Canas prematuras: cuáles son los factores que aceleran su aparición

Las creencias más frecuentes sobre el origen de este fenómeno capilar en personas jóvenes suelen distanciarse de los verdaderos factores implicados. Qué dicen los expertos consultados por The New York Times y los estudios científicos más recientes sobre el rol del estrés

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Expertos advierten que el estrés
Expertos advierten que el estrés no tiene una relación científicamente comprobada con la aparición de canas prematuras (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las advertencias en torno a las consecuencias del estrés están presentes en todos los ámbitos. Incluso, cuando se refiere a la aparición prematura de canas, un hecho que ha sido motivo de discusión durante años entre especialistas y el público general. Ejemplos de líderes mundiales que encanecen durante su mandato refuerzan la idea de que situaciones estresantes podrían influir en el color del cabello.

Sin embargo, expertos consultados por The New York Times afirman que la ciencia aún no ha logrado demostrar una conexión directa de manera concluyente.

¿Puede el estrés causar canas?

Las investigaciones que abordan el posible vínculo entre el estrés y la aparición de canas prematuras son limitadas y los resultados obtenidos hasta ahora son contradictorios. Aunque es habitual atribuir la aparición de canas a experiencias difíciles, los estudios no han podido establecer una relación causal.

La dermatóloga Paradi Mirmirani, del Centro Médico Kaiser Permanente Vallejo, resume el estado actual del conocimiento: “Todavía hay mucho que desconocemos”.

El estrés es ampliamente atribuido
El estrés es ampliamente atribuido al desarrollo de canas, a pesar de la falta de evidencia contundente en los estudios (Imagen Ilustrativa Infobae)

En 2016, un estudio realizado en Turquía con más de 1.100 jóvenes detectó que quienes reportaron un encanecimiento prematuro también reconocieron niveles más altos de estrés. Además, estos casos solían coincidir con antecedentes familiares de encanecimiento temprano, consumo de alcohol y enfermedades crónicas.

Según los expertos, la falta de pruebas definitivas está asociada a las dificultades reales de hacer ensayos en humanos. “Los investigadores no pueden inducir respuestas de estrés artificialmente elevadas en humanos como hacen en animales o células”, comentó la profesora Ya-Chieh Hsu, especialista en biología de células madre y regenerativa de la Universidad de Harvard, citada por The New York Times.

Avances científicos y experimentos recientes

Los avances más notorios en esta área provienen de experimentos con animales y estudios de laboratorio. En 2020, científicos sometieron a ratones a una “respuesta de lucha o huida” utilizando sustancias similares a la pimienta picante. Esto provocó la liberación de la hormona del estrés norepinefrina, agotando las células madre encargadas de la pigmentación en los folículos pilosos de los animales.

Ensayos con células humanas en laboratorio evidenciaron efectos similares al exponerlas a altos niveles de norepinefrina. Estos hallazgos apoyan la hipótesis de que la norepinefrina podría estar relacionada con el encanecimiento en humanos, según Hsu.

Estudios de laboratorio con células
Estudios de laboratorio con células humanas demostraron efectos similares en la pigmentación al aumentar la norepinefrina (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de estos avances, la evidencia directa en personas sigue siendo limitada. En 2021, un estudio con 14 voluntarios analizó cabellos en distintas fases de grisado utilizando imágenes digitales y estimaciones basadas en el crecimiento capilar. Los participantes identificaron los momentos más estresantes del año anterior, lo que permitió comparar esos eventos con el momento exacto en que determinados cabellos se volvieron grises.

Martin Picard, profesor asociado de medicina del comportamiento en la Universidad de Columbia y coautor de la investigación, señaló que fue la primera vez que se relacionaron eventos específicos de estrés con el inicio del encanecimiento a nivel individual.

La dermatóloga Victoria Barbosa, profesora asociada en la Universidad de Chicago, valoró el avance científico: “Fue nuestra primera evidencia real de que tal vez el estrés sí interviene en algunas personas”.

Pero Barbosa enfatizó en declaraciones a The New York Times que son necesarios estudios más grandes y prolongados con humanos para confirmar estos vínculos. Por su parte, Mirmirani añadió que, si se logran aislar los efectos del estrés sobre el encanecimiento, podría abrirse la puerta a tratamientos capaces de devolver el color al cabello.

No se ha esclarecido todavía por qué el estrés desencadena canas en algunas personas y no en otras. La dermatóloga Sindhuja Sominidi Damodaran, del Mayo Clinic de Rochester, remarcó la urgencia de contar con más estudios para aclarar estos enigmas. Hasta el momento, no existen indicios sólidos de que aliviar el estrés retrase o revierta el grisado prematuro.

Sindhuja Sominidi Damodaran, de Mayo
Sindhuja Sominidi Damodaran, de Mayo Clinic, señaló la falta de pruebas que expliquen por qué el estrés genera canas solo en algunas personas (Imagen ilustrativa Infobae)

Otros factores y perspectivas sociales

La genética sigue siendo el principal factor del encanecimiento, según explicó Barbosa: “Si tienes un padre que encaneció joven, es probable que tú también lo hagas”.

Los factores médicos vinculados al encanecimiento prematuro incluyen el vitíligo, la alopecia areata y los trastornos tiroideos. Además, los tratamientos de quimioterapia pueden acelerar el proceso, subrayó Damodaran en entrevista con The New York Times.

Las deficiencias nutricionales, como la falta de hierro, calcio o vitaminas B12 y D, también se han relacionado con la aparición temprana de canas. El tabaco y la obesidad se consideran factores agravantes, según varios especialistas.

La aceptación social y personal de las canas cobra importancia, especialmente entre las mujeres. Barbosa destacó que enfrentar el encanecimiento como un proceso natural implica superar prejuicios sociales, dado que tradicionalmente las canas han sido más aceptadas en hombres que en mujeres.

Para quienes viven esta transformación, varios especialistas proponen ver las canas no solo como un signo de envejecimiento, sino también como una oportunidad para aceptar los cambios y desafiar las expectativas sociales asociadas al género.