Jessica Trosman: "Espero que haya un cambio fuerte en la moda argentina"

La diseñadora, pionera junto a Martín Churba de un nuevo diseño argentino de autor, ahora intenta cambiarle la cara a su Villa Crespo natal con una nueva marca personal. En una charla exclusiva con Infobae, repasó su pasión por las revoluciones fashionistas, el día que vistió a Madonna y analizó el presente de la moda local

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La diseñadora se convirtió en
La diseñadora se convirtió en un emblema de la moda argentina en los 90, junto a Martín Churba

Calle Humboldt al 200, pleno pulmón de Villa Crespo. En el aire se respira el aroma de carburadores, y caños de escape de los cientos de locales aledaños en la avenida Warnes. También se percibe el clima del fútbol más barrial de la Ciudad de Buenos aires, con la cancha del club Atlanta como palacio principal de la zona. La escenografía no puede ser más ajena al mundo de la moda, la costura, el diseño de vanguardia; pero lo importante para la protagonista de la historia es el desafío. De eso se trata: asumir el riesgo aún cuando la meta parece un imposible. Jessica Trosman, la misma que se coronó como una de las reinas del diseño fashion desde mediados de los 90 hasta la actualidad, intenta instalar un nuevo idioma en una zona que nadie exploró. Busca dejar en claro, una vez más, que las tendencias hay que imponerlas, no perseguirlas.

"Estamos enfrente de la cancha de Atlanta. Es un lugar cero comercial, pero en realidad lo estamos empezando a tornar comercial", explicó la diseñadora. Y agregó: "Acá vibra otra sensación respecto a la de un barrio comercial, como Palermo. Acá estás rodeada de talleres mecánicos, de la cancha de fútbol. Todavía tiene esa cosa de barrio que en algún momento tenía Palermo: cuando hacés un desfile, tocás timbre a todos los vecinos para avisar que va a haber un corte de calle y todos te reciben y te aplauden. Es todo muy familiero, a mi me encanta".

Con su marca, "Not to be Understood", Trosman volvió a su casa. Al mismo barrio donde vivió hasta los 13 años, antes de mudarse a Miami. Su nueva hogar de trabajo es el viejo y ya famoso galpón heredado de su padre. A unas seis cuadras del local Arlequín, en la galería Galecor, donde acudía cada fin de semana con su madre y donde afinó su ojo crítico para disparar la pasión, que luego se transformaría en profesión.

Dos décadas en la primera línea del diseño argentino le permitieron a Trosman dedicarse a marcar su propio estilo. Olvidarse de una vez de que su marca tenga presencia en los principales shoppings del país y dedicarse a establecer un sello precisamente por la originalidad, la creatividad y la permanencia de sus productos.

Vistió a Madonna, cautivó con su estilo a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y a su cuñada Alicia y se muestra apasionada con el estilo natural de Juliana Awada, a quien anhela con recibir en su local. Sin embargo, su ambición va más allá de las personalidades que representen su trabajo: "La verdad me encanta vestir gente, yo no discrimino. La realidad es que si me llamás y me va la historia, me contás un cuentito que me guste, soy bastante fácil. 'Not to be Understood' (Para no ser comprendido), el slogan de la marca lo contiene todo. Podemos vestir a cualquier persona aunque no vaya con la marca".

Trosman busca darle una nueva
Trosman busca darle una nueva identidad a Villa Crespo, el barrio de su infancia

– Su estilo es bastante transgresor, ¿Villa Crespo va a cambiar su identidad gracias a su local?

Nuestra política es no estar en los shopping, la marca de los shoppings (Trosman) no es mía, mi única marca es "not to be understood, en realidad quiero dejar bien en claro eso. La marca la pensamos para un lugar como este. Pensamos en un polo urbano, generamos un café, laboratorio textil, mi atelier, todo está a la vista. Es un paseo, no solamente comprás ropa, comprás una experiencia diferente.

Entre el 1997 y el 2002, la diseñadora formó junto a Martín Churba una dupla imbatible en la industria textil argentina. Tal éxito le permitió tocar las puertas más exclusivas en la moda del país y hasta le abrió el camino hacia el exterior. Luego, siguió su camino en soledad durante una década con "Trosman", marca que aún sigue consolidada en la luz pública, pero con otros dueños.

– ¿Cómo fue tomar la decisión de separarse de Martín?

Trosman-Churba fue un éxito fabuloso. Duró pocos años pero parecieron muchos más. Hicimos una mega empresa, mega amistad y cuando vimos que teníamos otros rumbos dijimos "Bueno, lo más sano es separarnos". Con Martín somos muy amigos. Cada uno hace su ropa diferente con su estilo, después durante 10 años tuve la marca Trosman. Pero después de todo el esfuerzo que me demandaba tener una marca en los principales shoppings, entendí que no es lo que quería para mi vida. Trosman iba por un camino diferente. Yo estaba diseñando, pero no me sentía tan cómoda, no sentía que el tiempo creativo mío era el mismo que me pasaba antes donde disfrutaba, donde era prueba y error y ahí decidí irme. No me molestó para nada que se queden con mi apellido porque no se quedaron con mi cabeza, que es importante.

Con su marca “Not to
Con su marca “Not to be Understood”, la diseñadora buscó escaparle a los grandes shoppings (Luciana Val & Franco Musso)

– ¿Y su nueva marca tiene el estilo más personal posible?

Todo lo que yo sé diseñar lo estoy poniendo en Not to be… una marca completamente diferente a lo que era Trosman. Es mucho más jóven, le hablamos a un público desde 16 hasta de 70 años, pero es muy importante porque son chicas jóvenes que traen a sus madres. Antes me pasaba que las madres traían a sus hijas, acá es al revés. Ya entienden por demás de moda, vienen acá y yo las puedo ayudar. Me gusta la contención del cliente y la mía. Lo más genuino de este negocio es que lo sentimos así, lo sentimos de este modo. No queremos ampliarnos a tener 25 mil locales. Queremos tener una buena marca, ir creciendo y exportamos que es interesante, ya llegamos a 30 puntos en el mundo y estamos súper contentos. A mí no solamente me mueve la plata, sino que me mueve hacer cosas lindas.

– En su momento se la vio cercana a mujeres de la política, ¿Qué opina del estilo de la primera dama, Juliana Awada?

Lo que tiene Juliana es que ya naturalmente es espectacular, con jeans "garpa". No sé si le haría mucho. Me encantaría que venga a conocer el lugar. Quizás me gusta mas Juliana sin maquillaje, que es espectacular. Entiendo que hay un protocolo a seguir pero mucho no necesita.

“No soy buena estilista, soy
“No soy buena estilista, soy buena diseñadora”, sentenció

– ¿La moda argentina de la actualidad va por el buen camino?

La veo bastante avanzada. Hay gente joven que me copa bastante, arriesgados, me gustan. Creo que estamos en un momento de cambio y eso debería generar cabezas nuevas, ideas nuevas y proyectos nuevos. Espero que haya un cambio fuerte en la moda argentina. Pensá que con Martín empezamos en un momento que todo estaba arruinado. Y creo que estos momentos de miedo, sustos, cambios son buenos para mimarse. Yo apuesto a que la gente pueda hacer una revolución en los momentos de crisis.

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– ¿Cuál fue la figura que más te gustó vestir?

En un momento me encantaba la idea de vestir a Madonna y la pude vestir, en el 2005. Fui elegida como una de los 160 mejores diseñadoras en un libro donde la curadora fue la estilista de Madonna, Arianne Phillips. Ella me pidió de estar en el libro y que hiciera unos conjuntos. Me acuerdo de haber frenado la fábrica para poder enviarle los 36 conjuntos blancos a Madonna. De todos modos, no tengo un ícono a quien me gustaría vestir. Me gusta más vestir gente amiga. No soy buena estilista, soy buena diseñadora.