
Caminar hacia atrás demostró ser más que un simple movimiento inusual. Investigaciones recientes destacaron que esta práctica activa músculos poco utilizados y mejora el equilibrio, la flexibilidad e incluso la función cognitiva.
Aunque algunos expertos cuestionan su efectividad para la población en general, su aplicación en fisioterapia y entrenamiento deportivo sigue en crecimiento.
Quema calorías y menos impacto en las articulaciones
Desplazarse en sentido contrario no solo tonifica la musculatura, sino que también contribuye a la eliminación de calorías. De acuerdo con el Colegio Americano de Medicina Deportiva, esta práctica permite un gasto energético un 40% mayor por minuto en comparación con una caminata rápida en dirección habitual.
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Un estudio de 2014 publicado en el International Journal of Scientific and Research Publications encontró que mujeres pre-obesas de entre 20 y 40 años que siguieron un programa de caminata hacia atrás durante seis semanas redujeron su grasa corporal y mejoraron su condición física.
Además, la práctica podría ser útil para personas con problemas articulares. Caminar hacia atrás reduce la presión sobre las rótulas, fortaleciendo los músculos de soporte de la rodilla, de acuerdo con información de National Geographic.
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Un estudio publicado en el North American Journal of Medical Science descubrió también que la incorporación de esta técnica en la fisioterapia redujo significativamente la discapacidad en pacientes con osteoartritis.
Un ejercicio que activa nuevos músculos
Uno de los aspectos más destacados de caminar en sentido inverso es su capacidad para distribuir el esfuerzo de manera diferente en el cuerpo.
“Cuando caminas hacia atrás en la cinta, tu patrón de marcha general es diferente, por lo que reclutas y cargas músculos, tendones, fascia y articulaciones de manera distinta”, explica Nicole Haas, especialista clínica en ortopedia, en declaraciones a National Geographic.
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En contraste con la caminata normal, que se centra en los tobillos, esta modalidad involucra más las caderas y las rodillas, lo que fortalece los cuádriceps y mejora la estabilidad.
Según Janet Dufek, profesora de kinesiología en la Universidad de Nevada, Las Vegas, estudios realizados a lo largo de más de dos décadas han demostrado que caminar hacia atrás aumenta la flexibilidad de la zona lumbar, mejora la estabilidad y reduce el dolor en la parte baja de la espalda.
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Un beneficio también para la mente
Los efectos positivos no se limitan al cuerpo. Investigaciones sugieren que este tipo de marcha también agudiza la función cognitiva.
Un estudio de 2019 demostró que caminar hacia atrás regularmente mejora la percepción espacial y la coordinación, además de fortalecer la memoria a corto plazo y acelerar los tiempos de reacción.
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“Como es una actividad que requiere mayor atención y concentración, también puede mejorar el funcionamiento ejecutivo”, afirmó Ashwini Nadkarni, profesora adjunta de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Harvard a National Geographic.
Consejos para practicarlo
Para quienes deseen probarlo, la seguridad es clave. Los expertos recomiendan utilizar una cinta de correr o caminar en espacios despejados para evitar caídas.
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“Siempre puede contar con un compañero de caminata para que sea su ‘ojo’ cuando no pueda ver”, aconsejó Dufek en diálogo con National Geographic.
“Los beneficios de caminar hacia atrás, como cualquier otra intervención de ejercicio, dependen del nivel de condición física de cada persona. También puedes variar la velocidad y la inclinación para que sea más o menos intenso”, cerró Dufek.
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Dudas sobre su efectividad y riesgos potenciales
Sin embargo, no todos los expertos están convencidos de que los beneficios sean aplicables a toda la población.
Jonathan Jarry, comunicador científico de la Universidad McGill, señaló que la mayoría de las investigaciones provienen del ámbito de la rehabilitación, con muestras pequeñas y resultados específicos.
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“Para el resto de nosotros, nos quedamos con un ejercicio de apariencia exótica que es poco probable que sea mejor que los entrenamientos regulares, y que conlleva el riesgo adicional de tropezarnos”, sostuvo.
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