Florencia Raggi: "Encajo en los cánones de belleza por alta y delgada, y no por eso tengo buena relación con mi cuerpo"

Siendo "un alambre", le costó aceptarse de chica. Hasta que encontró un ámbito donde justamente eso mismo era un "valor": el modelaje. Ya alcanzada la madurez, la actriz deja un testimonio muy valioso vinculado a la autoestima y las miradas ajenas

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Florencia Raggi (Fotos: Instagram)
Florencia Raggi (Fotos: Instagram)

"En estos cánones de belleza actuales, o en esta época que me tocó, encajo bastante: soy alta y delgada", dice Florencia Raggi, apelando a una honestidad brutal que es casi invitada por Catalina Dlugi durante la entrevista, al elogiar la periodista las virtudes que siempre estuvieron a simple vista: la mujer de Nicolás Repetto es muy bella. Siempre lo fue. ¡Listo! Asunto cerrado. ¿O no tanto?

"Pero lo que pasa en la obra, y me pasa a mí también —agrega de inmediato la actriz, a propósito del reciente estreno de Cuerpos perfectos, la pieza que la tiene como protagonista—, es que por más cerca que alguien esté de los cánones de belleza, eso no quiere decir que tenga una muy buena relación con su cuerpo".

En el reportaje para el programa Agarrate Catalina, de La Once Diez, Raggi dice era "insegura" cuando iba al colegio. Y por esas mismas características: "Era alta y muy desgarbada, medio alambre —recuerda—. No me sentía fea, pero salía del típico cuerpo que tenían mis compañeras. Y no lo vivía con alegría: prefería tener un cuerpo mas redondeado". Además, surgía otro inconveniente: "Quería (novios) que fueran más altos que yo, y escaseaban…", bromea, entre risas.

Hasta que una Florencia todavía adolescente encontró "un sitio donde eso era un valor": el modelaje. Allí desarrolló una carrera vertiginosa, tanto en su ascenso como en su consagración, que terminó abandonando pronto —a los 23 años— y de manera intempestiva, aun cuando "ganaba muy buen dinero". ¿La razón? Ya no se hallaba a gusto ahí. Y habiendo empezado a estudiar teatro, recibió una lección de su maestro: "¿Qué estás esperando para dejar de trabajar de modelo?", le dijo un tal Julio Chávez. Y ella se volcó a la actuación, ya definitivamente.

Florencia en el escenario, con Soledad Silveyra, Andrea Frigerio y Laura Oliva, en la obra “Cuerpos perfectos” (Foto: Instagram)
Florencia en el escenario, con Soledad Silveyra, Andrea Frigerio y Laura Oliva, en la obra “Cuerpos perfectos” (Foto: Instagram)

Hoy, a los 45 años, afronta a un nuevo desafío teatral: la mencionada Cuerpos perfectos en el Multiteatro, con Andrea Frigerio, Laura Oliva y Soledad Silveyra. Y en esta etapa, ¿cómo es la relación con la imagen que le devuelve el espejo? "La madurez me permite encontrarme con mi cuerpo desde otro lugar, porque va cambiando, y va a seguir cambiando", dice Flor, que enseguida aclara que busca cuidarse, comiendo sano y también entrenando.

Lo que permanece incolume con el paso del tiempo, al igual que su belleza, es su relación amorosa con Repetto, con quien tiene dos hijos ya adolescentes. Y fue Raggi quien alzó su voz para defenderlo cuando el conductor, desde el noticiero del mediodía de Telefe, le realizó al aire una pregunta muy polémica a una joven que había sido abusada: quiso saber cómo estaba vestida en ese momento. Nicolás se ganó entonces el reproche unánime. Poco después, hizo un mea culpa.

La polémica intervención de Nicolás Repetto

"A mí no me pareció tan terrible la pregunta porque él la explicó y justificó (antes de formularla) —sostiene su esposa—. Dijo que uno puede ir vestido como quiere y no es justificativo para un acto abusivo, pero simplemente, como periodista y para tener una visión de la situación, le preguntó eso. Cuando vi la nota sin sonido, porque yo estaba trabajando, medio que pensé lo mismo. Y no por eso soy machista".

Raggi concluye su argumento explicando su propio accionar: "Yo no voy con un shorcito que se me ve el culo arriba de un colectivo. Y… lo pienso (antes de hacerlo). Sí, está mal. Pero lo hago para cuidarme yo. Obviamente, no debería ser así".

Florencia Raggi y Nicolás Repetto
Florencia Raggi y Nicolás Repetto

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