. Sus muslos, comparados por su tamaño con troncos de árbol, llamaron la atención en internet.

Ura Kazuki levanta el kimono y muestra la musculatura de su pierna izquierda; un presentador con traje sostiene un micrófono frente a él
Ura Kazuki supera los 130 kilos y combina potencia, movilidad y acciones explosivas dentro del dohyo (Instagram/@kwanseigakuinuniversity)

El luchador supera los 130 kilos y, pese a su gran tamaño, puede desplazarse por el dohyo, adoptar posiciones extremas y ejecutar acciones explosivas. Según Men’s Health, esa combinación responde a las características específicas de la preparación física del sumo.

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Por qué las piernas son fundamentales en el sumo

La posición corporal resulta determinante durante un enfrentamiento. Un luchador necesita mantenerse suficientemente bajo para evitar ser derribado, absorber la fuerza de un rival de gran tamaño y generar impulso contra el suelo para avanzar.

Por eso, el desarrollo de la parte inferior del cuerpo ocupa un lugar central en la preparación tradicional. Una musculatura fuerte en las piernas contribuye a mantener un centro de gravedad bajo y proporciona estabilidad durante los desplazamientos y los choques físicos.

Dos luchadores de sumo en un dohyo, un árbitro de sumo, una audiencia en el fondo y un estadio interior.
El Dr. Mike Israetel afirmó que la fuerza en el sumo nace de la conexión con el suelo y de una base sólida en las piernas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El científico especializado en ejercicio Dr. Mike Israetel llegó a una conclusión similar al analizar imágenes de entrenamientos de luchadores de sumo. “Ahí es donde reside toda tu fuerza, donde proviene la conexión con el suelo”, afirmó. El especialista añadió que, sin una base sólida, un atleta puede ser “arrancado como una ramita”.

Sentadillas, pisotones y desplazamientos

El entrenamiento tradicional incorpora numerosos ejercicios realizados con el peso corporal. Entre ellos aparecen las sentadillas profundas con las piernas separadas, los pisotones con una pierna elevada y los ejercicios de deslizamiento efectuados desde una posición agachada.

Estos movimientos permiten trabajar la fuerza y la resistencia muscular mientras obligan a los deportistas a controlar el cuerpo cerca del suelo. Los desplazamientos también requieren mantener el equilibrio y conservar movilidad en posiciones que forman parte de la dinámica del combate.

El Dr. Israetel citó informes según los cuales algunos luchadores llegan a realizar entre 200 y 300 sentadillas con su propio peso corporal por día. Para el especialista, ese volumen no representa la alternativa más eficiente. Su propuesta consiste en reducirlo a aproximadamente un tercio o incluso un cuarto y complementar la preparación con ejercicios de resistencia.

Hombre musculoso con camiseta sin mangas y pantalones cortos oscuros realizando una sentadilla con barra pesada en un gimnasio moderno con suelo negro.
El entrenamiento tradicional del sumo incluye sentadillas profundas, pisotones y desplazamientos agachados para trabajar fuerza, resistencia y equilibrio (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las opciones que mencionó se encuentran las sentadillas con carga, la prensa de piernas y el peso muerto con déficit, destinados a aumentar la fuerza y favorecer una mayor capacidad para producir movimientos explosivos.

Los ejercicios de deslizamiento recibieron una valoración especialmente positiva de Israetel. Al realizarse desde una posición baja, mantienen una tensión constante sobre los cuádriceps y exigen control corporal.

Señaló que, para un luchador de 200 kilos, la propia masa corporal puede representar suficiente resistencia para estimular el crecimiento muscular y la fuerza.

La preparación también incluye trabajo con compañeros

Otra parte del entrenamiento tradicional utiliza resistencia en pareja. En estos ejercicios, un atleta recibe empujones hacia atrás mientras intenta avanzar, una dinámica que reproduce algunas de las demandas físicas presentes durante un combate.

Un luchador de sumo semidesnudo come con palillos de un tazón pequeño en una mesa baja llena de platos de comida variada, arroz y sopas. Otros comensales al fondo.
La preparación de los luchadores de sumo también incorpora trabajo con compañeros y una alimentación de unas 8.000 calorías diarias con chankonabe y arroz (Imagen Ilustrativa Infobae)

Israetel calificó este tipo de trabajo como “muy bueno para las actividades atléticas”, aunque consideró que puede complementarse con métodos de fuerza más convencionales.

La preparación de los luchadores también está condicionada por su masa corporal y alimentación. Men’s Health estimó que los competidores pueden consumir alrededor de 8.000 calorías al día.

Una parte importante procede del chankonabe, un guiso que combina carne, pescado, huevos, tofu y verduras, acompañado habitualmente por grandes cantidades de arroz.

La genética también interviene en el desarrollo de sus características físicas. Además, el propio peso supone una exigencia constante para las piernas: cuando un atleta supera los 130 kilos, incluso caminar implica desplazar una masa considerable durante toda la jornada.

Ura Kazuki, un ejemplo de potencia y movilidad

El caso de Kazuki permite observar cómo el tamaño corporal puede convivir con una preparación orientada al rendimiento. Su sobrenombre, “el Acróbata”, se relaciona con un estilo particularmente ágil e impredecible dentro del sumo.

Dos hombres luchadores de sumo en un cuadrilátero de tierra, rodeados por una multitud de espectadores sentados, con un árbitro de pie al fondo
La genética y el peso corporal influyen en el físico del sumo, donde las piernas deben soportar más de 130 kilos y permitir cambios rápidos de posición (Captura de video: YouTube)

El luchador puede desplazarse rápidamente y adoptar posiciones exigentes a pesar de su considerable peso. Su caso evidencia una de las particularidades de esta disciplina: las piernas no necesitan únicamente soportar una gran masa, sino también permitir cambios de posición y acciones realizadas con rapidez.

Para el entrenamiento de fuerza destinado a desarrollar piernas capaces de responder a diferentes demandas, el Dr. Israetel mencionó ejercicios como sentadillas pesadas, peso muerto y prensa de piernas, junto con saltos, carreras a máxima velocidad y zancadas en distintas direcciones.

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