(Chule Valerga)
(Chule Valerga)

Por Leo Ros

La sexta edición del Lollapalooza Argentina llegó a su fin, pero antes, durante el transcurso de la tercera jornada del festival, Infobae recorrió el predio del Hipódromo de San Isidro junto al creador de todo este mundo de fantasía: Perry Farrell. El ex integrante de Janes's Adiction no estaba solo, junto a él su inseparable Etty, también artista, su esposa y madre de sus hijos, y Diego Finkelstein, máximo responsable de la edición local, que con ésta llegó a su sexta versión.

Perry camina por el verde césped, saluda con amabilidad a cada una de las personas que se le acercan y se saca un montón de selfies. Pero sobre todo sonríe y mira extasiado su creación, mientras reflexiona sobre cómo se cruzan las distintas ramas del arte en el Lollapalooza. "Desde la primera vez que lo hice, 29 años atrás, le pedí a gente con la que trabajo en cada país que quería tener una galería de arte en el festival. Cada promotor me manda copias de esas visuales, de estos carteles, y tengo habitaciones llenos de ellos. Nuestros niños juegan con estos posters", cuenta.

El walking tour lo lleva hacia un inflable gigantesco, una instalación de la legendaria artista argentina Marta Minujín. Perry muestra su blanca sonrisa una vez más y se acerca a una foto gigante de la artista para posar con ella. "Cuando escuchas grandes sonidos es genial tener buenas imágenes, que te hagan soñar más allá de la música, que te lleves esto cuando vayas a dormir después de un día largo de shows", medita. A su lado Finkelstein expresa de una forma más terrenal el concepto detrás del Lollapalooza: "Convocamos a Minujin, sentimos que el Lolla es un mundo de experiencias, de fantasías y de poder compartir el arte en todas sus ramas. Por eso aparte de tener más de 100 artistas en los cinco escenarios, tenemos a Marta, a Cynthia Cohen que intervino el logo, a Pablo Reinoso con su instalación, toda esa convergencia de arte hace a la experiencia".

(Chule Valerga)
(Chule Valerga)

¿Pero es posible seguir adelante con nuevas versiones de Lollapalooza en Argentina a pesar de la inestabilidad del dólar y las dificultades económicas de los argentinos?  Farrell cree que, con todo, sí se puede: "La gente viene por la música, porque es el arte que más ama. Por supuesto que hay transacciones, temas económicos de por medio, en estas seis ediciones no gané un centavo… ¡si perdí dinero, perdí dinero!  Te sorprendería si te digo cuánta plata hice. Pero, ¿sabes? pienso que va a seguir sucediendo porque es algo que debe suceder. Lo importante es que quiero traer música a todas partes del mundo y aprovechar esta escena argentina que es buena, que es amada, con artistas queridos, y hacerlo en lugares que necesitan ayuda, de alguna forma. Ese es el plan, ir adónde hay guerra y llevar paz, colaborar con diferentes culturas y es por eso que creo que las generaciones futuras tienen la cabeza en eso. Están podridos y cansados de las peleas".

En medio de la recorrida, una pareja se acerca a saludar a Perry y Etta. Enseguida Farrell los reconoce: "¡Ustedes son los que ganaron el concurso! Ellos participaron de un sorteo en la edición Chicago del festival, y como premio podían elegir viajar a otro Lollapalooza en cualquier lugar del mundo… ¡Y eligieron Argentina! ¡Qué gusto verlos!", grita exultante. "Nunca estuvimos en Sudamérica y encontramos una ciudad de Buenos Aires muy divertida, ideal para explorar y pasarla bien", cuentan estos norteamericanos que, una vez más, con sus palabras ponen de manifiesto la filosofía Lolla.

Sobre el final de la caminata le llega la lección de cuarteto que la Mona Jiménez ofrece en el Stage 1. Perry pregunta de quién se trata y es Finkelstein quien le responde. "Es un artista particular de Córdoba, hace algo que se llama cuarteto, como tuvimos el año pasado a Damas Gratis. ¿Te acordás que tuvimos a artistas locales que hacen de su show una fiesta? La gente viene acá y ve toda la mezcla que creamos. Él es muy especial, muy popular acá, y es genial que esté en una misma grilla con artistas internacionales de todo el mundo". "¡Maravilloso!" responde, mientras improvisa un baile que, captado por Infobae, se volvió viral en redes.

Antes de despedirse, Farrell deja una última reflexión: "Este festival es un mensaje hermoso de amor, creatividad y felicidad. Es casi lo único que tengo para darles". Las 300 mil personas que se acercaron al predio del Hipódromo de San Isidro, durante los 3 días que duró el festival, para llevarse la música de más de 100 artistas, todo el arte y la parafernalia Lollapalooza, saben que no es poca cosa.

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