Hace unos meses, Liliana González, licenciada en psicopedagogía, estaba de viaje en Europa cuando su celular "explotó" con mensajes de todos sus conocidos. Un fragmento de una conferencia que había dado en el 2016 se había viralizado por WhatsApp.

En el video, la licenciada cordobesa hablaba de la infancia y la relación con las pantallas, los límites, los adolescentes que no tienen proyectos, y la escolaridad en la Argentina.

Liliana González
Liliana González

González está a punto de cumplir los 70 años, es abuela y desde hace casi 50 años que se dedica a la educación. Es columnista de Teleocho de Córdoba, hizo radio y tiene 9 libros publicados. Pero, hasta que se viralizó el video, sólo era conocida en su provincia y había dado apenas dos charlas en Buenos Aires. Hoy tiene todas las fechas cubiertas hasta fin de año. "Fue impactante. A partir de la difusión de esa conferencia empecé a dar 3 charlas por semana", contó en diálogo con Infobae. Pero el motivo del éxito de su video lo desconoce. "Hace años que hablo de los mismos temas. No me explico por qué tuvo tanta repercusión".

Los libros y las pantallas

¿Por qué los resultados de las evaluaciones educativas son tan malos en nuestro país?, le consultó Infobae. "Las pruebas Aprender o Pisa dan mal porque hay una caída total de la lectura. Las pantallas ponen entre paréntesis el pensamiento y el lenguaje. Hay pocos chicos a los que les guste leer libros, tanto en papel como en una tablet. Y eso se nota luego en el gran fracaso universitario".

Las pruebas Aprender o Pisa dan mal porque hay una caída total de la lectura
Las pruebas Aprender o Pisa dan mal porque hay una caída total de la lectura

Sin embargo, la experta hizo hincapié en el rol de los adultos: "Pero los responsables somos los adultos que también estamos hipnotizados por las pantallas tanto como los chicos. La única diferencia es que nosotros tuvimos la suerte de que el avance tecnológico nos agarró con muchos libros leídos". Y agregó: "El sistema educativo tiene que acercarse urgente a la vida de los chicos que no son los mismos alumnos de antes".

La experta considera que la escuela tiene que explotar la palabra para que se exprese el pensamiento. Y asegura que hoy las carpetas de los chicos tienen producciones escritas tan pobres que es normal ver el "incompleto" en cada trabajo porque sólo responden lo mínimo indispensable. Además, critica a las escuelas de doble jornada que luego le dan tarea a los chicos para hacer en su casa porque no contemplan el tiempo que necesitan para la expresión, la autoría y lo lúdico. Y considera que todos los colegios deberían incluir el apoyo escolar dentro de su horario para que no tengan que buscarlo después de hora. Otro punto fundamental que propone es aumentar el nivel educativo de los docentes y que la formación deje de ser en un profesorado para convertirse en universitaria.

Las escuelas de doble jornada le dan tarea a los chicos y no contemplan el tiempo que necesitan para la expresión, la autoría y lo lúdico
Las escuelas de doble jornada le dan tarea a los chicos y no contemplan el tiempo que necesitan para la expresión, la autoría y lo lúdico

González toma como ejemplo el modelo de escuela secundaria de Finlandia que comienza en el primer año de la secundaria con poca dificultad y va preparando a los alumnos con herramientas para logren aprender. Así, de a poco, van incrementando la exigencia hasta el último año. "Acá hacemos todo al revés. En el primer año los chicos se llevan muchas materias, sienten el fracaso y muchos dejan. Pero, en el último año, todo gira en torno al viaje de egresados a Bariloche y a la fiesta".

La falta de límites

¿Cuál es la solución que propone para un cambio? "Los padres no tienen que tener miedo a los límites. Porque sino pueden lograr que un niño de 3 años coma lo que ellos proponen, se bañen o no estén conectados a una pantalla todo el día, menos van a poder poner límites en el futuro".

En relación a los adolescentes, destacó que es muy importante generar redes con los padres de los compañeros y amigos de sus hijos. "Nuestra sociedad hoy tiene el tejido social muy dañado. Conocerse y reunirse es la clave para poder poner límites".

(iStock)
(iStock)

González afirmó que los adultos tienen que leer más cuentos y hablar más en sus hogares. "Porque si no podemos hablar con los chicos no esperemos que ellos nos cuenten cuando les hacen bullying; o que las mujeres denuncien cuando son maltratadas". Y aseguró que para querer hablar tenemos que tener alguien que nos mire y nos escuche, en lugar de estar pendiente de recibir un nuevo mensaje en el celular.

Por último, la especialista afirmó: "Hoy hay mucho deseo por tener más que por ser. Que muchos jóvenes no tengan sueños es la deuda más grande que tenemos con ellos y, para cambiar eso, los adultos tenemos que empezar por volver a esperanzarnos". Y culminó: "Hoy en día el problema más grave que hay en la adolescencia es el vacío existencial que tienen muchos chicos de 17 años en adelante. No saben lo que van a estudiar, no se enamoraron de alguna rama del conocimiento y no tuvieron docentes que les hayan dejado una huella. Entonces el vacío que no fue llenado con amor, libros, deporte y sueños, puede completarse con embarazos, drogas y alcohol".

La charla de la Lic Liliana González ocurrió en el marco de una actividad organizada por la Fundación Sociedades Complejas y los Colegios Santa Rosa y Santa Catalina de Tucumán, en Tucumán.

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