
En la Argentina: el 80 por ciento de la población tiene o tuvo algún perro, gato, canario o hámster. Sin embargo, con el tiempo, la costumbre de adquirir animales más extraños se fue expandiendo.
La escena es cada vez más frecuente: una persona con un erizo, un hurón, un mini pig o incluso una iguana que pasean por la calle o suben fotos con estas mascotas exóticas a las redes sociales. Son animales pocos frecuentes que tienen algo en común: no usan correas -habitualmente-, no son perros ni gatos ni los típicos animales domésticos. Es más, su hábitat es completamente otro, para algunos, incluso en otro continente.
La adquisición de animales exóticos es fácil, pero no se encuentra regulada. Además, genera alarma, porque pone en peligro tanto a los especímenes como a los humanos. “Más allá de que para mí ningún animal debe ser comercializado, aunque sea doméstico, hay una ley que protege a los animales que no son domésticos que es la 22.421”, explicó a Infobae la abogada Florencia Callozzo.

Lo cierto es que cada año se venden el país miles de animales exóticos. Se pueden comprar fácilmente por Internet, repleto de sitios que los ofrecen a diferentes precios -en general bastante elevados- y que hasta dan instrucciones sobre su cuidado.
Pero domesticar animales que no son tradicionalmente domésticos puede traer graves consecuencias. De acuerdo al veterinario homeópata Miguel Onofrio Longo, estas especies suelen ser animales salvajes que muchas veces pueden morder al humano cuando se los intenta adiestrar: “Es vital comprender que son especies que carecen de docilidad. Por ende, lo más común es que piquen, muerdan o incluso contagien alguna bacteria al ser humano".
El tráfico de especies, uno de los negocios ilícitos más rentables en el mundo, incluye tanto ejemplares vivos como partes del animal. Tal es el caso de cuernos, colmillos o piel. Por lo tanto, los traficantes acopian, trasladan y venden seres vivos o muertos. Las cifras son alarmantes: nueve de cada diez animales capturados para venta ilegal mueren antes de ser comercializados. Se trata de una estructura delictiva compleja, con enormes ramificaciones. “Estamos comprando animales para tenerlos en un ambiente que no es el ideal para ellos, más allá del enriquecimiento que le podamos dar al animal”, enfatizó Longo.

En cuanto al impacto en los animales, el veterinario enumeró algunas de las consecuencias negativas de que los exóticos sean domesticados:
-Estrés generado por el cautiverio
-Los trastornos mentales al estar en un hábitat que no es el natural de ellos
-Es muy difícil que se reproduzcan
Para Daniela Cianfrini, voluntaria de Fundación AMORA, el fenómeno de los animales exóticos en los hogares de los argentinos no da tregua. “Con la fundación rescatamos a este tipo de especies e intentamos adaptarlos a un hábitat que se asemeje, lo que es muy difícil porque para algunos su lugar se encuentra en otro continente o en algún lugar remoto del mundo”, aseguró Cianfrini a Infobae.
Dentro de las especies más comunes, se encuentran los reptiles, las iguanas, las culebras, los mini pigs o incluso las nutrias. “Uno de los rescates que recuerdo fue cuando ingresamos a un domicilio que tenía nutrias en su jardín nadando en una pileta”. Cianfrini explicó que a pesar de que la comercialización de este tipo de animales se encuentra totalmente prohibida, es algo que sucede y en cantidad.

“Generalmente se compran en un ambiente de clandestinidad. Hemos encontrado animales en casas particulares y rara vez podemos llegar al que esta comercializando este tipo de especies. Muchas veces se les escapan de donde están y ahí recibimos el llamado para ir al rescate de los mismos”, comentó la voluntaria de AMORA.
La joven resaltó la importancia de que estos ejemplares sean reinsertados en algún lugar con urgencia: “En Argentina existen muchas reservas naturales y es vital que podamos darle un hábitat que se asemeje a su origen”.
“No son animales para tener en un departamento ya que no se corresponde con la necesidad de la especie. En todo tráfico de animales. Solo un 10% de los que ingresan clandestinamente sobreviven. Las personas deben entender que sin negocio no hay trata y que no deben fomentar esto bajo ningún punto de vista”, concluyó Cianfrini.
En el caso de que una persona quiera denunciar la presencia de una especie exótica, lo puede realizar por la ley de maltrato animal 14.346 y por la ley de fauna que es la 22.421, con fotos del lugar donde se encuentran los animales, en cualquier fiscalía o comisaría.
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