(Video: El Tigre Verón, El Trece)

El segundo capítulo de El Tigre Verón en la pantalla de El Trece se desarrolló entorno a la detención que había sufrido Justina (Sofía Gala) – hija del personaje principal de la ficción – por haber comprado mercadería ilegal .

El Tigre (Julio Chávez) usó todas sus influencias para sacarla de la cárcel. Increpó a la fiscal Raimundi (Muriel Santa Ana), quien no se dejó amedrentar ante la actitud patotera del sindicalista, hasta que el juez que entiende en la causa decidió apartarla.

El momento de mayor tensión que vivió Justina durante su estadía en la cárcel fue cuando estaba en las duchas del penal y de pronto recibió la amenaza de una reclusa que le hizo recordar una situación que había vivido con su padre. La escena donde ambas se muestran desnudas, terminó a los golpes. La joven se sintió invadida y recibió la visita de su padre que recibió animó y dijo "estar orgullosa de ella"

De todas formas, El Tigre logró encontrar a la banda de piratas del asfalto que estaba atrás el negocio turbio que perjudicó a Justina, El Tigre no tuvo otra opción que recurrir a su hermano Sergio, gran conocedor de estas lides y preso por un gran número de causas. Ambos, además, arrastran una enemistad de años que al parecer no tiene vuelta atrás.

(Video: El Tigre Verón, El Trece)

Por su parte, Fabito (Marco Antonio Caponi) oficia de espía para su padre, al vigilar los movimientos de los integrantes de la "Celeste y blanca", la lista opositora que busca hacerle frente al poder vitalicio de Verón en las próximas elecciones. Además, el mayor de los hijos del Tigre continúa con su taller clandestino de confección de ropa para frigoríficos, actividad que realiza a espaldas del clan Verón. Sabe que puede tener un gran problema si se descubre.

Miguel El Tigre Verón es un experimentado sindicalista, al frente de la UTCA (Unión de Trabajadores de la Carne), un gremio fuerte que ha consolidado su personería gracias a la capacidad de negociación de su líder. Pero lo suyo no es el diálogo ni la conciliación. Todo es presión, imposición y obligación. Su enorme poder, hasta ahora inquebrantable, amedrenta a aquellos empresarios que osan tomar medidas que perjudiquen a sus miles de afiliados.

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