Virtud vs habilidad: ¿la bondad es innata o se construye?

El neurocientífico Richard Davidson, un reconocido estudioso de la plasticidad cerebral, pudo demostrar a través de sus investigaciones que el cerebro es maleable ante el aprendizaje. Esto quiere decir que, usando ese mismo principio, también es posible transformarlo para poder ser personas más felices y cooperativas.

Davidson asegura que, contrario a lo que se cree, la empatía, la compasión y la cooperación no son virtudes inherentes a cada persona sino que se pueden promover y adquirir en base a un cierto entrenamiento. "Cualidades que antes eran entendidas como dones personales ahora pueden verse como habilidades adquiridas", señaló. "Son habilidades que todos podemos adquirir, promover y desarrollar con cierto entrenamiento", puntualizó a Infobae la psicóloga y escritora Celia Antonini.

Esto quiere decir que, según Davidson, con un entrenamiento específico de meditación sólo treinta minutos al día por dos semanas, es posible despertar el altruismo y la compasión en jóvenes y en adultos.

La cooperación y la compresión no son una capacidad innata, se construyen (iStock)
La cooperación y la compresión no son una capacidad innata, se construyen (iStock)

"Podemos aprender a procurar el bien ajeno, a cultivar la compasión y la generosidad si aprendemos, a tener cierto control sobre nuestra mente", indicó Antonini. "Hace muchos años escuché una reflexión del Dalai Lama donde decía que el ser humano no se maneja por sí solo. Desde que nacemos y hasta llegar a la vida adulta necesitamos del cuidado de los otros. No llegamos por nosotros mismos al lugar donde nos encontramos, hemos sido acompañados y ayudados por los demás y volveremos a necesitar del cuidado de los otros cuando seamos ancianos", explica la experta en su libro GPS Mental, Para llegar a donde quieras. "Muchos nos han ayudado a lo largo de nuestra vida. Si tenemos esto presente, mientras tengamos una edad donde podemos valernos por nosotros mismos podemos no solo devolver lo que hicieron por nosotros, sino además ayudar a quienes nos rodean y tenderles una mano sin esperar nada a cambio".

La especialista explicó que los seres humanos somos seres sociales que venimos al mundo y sobrevivimos en estrecha dependencia de los demás. "Tanto si nos gusta como si no, apenas hay un solo momento en nuestras vidas en el que no nos beneficiemos de los actos de los demás. Por esta razón, no es de extrañar que la mayor parte de nuestra felicidad surja en el contexto de nuestra relación con el prójimo", señala el Dalai Lama en su libro El arte de vivir en el nuevo milenio.

El atruismo y la capacidad de pensar en los demás son fundamentales en personas felices (iStock)
El atruismo y la capacidad de pensar en los demás son fundamentales en personas felices (iStock)

"Tal vez usted se esté se encuentre colmado de problemas, o de malhumor, con el ánimo decaído, ansioso o se sienta infeliz. Tal vez esté dando vueltas para encontrar algunca salida que le permita sentirse un poco mejor, que le haga la vida más llevadera y amable de lo que hoy la tiene", marca Antonini. "Si es así, intente salir de su problemática por un momento, mire a su alrededor y busque darle una mano a quien lo necesite y recuerde mientras lo hace que, al igual que usted, esa persona y el resto de los humanos estamos buscando lo mismo: reducir el sufrimiento y encontrar el bienestar".

Según explican los expertos, las personas que hacen el bien sin intereses son ampliamente más felices que el resto de los humanos. "Si nosotros todos nos ponemos a trabajar estamos sólo a 15 días de tener un mundo mejor", disparó Celia Antonini.

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