Del "chat de mamis" al "chat de papis", ellos también se involucran en asuntos escolares

Organizan actividades con y sin sus hijos y comparten chistes, memes y más. En los mixtos, cuidan más el vocabulario y se enfocan en los asuntos escolares. Especialistas reflexionan sobre la diferenciación de roles, el compromiso parental y el uso responsable de la herramienta

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Por Jesica Mateu

Los chats forman parte de la vida cotidiana. Grupos de amigos, de trabajo, de entrenamiento y de estudio tienen el suyo. Entre las familias abundan los de "mamis" para compartir información relevante sobre actividades, demandas y situaciones escolares de sus hijos. Sin embargo, cada vez aparecen más hombres dispuestos a involucrarse activamente en los chats donde se dirimen las cuestiones principales del colegio.

El prejuicio indica que sólo se suman los papás separados y divorciados. Pero su participación en chats exclusivos y mixtos no tiene tanto que ver con el estado civil sino con un compromiso con sus hijos y con la crianza compartida. De hecho, muchas veces la participación de uno u otro progenitor depende de sus tiempos y la organización de cada familia.

Sin embargo, aún es mayor el número de madres que integran estos grupos. La razón, afirma la psicopedagoga, profesora y especialista en clínica de niños y adolescentes, Liliana González, es que "estamos arrastrando una herencia, un ciclo en el que los hijos eran de las madres. Había pocos hombres implicados en su crianza y educación".

(Foto: Archivo)
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Pero, en tiempos de cambios, ellos también comienzan a involucrarse en los asuntos escolares. Es clave, entre otras cosas, para que no haya un desgaste en la función parental. "Mamá y papá se sienten acompañados. Pero no debe ser sólo en WhatsApp; lo interesante es que los padres también se interesen en los cuadernos y carpetas de sus hijos, que puedan compartir la lectura de un libro antes de irse a dormir, hacerles la comida y llevarlos a la escuela", enumera González.

Cada padre con su estilo

Uno de los papás que se animan a los chats escolares es Pablo Chidichimo, quien comenta que participa en uno exclusivo de varones. El grupo se formó dos años atrás, cuando su hijo (ahora de cinco años) comenzó el jardín y el padre de uno de sus compañeros tomó la iniciativa.

"Nos sumamos todos. Ahora está bastante inactivo, salvo cuando hay algún evento o, como hoy, que un papá, desesperado, mandó la foto del oso que su hija había perdido", comenta Chidichimo.

Por su parte, participa porque considera que "es importante conocer a los padres de los compañeritos de mi hijo. No para hacernos amigos, pero sí para tener una buena relación y organizar actividades en las que puedan participar los chicos. Si el chat fuera mixto no participaría porque es muy activo y porque para las cosas cotidianas del jardín descanso en mi mujer".

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Por el contrario, Matías Tagliani decidió ser quien se ocupe de los chats del colegio de sus hijos. Es el único papá que participa. "Tengo un poco más de tiempo para responder que mi mujer, pero se me complica porque todas las madres están muy pendientes de lo que se diga; hay muchas preguntas y es muy exigente. Trato de opinar lo justo y necesario para evitar susceptibilidades", revela.

Tagliani también detalla que "el 85% de lo que se conversa es sobre el cole; después, cosas personales" como críticas entre las familias o acerca de situaciones entre los chicos. "Eso no sirve", opina. Él prefiere sólo aportar soluciones: "Trato de facilitar la logística y, por ejemplo, comprar, buscar y llevar los libros que los chicos necesitan". Además, reconoce que le gusta "estar interiorizado de todo lo que pase, sea bueno o malo. Es una herramienta", concede.

Otro caso es el de Rodrigo Suárez. Tiene tres chicos e integra varios chats del colegio: tanto mixtos como sólo de varones. Afirma que en los que corresponden al hijo mayor, que ya está en el secundario, la actividad es menor que los de los que cursan el nivel primario. También, que "se arman subgrupos en los que de lo último que se habla es del cole. Se comparten chistes, memes, fútbol, porno e información sobre asados", admite.

(Foto: Archivo)
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En su opinión, los "chats de papis" se diferencian del de "mamis" o de los mixtos en que en los dos últimos "hay más cuidado con el lenguaje que se usa y con lo que se manda. Es más informativo". Y aclara que, si bien su mujer también participa en los chats principales, "por cómo funciona la casa, soy el que está más atento" a los mensajes que circulan. También destaca que integrar esos grupos "es una responsabilidad. Uno no puede quedar afuera porque es parte del acompañamiento que hace como padre".

Coincide Lucio Decotto, papá de dos niños de primaria quien junto a su mujer integra los chats. "Me pareció que teníamos que estar para compartir la crianza y estar al tanto de lo que se dice", explica. También afirma que es "de los que insiste en que el chat es sólo para hablar de cosas de la escuela". De hecho, armó un protocolo sobre el uso práctico y responsable. Nada de reenviar cadenas o responder decenas de 'yo no lo encontré' ante la consulta de si alguien halló un buzo perdido, por ejemplo. "Ahora se depuró muchísimo y no se mandan mensajes todos los días", celebra.

Los roles según los especialistas

La crianza es una responsabilidad compartida. "En el modelo clásico de familia la madre es quien acompaña, cuida y genera el contacto físico mientras que el padre es el que plantea normativas", señala el médico psicoanalista Ricardo Rubinstein, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA).

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En otras palabras, hay un rol materno y otro paterno, ambos clave para el desarrollo del niño, sin importar si es mamá o papá quien cumple uno u otro papel. No es cuestión de género pero sí "es importante que haya una estructura de tres. No sirve que haya dos roles iguales en el sentido de que mamá no puede reemplazar a papá ni viceversa. En un nivel de acompañamiento, sí: da igual quién cambia pañales o quién va al a reunión de padres. Pero el chico tiene que sentir que hay dos presencias y que son diferenciadas; que tiene dos alternativas y que no son opuestas: ni uno es más importante que le otro, ni más bueno, ni más necesario", explica el especialista.

En esa línea, Rubinstein indica que para un hijo, que su padre integre el chat del colegio es un indicador de que está ocupándose de él. Con la participación de mamá y papá, aumentan las posibilidades del niño: puede ver el amarillo pero también el violeta", explica metafórico. También afirma que es indistinto quién se ocupe del chat mientras ambos estén comprometidos con la crianza. "En determinada temporada puede que uno tenga más disponibilidad que el otro".

Uso responsable

Los grupos de chat son "un medio de comunicación que pueden ser el punto de partida para una reunión y para corregir situaciones. Lo mejor es que sea abierto, mixto y participativo", opina el psicoanalista, quien también asegura que "son los mismos integrantes del grupo quienes los regulan".

No está tan convencida de sus beneficios la psicopedagoga González. Considera que los chats "están jugando más en contra que a favor. Antes hacíamos talleres cara a cara una vez por mes y conocíamos lo que pensaba cada papá", señala. Sin embargo, también comprende que la tecnología "es útil para comunicar a todos los padres y así evitar reuniones", aunque aclara que para que sea efectivo debe haber "un delegado que distribuya la información".

Más allá de cómo sea la dinámica de cada grupo, González afirma que "no está bien cuando se distraen del objetivo o hablan en contra de un maestro o un directivo. No hay que herir a la escuela más de lo que ya lo está; no hay que desacreditarla", reclama. Y desaconseja que se vuelquen opiniones sobre los conflictos entre los chicos o entre ellos y sus docentes porque, según su criterio, se pierde la posibilidad de reflexionar sobre el fondo de la cuestión. Los problemas, desacuerdos o descontentos deberían plantearse y resolverse en forma personal.

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