
¿Dónde se encuentra el verdadero techo del planeta? No es en Asia ni en el Himalaya. Tampoco se alza en las legendarias cordilleras de Nepal o China. Si alguien preguntara cuál es el punto de la superficie terrestre más próximo al espacio, la respuesta sorprendería hasta a los más experimentados viajeros: no es el Everest ni el K2. El lugar más cercano a las estrellas está en Sudamérica, en pleno Ecuador, y es el Chimborazo.
Un récord escondido en el ecuador
La explicación reside en la forma real del planeta. Aunque en los mapas la Tierra parece una esfera perfecta, en realidad se trata de un esferoide achatado: aplastado en los polos y abultado en el ecuador. Esta diferencia, provocada por la rotación terrestre, hace que el “cinturón” del mundo sobresalga varios kilómetros más allá del perfil polar. El Chimborazo se eleva 6.268 metros sobre el nivel del mar, una cifra modesta frente a los 8.849 del Monte Everest. Sin embargo, el volcán ecuatoriano se encuentra casi directamente sobre el ecuador, en la parte más ancha del planeta.
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El dato clave es que la cumbre del Chimborazo está 2.080 metros más lejos del centro de la Tierra que la cima del Everest, según le dijo a CNN el físico Derek van Westrum, del Servicio Geodésico Nacional de Estados Unidos. Así, Chimborazo es el punto de la superficie terrestre más distante del núcleo planetario y, por tanto, el más cercano a las estrellas si se mide desde el centro del mundo.

Everest, Mauna Kea y Chimborazo: tres formas de medir la altura
El debate sobre cuál es la “montaña más alta” depende de la vara de medición. Si se toma la altitud sobre el nivel del mar, el Everest domina sin discusión. Si se mide desde la base hasta la cima, el récord lo ostenta el Mauna Kea de Hawái, que se eleva más de 10.000 metros desde el fondo oceánico aunque sólo muestra 4.205 metros en tierra. Pero si se mide la distancia entre la cima y el centro de la Tierra, el Chimborazo supera a todos.
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Esta peculiaridad se debe a que estar cerca del ecuador implica partir desde un punto más alejado del núcleo. Por eso, aunque otros picos de los Andes o el Himalaya superan los 7.000 metros, ninguno logra alejarse tanto del centro terrestre como el coloso ecuatoriano.
La cima del Chimborazo no sólo impresiona por su récord geodésico. Es la montaña más alta de Ecuador y un referente cultural y natural para el país. El ascenso a la cumbre es una travesía exigente que requiere experiencia en montañismo, aclimatación a la altura y equipamiento técnico como crampones y piolets. La ruta más habitual se completa en uno o dos días, aunque los escaladores suelen dedicar una semana previa a adaptarse a la altitud con ascensos a volcanes vecinos como el Cayambe o el Cotopaxi.
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El número de intentos de ascenso ronda los 500 al año, aunque sólo la mitad logra alcanzar la cumbre, en parte por las condiciones meteorológicas y la falta de aclimatación. Las temperaturas extremas, los vientos intensos y la presencia de glaciares plantean desafíos que exigen preparación y guía profesional.
Un volcán entre la ciencia y la leyenda
El Chimborazo cautivó a científicos y exploradores desde hace siglos. El naturalista alemán Alexander von Humboldt lo consideró el monte más alto del mundo en el siglo XIX y protagonizó una fallida expedición en 1802. Décadas más tarde, el británico Edward Whymper alcanzó la cumbre y dejó su nombre en una de las rutas principales de ascenso.
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Las comunidades indígenas veneraron al volcán como una deidad, protagonista de leyendas y rituales de sacrificios, y su silueta aparece en el escudo nacional ecuatoriano. A los pies del gigante, los hieleros extraen bloques de hielo de los glaciares para venderlos en los mercados locales, una tradición que sobrevive en tiempos de refrigeración industrial.

La singularidad del Chimborazo es el motivo por el cual el Ministerio de Turismo de Ecuador y agencias especializadas lo usan para promover al país como destino de aventura y naturaleza. El atractivo de “tocar el espacio” desde el ecuador atrajo a montañistas y viajeros curiosos, que encuentran rutas de trekking, refugios de montaña y la posibilidad de convivir con especies como las vicuñas y los colibríes gigantes.
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La montaña es accesible durante todo el año, gracias al clima templado de la región andina. El entorno combina paisajes de nieves perpetuas, lagunas glaciares y bosques de queuñas, así como testimonios de la historia precolombina y la exploración europea.
El Chimborazo, invisible para muchos mapas y enciclopedias, se ganó un lugar único en la geografía mundial: es el punto de la Tierra más próximo a las estrellas, una cima que desafía los récords establecidos y amplía la mirada sobre los secretos del planeta.
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