
A menudo, se piensa en el inodoro como el objeto más sucio del hogar. Sin embargo, según Trevor Craig, experto en seguridad alimentaria y director corporativo de capacitación técnica y consultoría en Microbac Laboratories, existen zonas en la cocina que pueden esconder más gérmenes que el baño.
Craig identifica cinco objetos particularmente sucios en la cocina. “Todas estas áreas están en contacto frecuente con personas y alimentos, y no se limpian con la frecuencia adecuada”, afirma Craig a Wellandgood.
1- Bacha de cocina
La bacha de cocina o lavaplatos es uno de los lugares más usados en la cocina. Aquí se lavan los alimentos, los platos y otros utensilios. En consecuencia, los restos de comida y los líquidos sucios se acumulan, fomentando el crecimiento de bacterias. Craig señala que el el lavaplatos es un punto de acumulación constante de restos alimenticios y de humedad, lo que lo convierte en un lugar propicio para la proliferación de microorganismos.
2- Esponjas de cocina
Las esponjas de cocina son particularmente peligrosas cuando se trata de la proliferación bacteriana. Permanecen húmedas y en contacto con restos de comida, creando un ambiente ideal para que las bacterias se reproduzcan. Craig afirma: “Las esponjas son uno de los elementos más sucios en cualquier cocina, debido a que están constantemente húmedas y expuestas a restos alimenticios. Este es el entorno perfecto para que las bacterias crezcan y se multipliquen”.

3- Paños de cocina o de secado
Al igual que las esponjas, los paños de cocina o repasadores están en constante uso y contacto con distintos tipos de alimentos y superficies. Sin una limpieza adecuada, estos paños pueden ser vectores de transmisión de bacterias y otros microorganismos dañinos. Según Craig, “los paños de cocina tocan una variedad de superficies y alimentos, y si no se lavan con frecuencia, pueden acumular una gran cantidad de bacterias”.
4- Tablas de cortar
Las tablas de cortar se utilizan para preparar una variedad de alimentos crudos y cocidos. Esta diversidad y el contacto directo con alimentos facilita la transferencia de bacterias. “Las tablas de cortar son superficies que entran en contacto con carnes crudas y verduras, lo que las hace zonas de alto riesgo si no se limpian adecuadamente”, comenta Craig.
5- La heladera (en especial las manijas de las puertas)
La heladera, especialmente las manijas de las puertas, es otro lugar crítico. Estas áreas son tocadas frecuentemente y pueden convertirse en un refugio para las bacterias. Craig señala, “aunque el interior de la heladera no suele tener mucha humedad como las esponjas o los lavaplatos, las manijas de las puertas son tocadas por muchas personas, lo que aumenta el riesgo de contaminación”.

4 formas de reducir el riesgo de contaminación
- Desinfectar frecuentemente: Craig recomienda limpiar y reemplazar elementos como esponjas y paños de cocina con frecuencia. Idealmente, estos deben ser desinfectados al menos una vez al día, especialmente después de cocinar. Él sugiere que en un mundo perfecto, la gente debería limpiar estos elementos diariamente, si no más, y después de cada uso que implique contacto con alimentos crudos.
- Tener cuidado con las superficies que se tocan: es esencial ser consciente de las superficies que se tocan después de manipular alimentos, para evitar la transferencia de bacterias. Craig insta a las personas a ser conscientes de sus acciones en la cocina, especialmente al tocar varias superficies después de manipular alimentos.
- Mantener herramientas de limpieza accesibles: tener cerca los artículos de limpieza ayuda a evitar la contaminación cruzada, según Craig: “El objetivo es hacer que la limpieza sea lo más fácil y accesible posible. Cuando tienes que detenerte a buscar herramientas de limpieza, es una señal de que no las usas lo suficiente”.
- Evitar la contaminación cruzada: se debe lavar las manos y superficies con frecuencia al preparar distintos alimentos, especialmente si se cambia de tarea. Craig reitera la importancia de mantener el espacio de trabajo limpio. “El mismo concepto se aplica a la cocina. Si se olvida o se necesita algo mientras se está cocinando, es fácil abrir una puerta o un armario sin pensar en lavarse las manos”, explica.

El contacto con estos elementos puede tener consecuencias, desde ligeros malestares hasta enfermedades severas transmitidas por alimentos. , lo que puede llevar a síntomas como náuseas, diarrea, calambres y, en casos graves, hospitalización”, advierte Craig.
La moraleja es clara: deshacerse lo antes posible de las esponjas sucias y mantener un régimen de limpieza riguroso para minimizar riesgos de enfermedades. “A menudo escucho a la gente decir que nunca han tenido un problema, pero eso puede ser un pensamiento equivocado. Probablemente hayas tenido problemas estomacales anteriormente debido a este problema”, concluye Craig.
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