
¿La sexualidad existe solo para los más jovenes y los adultos de mediana edad? Si los proyectos laborales y la vida activa siguen, la sexualidad, también continúa con el paso del tiempo. En los últimos años, el interés en la sexualidad en personas mayores de 50 años ha incrementado, obteniendo mayor visibilidad, deterrando mitos y tabúes.
Lejos de los estereotipos y prejuicios que tradicionalmente han marginado este tema al ámbito de la juventud, hay un concepto clave para el bienestar y la plenitud de todas las edades: la inteligencia sexual.
El concepto, acuñado por Sheree Conrad y Michael Milburn, profesores e investigadores de la Universidad de Massachusetts y autores del libro Inteligencia Sexual, proponen un nuevo tipo de inteligencia, en el que cerebro y sexo van juntos.
La investigación de Conrad y Milburn parte de una contradicción: aunque muchas personas valoran la sexualidad como un aspecto crucial de sus vidas, reportan insatisfacción, disfunciones sexuales y problemas de comunicación con sus parejas. Esta forma de inteligencia implica, en cambio, un conjunto de habilidades y conocimientos que pueden ser adquiridos, desarrollados y perfeccionados. La comprensión, la comunicación, el conocimiento del propio cuerpo son algunas de las claves.

“La inteligencia sexual es la capacidad para sentir y dar placer usando la experiencia erótica no como algo fijo, sino algo dinámico, que se enriquece con cada encuentro sexual”, dijo el médico psiquiatra, psicoterapeuta y sexólogo clínico Walter Ghedin (MN 74.794) a Infobae.
Y continuó: “La inteligencia sexual, por lo tanto, se nutre del autoconocimiento, de la empatía, de las experiencias vividas, de la comunicación, de la apertura hacia nuevas modelos de erótica y de las habilidades sociales, entre otras”. A su vez, señaló que la inteligencia sexual saca el foco a la genitalidad y se detiene en todas las posibilidades que brinda el cuerpo y las emociones, tanto las propias como las ajenas.
Los desafíos después de los 50
“La sexualidad es un aspecto central del ser humano presente a lo largo de su vida, se expresa de diferentes maneras y es fuente de placer y bienestar y contribuye a la realización personal y la satisfacción general”, afirma la Declaración de Derechos Sexuales de la World Association for Sexual Health (WAS). Sin embargo, hablar de sexualidad después de los 50 no es un asunto frecuente.

“La vida sexual de los mayores siempre ha sido un tema subestimado y silenciado en círculos académicos”, escribió Nancy Jecker, del departamento de bioética de la Universidad de Washington en Seattle, en un artículo sobre robots sexuales para adultos. “El primer estudio exhaustivo sobre el tema en los Estados Unidos se publicó recién en 2007″, agregó.
Sobre esta misma idea, Ghedin dijo que “las creencias sociales tienden a generalizar: todas las mujeres menopausicas van a tener bajo deseo sexual y sequedad vaginal”, y sumó, “en el mismo sentido se habla de los hombres: baja el deseo, la erección no es tan firme, y las evaculaciones tienen menos volumen y fuerza”.
Entonces, ¿cuál es el principal enemigo de la inteligencia sexual? Contrariamente a lo que se piensa “no son las hormonas, son las creencias limitantes”, afirmó Ghendin.

“La sexualidad nos compromete más allá del coito: conecta, comunica, aumenta la sensibilidad corporal y emocional, aprendemos de lo dado y de lo que el otro da, es un ida y vuelta constante, no hay un complacer solo personal, es mutuo”. Y concluyó: “La inteligencia sexual nos ayuda a tomar consciencia del valor del encuentro, no importa si la relación es breve o duradera”.
Cambiar el foco
Los datos muestran una realidad sorprendente: según estudios recientes, un porcentaje significativo de personas mayores de 50 años no solo mantiene una vida sexual activa, sino que reporta niveles de satisfacción tan altos o incluso superiores a los de sus años más jóvenes.
Este fenómeno, lejos de ser anecdótico, pone de relieve la importancia de abordar y profundizar en la inteligencia sexual como una dimensión fundamental del envejecimiento saludable. Incluso, de acuerdo a distintas investigaciones, la sexualidad arriba de los 60 mejora la salud en diversos aspectos: la incidencia de hipertensión, el colesterol, la glucemia en sangre, el sistema inmune, entre otros.
¿Cuál es el primer paso que hay que dar en cuanto a la inteligencia sexual? Según Ghedin, se trata de “saber sobre el deseo que siento y cómo puedo expresarlo en el juego erótico acordando siempre con el otro, sus gustos y deseos”.

A su vez, hizo referencia a algunos aspectos para tener en cuenta a la hora de pensar en la inteligencia sexual. En primer lugar, darnos el permiso para pensar la sexualidad y asumir la responsabilidad de mejorarla. También señaló que después de los cincuenta sugieren hacer gimnasia, meditación, manejar el estrés, bajar el colesterol, tomar suplementos vitaminicos.
Sin embargo, Ghedin objetó que “no se promociona la salud sexual, como si fuera algo que no necesita promoción, excepto desde lo biológico: reemplazo hormonal, viagra”. Por lo tanto, propuso poner el tema sobre el tapete.
Por último, Ghedin afirmó que es fundamental “darse el tiempo necesario para la erótica, es decir, el contacto, las caricias, besos, abrazos. Si la juventud tiene sus urgencias, la adultez de los cincuenta debería ser más tranquila, buscando el placer en cada acción.
Cinco claves para desarrollar la inteligencia sexual después de los 50
Explorar la inteligencia sexual después de los 50 años es una oportunidad para desmitificar tabúes, promover una mayor comunicación en la pareja y entre generaciones, y reivindicar el derecho al placer, la intimidad y el amor en todas las etapas de la vida. Aquí, algunas claves:
-Comunicación abierta y honesta: La capacidad de hablar abiertamente sobre deseos, necesidades y preocupaciones con la pareja es fundamental. Esto incluye discutir cambios físicos y emocionales que pueden afectar la intimidad.

-Reconocimiento de cambios físicos: Aceptar los cambios en el cuerpo y la funcionalidad sexual es clave. Para algunos, esto puede significar ajustar las expectativas y explorar nuevas formas de placer y satisfacción sexual.
-Educación continua: Informarse sobre la salud sexual, los cambios relacionados con la edad y las formas de mantener o mejorar la función sexual. La consulta con profesionales de la salud puede proporcionar valiosos consejos y tratamientos.
-Innovación en la intimidad: Experimentar con nuevas actividades, posiciones o juguetes sexuales puede revitalizar la experiencia sexual. La creatividad puede ayudar a mantener la pasión y el interés.
Priorizar el aspecto emocional: Más allá de la actividad sexual propiamente dicha, fortalecer la conexión emocional con la pareja puede profundizar la intimidad. Las muestras de afecto, el tiempo de calidad juntos y la comprensión mutua son fundamentales.
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