(Verónica Guerman)
(Verónica Guerman)

Se conocieron en el verano del 2017 en una fiesta en Punta del Este. Ni la diferencia de edad (él le lleva más de veinte años) ni la distancia, ya que él vive en Nueva York, fueron impedimento para seguir el flechazo: Vicky Xipolitakis y Javier Naselli, vida de lujos, un bebé y un llamado al 911.

Muy contrario a la costumbre de ella, cuya vida podría definirse como la versión nacional de The Truman Show, la griega y el empresario comenzaron su romance en un extremo secretismo. Muy poco se sabía de la pareja, casi no se mostraban juntos pero ella publicaba constantemente fotos de su glamorosa vida en Estados Unidos.

Paseos por Hollywood, equitación en la mansión de su pareja en The Hamptons, viajes en avioneta y compras por la Quinta Avenida eran algunas de las postales que la hermana de Stefy compartía con sus seguidores en las redes sociales.

Vicky en Estados Unidos
Vicky en Estados Unidos

Resultaba llamativo que en todas las fotos se la veía sola. Es que como ella decía en varias oportunidades, acompañaba a su novio de una ciudad a la otra, pero él trabajaba mucho. Casi no se le conocía la cara al misterioso amor de la mediática, hasta que ambos decidieron sentarse en el living de Susana Giménez, en julio del 2017. Como dato color, ella ya estaría en la vida de él para siempre, luego de  tatuarse en un tobillo las iniciales VJX (Victoria Jesús Xipolitakis).

"Desde que nos conocimos en el verano en Punta no nos separamos más y como él vive y trabaja afuera vamos y venimos", había contado ella mientras que él la definió como "una persona que todo el tiempo transmite alegría y que todo el mundo quiere".

Luego de eso, la griega bajó notablemente su perfil, se mantuvo lejos de los escándalos y las peleas mediáticas, aunque sus locuras continuaron en las redes sociales. Un día compartió fotos de ella regalando dólares en el subte de Nueva York y en octubre de ese año, luego de que ocho personas murieran atropelladas en un atentado en  Lower Manhattan ella fue a brindar su apoyo con un polémico disfraz de corazón.

(Caras)
(Caras)

Cambiaban los vestidos, los escenarios y sus ocurrencias, pero en todas sus fotos en las redes había siempre un común denominador: ella estaba siempre sola.

Luego de varios meses de ir y venir de Buenos Aires a Nueva York, Victoria y Javier pusieron un marco formal a su relación y en el 14 de febrero, Día de los Enamorados, se casaron en Tribeca, el barrio donde residen en La gran manzana.

La boda de Vicky Xipolitakis y Javier Naselli
La boda de Vicky Xipolitakis y Javier Naselli

Aunque la boda fue en secreto, por supuesto que después la griega se encargó de compartir las imágenes en las redes sociales. "Fue algo íntimo, para nosotros. Más adelante, en nuestro verano, vamos a hacer una fiesta en Los Hamptons. Ahí sí van a estar todos invitados", había contado ella a Teleshow y aseguró que también se casarían en Argentina.

"El cuento de princesa que siempre leí de chica se me hizo realidad de grande", decía ella para  describir su feliz presente. Meses después el amor se coronó con la llegada de Salvador Uriel, el primer hijo, cuyo embarazo anunció como no podía ser de otra manera ante cámaras, en el programa de Marley y Mirko, Por el mundo, en Grecia.

El pequeño  nació el pasado 12 de diciembre, dos semanas antes de lo previsto, en el Sanatorio Otamendi. Sus papás habían viajado a Buenos Aires unas semanas antes para que naciera en el país. Aunque no hubo fiesta de casamiento en Argentina, hicieron un gran Baby Shower con amigos y familiares que se asemejó mucho a una boda.

El gran Baby Shower de Salavador Uriel
El gran Baby Shower de Salavador Uriel

De vuelta a su vida de reality show, Vicky compartió con sus seguidores no solo su felicidad por ser mamá, sino también un video de la cesárea y fotos de su hijito con apenas segundos de vida.

Salvador Uriel, a segundos de nacer
Salvador Uriel, a segundos de nacer

Pero como el "vivieron felices para siempre" ocurre solo en los cuentos de Disney, la vida de ensueño de Xipolitakis se empañó en la madrugada del martes, la segunda noche de la flamante familia en su hogar, cuando luego de una fuerte discusión, ella llamó al 911 para pedir ayuda.

"Llamo para hacer una denuncia por violencia verbal. Estoy con un bebé y tengo un demente", le dijo ella a la operadora. Cuando los efectivos llegaron al departamento de la pareja ubicado en el barrio de Recoleta, ella prefirió no radicar la denuncia y le pidió a su marido que se retirara del lugar.

Con un bebé de menos de una semana, Vicky está entre la felicidad de haber sido mamá y la tristeza de haberse peleado con su pareja en malos términos y deberá ser ella quien, en pos de su seguridad y de la del bebé, decida sobre el futuro de los tres.

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