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Un bartender reinventó el cóctel más vendido del mundo y representará a Argentina en una prestigiosa competencia

Manuel Alba fue elegido como el mejor del país al sorprender con una reinterpretación del Negroni que fusiona tecnología y respeto por la tradición. A fin de mes viajará a México para la final regional. Seba García, uno de los jurados y máximos referentes a nivel mundial, habló con Infobae

Un hombre con bigote decora un cóctel con pinzas. En la barra hay otro cóctel y un vaso. Al fondo se ven botellas, copas y un letrero de neón.
Manuel Alba presentó "Ultrasónico", una propuesta que fusionó tecnología avanzada con los códigos esenciales de la coctelería clásica
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Cinco bartenders argentinos enfrentaron una instancia decisiva: reinterpretar el cóctel más vendido del mundo para alcanzar un lugar en la final regional que se celebrará en México. La consigna, lejos de la simple destreza técnica, exigía creatividad, identidad y una mirada innovadora capaz de resignificar la tradición. Entre aspirantes y vasos, Manuel Alba transformó la competencia en una exhibición de audacia y precisión.

El desafío era claro y la vara, alta. Cada participante debía tomar el clásico Negroni y proyectarlo hacia el futuro, sin perder el alma que lo convirtió en un ícono global. En ese contexto, el oriundo de Haedo sorprendió al jurado y al público con su método Ultrasónico, una propuesta que fusionó tecnología avanzada con los códigos esenciales de la coctelería clásica. Su reinterpretación no solo destacó por la originalidad, sino también por la meticulosidad en cada paso del proceso, lo que terminó por consagrarlo como el más votado de la jornada.

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La final nacional de la Campari Bartender Competition 2026, punto culminante de una convocatoria federal que reunió a unos 300 talentos, fue mucho más que una competencia. Bajo la atenta mirada de un jurado compuesto por referentes de la industria y especialistas, la cita funcionó como un laboratorio de tendencias y un escaparate de las nuevas voces de la coctelería argentina. La premisa era desafiante: cada trago debía contar una historia personal y, a la vez, dialogar con el paladar contemporáneo. En ese cruce de saberes, Alba logró captar la atención y marcar el rumbo.

El método Ultrasónico: la apuesta de Alba que conquistó al jurado

La clave del triunfo de Manuel Alba estuvo en la creación de Ultrasónico, un Negroni en el que combinó tecnología de ultrasonido para macerar gin con dos hierbas aromáticas: eneldo y shiso. Esta técnica permitió acelerar la extracción de aromas y matices, potenciando la expresión de los ingredientes sin perder la esencia del cóctel original.

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Un hombre con bigote detrás de la barra de un bar con varias copas, medidores, cocteleras y un recipiente alto con líquido y hierbas.
Alba combinó tecnología de ultrasonido para macerar gin con eneldo y shiso

La originalidad de la propuesta radicó en el equilibrio entre la innovación y el respeto por los sabores clásicos. El resultado fue un Negroni con perfil herbal, vibrante y moderno, que convenció al jurado por su ejecución precisa y su sólida justificación conceptual.

Para la elaboración, el joven de 25 años que está al frente de la barra de 878 Bar, de Villa Crespo, partió de la dosificación de partes iguales de gin Bulldog previamente macerado con shiso y eneldo mediante ultrasonido. Esta técnica, que emplea el fenómeno de la cavitación generado por miles de microburbujas de vacío, permitió una extracción rápida e intensa de aromas y compuestos naturales, logrando que las notas herbales se integren de manera precisa al destilado.

El segundo ingrediente, y el núcleo ineludible del Negroni, fue el Campari. Alba lo describió como el corazón del cóctel, responsable de aportar no solo “los matices característicos de naranjas amargas y hierbas”, sino también el color rojo brillante que identifica a este clásico internacional.

El tercer componente fue un vermut rosso tradicional que, además de la base vínica, sumó especias y profundidad al trago. El cuarto y último elemento, decisivo para el carácter final del trago, fue un óleo salino y acidulado de mandarinas. Alba dosificó con precisión dos mililitros de este óleo en cada cóctel, subrayando el peso de los detalles en la experiencia sensorial.

Un bartender sirve un cóctel desde una coctelera a un vaso. Se ven otros vasos, botellas de licor en estantes y varias personas en la barra.
La originalidad de la propuesta radicó en el equilibrio entre la innovación y el respeto por los sabores clásicos

La preparación continuó con la incorporación de abundante hielo en vasos mezcladores metálicos, elegidos por su capacidad de conducción térmica superior al vidrio. Sobre ese detalle, explicó: “Permite reducir hasta dos grados la temperatura final del cóctel”.

La presentación visual también fue objeto de especial atención. Una hoja de shiso descansó en la superficie, aportando aromas verdes y frescos en nariz, mientras que la piel de mandarina, colocada cuidadosamente sobre el hielo, potenció el perfil cítrico y sumó un guiño de color y fragancia. Alba eligió una copa con tallo, similar en capacidad a un vaso corto, para “evitar que el calor de la mano altere la temperatura ideal del trago”.

Durante la demostración, el bartender exhibió el equipo de ultrasonido y una pantalla que mostró en detalle el proceso de cavitación en tiempo real. Las burbujas, al penetrar las paredes celulares de los ingredientes, liberan una complejidad aromática que redefine el potencial de la coctelería contemporánea. Alba definió al Ultrasónico como “un Negroni que respeta la estructura clásica, pero está mirado de un perfil más innovador”.

El bartender subrayó también el valor de la eficiencia y la sustentabilidad en la barra moderna. “Hoy no se trata solo de conseguir nuevos sabores, sino de encontrar herramientas cada vez más precisas, más eficaces y sostenibles para trabajar, consiguiendo una mejor expresión de la materia prima y teniendo menos desperdicio. El futuro de la coctelería no va a reemplazar a la tradición, sino que con estas herramientas podamos mantener prácticas más eficientes a lo largo del tiempo”, reflexionó.

El reconocimiento a su trabajo no se limitó al aplauso: el triunfo de Alba se tradujo en un premio de $5.000.000 y la oportunidad de representar a la Argentina en la final regional, que se disputará el 24 de agosto en México.

Cinco finalistas, cinco formas de reversionar un clásico

En la barra, cada participante dispuso de cinco minutos para desplegar su destreza, narrar el origen de su receta y desgranar los detalles de los productos elegidos. Ese tiempo breve ante el jurado y el público funcionó como una especie de destilación exprés del propio oficio: precisión, creatividad y una dosis justa de riesgo.

Ultrasónico, la versión de Negroni de Manuel Alba
El público pudo probar "Ultrasónico", la versión de Negroni de Manuel Alba, y la eligió como la mejor de los cinco finalistas

Las propuestas de la noche reflejaron el mosaico diverso de la coctelería argentina actual. Abigayl Ferrucho, representante de Pipi Lounge Bar en Buenos Aires, eligió anclar su versión, Negroni Novara, en la memoria y la identidad italiana, rindiendo homenaje a la ciudad de origen del bitter y a la historia migrante que modeló el paladar porteño. Por su parte, Constanza Espíndola, desde Tiny Bar en Misiones, llevó al extremo el concepto de sustentabilidad con Cápsula Raíz, un cóctel concebido como manifiesto biológico y declaración de principios, donde la preservación de la biodiversidad y el uso integral de los ingredientes marcaron la diferencia.

Desde la costa atlántica, Luca Benjamín Durán, al frente de Sardina Bar & Café en Mar del Plata, apostó por la fuerza del territorio y la herencia italiana con Resurgente. Su propuesta se nutrió de productos locales y técnicas que evocan la historia de la inmigración y el paisaje marítimo. Por su parte, Manuel Menéndez, de Pony Line en Buenos Aires, optó por la experimentación en clave contemporánea: su Negroni Vigilante combinó el sous-vide y el filtrado en frío con insumos directamente vinculados a la gastronomía local.

Cada finalista encarnó una mirada singular sobre la evolución del Negroni, en sintonía con el lema del evento, Negroni (R)evolution. Antes del veredicto oficial, el público presente también pudo expresar sus preferencias, sumando un voto colectivo a la decisión final. El aplauso y la elección popular, al igual que el fallo del jurado, consagraron a Manuel Alba como el gran protagonista de la noche.

Innovar con lo propio: el presente y los retos de la coctelería nacional

La final nacional tuvo lugar en Tradition & Rebellion, uno de los últimos lanzamientos de Sebastián García en Puerto Madero. Bajo esa atmósfera vibrante y con la ciudad de fondo, la competencia reunió a los principales referentes del sector: la conducción quedó en manos de la reconocida Mona Gallosi, mientras que el jurado estuvo integrado por García junto a Ludovico De Biaggi, Ramiro Ferreri, Francisco Vaccalluzzo y Natalia Torres.

Hombre de mediana edad con bigote, chaqueta negra, sosteniendo un vaso de licor ámbar con hielo en una terraza urbana al anochecer, con luces borrosas
Sebastián García, conocido como "El Cantinero" y uno de los máximos referentes de la coctelería a nivel mundial, fue uno de los cinco jurados de la competencia

En diálogo con Infobae, Seba García fue desgranando los argumentos detrás de la elección de Alba. Primero, uno de los máximos referentes de la coctelería argentina y director creativo de Presidente Bar y Nobel Bar no dudó en definir al Negroni como “la perfección del cóctel porque tres insumos logran un equilibrio perfecto”.

“El Negroni es un cóctel con identidad. Priorizamos que esté equilibrado. También es importante entender que no solamente es el líquido que vas a beber, sino el tipo de cristalería, de hielo y de decoración, si es estético y elegante”, explicó, en referencia a que cada detalle de la puesta en escena puede inclinar la balanza en una competencia de alto nivel.

Un aspecto central en la deliberación del jurado fue la proyección internacional de la receta ganadora. “Hay que entender qué identidad tiene, por eso muchos utilizaron insumos locales, un extra a la hora de evaluar. Los cinco se han fijado y puntualizado mucho en entender cuáles son los valores de nuestro país para poder reinterpretarlos en un Negroni. Muchos lo lograron a la perfección”, subrayó.

Reconocido por su habilidad para ofrecer una experiencia integral en la barra y admirado internacionalmente, Seba García reflexionó sobre el equilibrio entre tradición e innovación: “Es difícil de lograr, tiene que ser muy bueno. Cuando hablamos de tradición hablamos de historia, de un cóctel equilibrado, de un cóctel que nace, por ejemplo, como el Negroni, en 1919. Y cómo lo podemos innovar después de tantos años. Ahí es donde empezamos a jugar”, explicó.

Vaso de cristal con cóctel Negroni rojo, un cubo de hielo grande, una cáscara de naranja y fondo borroso con botellas en una barra de madera oscura.
Según el informe anual de Drinks International de 2026, el Negroni se mantuvo como el cóctel clásico más vendido del mundo en los mejores bares por cuarto año consecutivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

No obstante, advirtió sobre los riesgos de perder la esencia en el afán de innovar: “La balanza de equilibrio es muy importante, porque a veces cuando queremos innovar sobre lo tradicional terminamos llevándolo a un extremo que pierde identidad y deja de ser un cóctel clásico”.

Sobre el desafío que ahora enfrenta Manuel Alba, García ofreció una clave: “Tiene que disfrutar y tener muy presente que muchas de las cosas que va a contar quizás para nosotros son normales, pero por ahí en el torneo no lo son. Hay muchos que a veces desmerecen el producto. Cuando viajamos a otro país a representar a Argentina, hay que entender que desde lo que es más simple y más sencillo para nosotros, para la audiencia puede ser algo superespectacular de escuchar”.

En el plano regional y global, “El Cantinero” destacó el momento de la coctelería nacional: “Para mí es la mejor de Latinoamérica. Y también nos distinguimos del mundo porque somos un país que no contamos con muchos recursos”.

Al respecto, profundizó: “No somos un país que podemos acceder a cualquier tipo de licor y herramientas que existen en el mundo, sino que estamos un poco limitados en eso. Pero, en vez de frustrarnos, siempre tratamos de entender cómo podemos ser creativos y reemplazar un montón de insumos y de herramientas que no llegan al país o si llegan lo hacen con un valor al 300% de lo que está en el mercado exterior”.

Bartender Sebastián García
Seba García destacó el momento de la coctelería nacional y la definió como "la mejor de Latinoamérica"

Según su mirada, la coctelería argentina vive una etapa de gran vitalidad y creatividad, marcada tanto por la innovación como por el respeto a lo propio. En ese sentido, resalta que la búsqueda de eficiencia y el uso ingenioso de los recursos locales ya es parte de la identidad del sector. “Estamos en un gran momento, somos bartenders supercreativos, superinnovadores, nos gusta la sustentabilidad, nos gusta optimizar los productos”, afirma.

Además, considera que esa mentalidad de aprovechar al máximo cada insumo atraviesa a la nueva generación detrás de la barra. “Me llena de orgullo entender que la nueva generación también tiene ese pensamiento de optimizar los productos locales, porque eso es lo que nos termina haciendo diferentes y creativos. A la hora de demostrar lo que hacemos en nuestro país, hay una aceptación impresionante en el mundo”.

Y concluyó con una anécdota que ilustra la inventiva local: “He visto caras de los mejores bartenders del mundo en Argentina diciendo: ‘¡Guau! ¿Cómo hiciste eso? ¿Y por qué no lo compraste en el supermercado?’ La respuesta es porque no existe y lo tuvimos que hacer nosotros. Ahí es donde saco el pecho y digo estar muy orgulloso de la coctelería que estamos viviendo en Argentina”.

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