(Video ¿Quién quiere ser millonario? – Telefe)

Hace muchos años, Berugo Carámbula patentó en su programa Atrévase a soñar una frase que de alguna manera se podría ajustar a lo que viven los participantes de ¿Quién quiere ser millonario?, el ciclo que conduce Santiago del Moro por la pantalla de Telefe: "los sueños sueños son, pero a veces se hacen realidad".

Esta vez, quien cumplió con aquella premisa del recordado conductor fue Diego Cabiedes, un mecánico desocupado oriundo de La Plata, casado y con dos hijos.

"Pensé que estas cosas no ocurrían. Me quedé sin trabajo, me despidieron. En la misma semana a mi papá le diagnosticaron un problema en la próstata, mi hermana con un tema familiar, me tuve que hacer cargo de mis sobrinos", comenzó con el relato de la situación que llevó a anotarse en el ciclo en busca de un salvavidas económico para su acuciante situación.

"Estaba mal, de rodillas. Uno tiene responsabilidades, deudas. Nunca me había pasado, nunca había salido a pedir trabajo, me venían siempre a buscar. Empecé a mandar currículums, pero la gente ya te empieza a decir que ya estás viejo, y yo no me siento así, tengo 45, pero te hacen sentir mal", agregó.

"Vi la promoción del programa, y mis hijos siempre me jodían con que me anotara. Y nada, un día se me ocurrió anotarme, pero pensé 'ni en pedo me van a llamar a mí'", explicó.

"Se me ocurrió para decir bueno, puedo ganar unos mangos como para tener un poco de aire y estar más tranquilo. Y dije por qué no, qué sé yo, yo me meto, es una moneda al aire que puede salir o no, y salió. Cuando me llamaron pensé que era joda, no entendía nada", se sinceró.

(Video ¿Quién quiere ser millonario? – Telefe)

"Fuimos al casting, no fue fácil porque no estoy acostumbrado a estar delante de una cámara de televisión, pero la pasé bárbaro, me sentía Cenicienta, la primera vez en mi vida que me maquillaban", comentó sobre cómo fue su paso por el programa.

"Era mucha la presión que yo tenía en no defraudar a nadie, y, al margen del dinero, que lo necesito como cualquier argentino, yo fui también para reivindicar al obrero en general, al mecánico, al laburante, al pibe de barrio que soy", subrayó.

"Le tenía miedo a las preguntas de arte, a quedar como un burro. Tenía miedo al enunciado, leía y me guiaba por lo que me decía del Moro. Algunas preguntas de casualidad las sabía, una que había estudiado con mi hija, otra me ayudó el público y ahí llegué. Yo con la del honor de los 30 ya estaba hecho", profundizó.

"La última era algo del ajedrez. Cuando estaba ahí ya me mentalicé a ir por todo, quería hacer un buen papel y tener algo lindo para recordar", agregó, para luego referirse a qué destino piensa darle al dinero que ganó.

"Pagar algunas deudas, equiparme para seguir trabajando, mejorar algunas herramientas, poder independizarme y poder hacer una mini pyme familiar", se ilusionó.

(Video ¿Quién quiere ser millonario? – Telefe)

"No sé si me cambió la vida, pero me dio mucha autoestima. Ya me había anotado en un curso de placas solares, que ahora me van a dar más ganas de terminarlo", comentó sobre cómo le cambió el espíritu a partir de su participación en el programa.

"La familia está muy convulsionada, los chicos, sobrinos, ojalá sea para bien y que la gente crea y no pierda las esperanzas. Yo nunca había ganado nada en mi vida, tengo el récord de no acertar un número en el Quini", concluyó Diego, quien aún no cobró su premio y está esperando que la producción del ciclo lo llame para coordinar los detalles.

Mientras tanto, no puede salir de su asombro y disfruta de este sueño que, como rezaba Berugo hace más de tres décadas, a veces, como en este caso, se hace realidad.

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