Se llama Agustín Aristarán, pero su nombre artístico es Radagast, aunque ahora prefiere que sea solo Rada. "Así me llaman mi familia y mis amigos", asegura a Teleshow quien también responde a su nombre de pila frente a quienes lo conocen hace años, cuando todavía no había alcanzado el éxito y la popularidad.

El humorista comenzó su carrera artística casi sin quererlo cuando tenía seis años y hacía espectáculos de magia en Bahía Blanca, ciudad de donde es oriundo y que lo acercó a la familia de Manu Ginóbili, que hace unos días anunció su retiro profesional del básquet.

"Estoy conmocionado con su adiós. Le mandé un mensaje porque trabajé para muchos eventos de tu familia y él, cuando hice mi espectáculo en el Gran Rex, invitó a todos sus seguidores de las redes sociales para que me apoyen. Fueron demostraciones de afecto de un grande", se sincera el artista.

"Es muy lindo cuando voy a Bahía Blanca. Son fechas muy especiales porque en la platea por ahí hay compañeros de la secundaria, o tíos que no pueden viajar a verme a Buenos Aires", continua y agradece las muestras de cariño del público que lo encuentra en la calle: "Me quieren abrazar, me agradecen por los videos que hago, me dicen cosas re lindas".

Tiene más de un millón de seguidores de Instagram, red social en la que se define como comediante. "También hago magia", aclara. Además, tiene un canal de YouTube e hizo un especial para Netflix.

"Es una obligación linda saber que tengo que postear algo. Nunca dejo pasar muchos días porque quiero que sea un canal de contenidos para que la gente pueda hacer zapping", explica quien presenta Serendepia los viernes y sábados en el Teatro Metropolitan Sura.

—¿Por qué lo llamaste Serendipia?

—Serendipia significa un hecho afortunado que sucede cuando no lo estás buscando. Si tenés el corazón abierto y entendés que la vida es todo el tiempo esas cosas de hechos afortunados, que si estás atento los ves y podés aprovechar, va todo mejor, y va a estar buenísimo. El show cuenta eso. Es un musical con una banda en vivo y un formato musical propio con nuestra forma de ver los musicales y no el formato norteamericano. Y habla de todas las serendipias que yo tuve desde que empecé, desde que Papá Noel se equivocó en el regalo que yo había pedido cuando tenía seis años, hasta el día de hoy.

—¿Por qué se equivocó Papá Noel? ¿Qué habías pedido?

—Yo había pedido un camión o una pista de autos y me trajeron un juego de magia. Ahí arrancó todo. Y, como la historia de cómo se fueron dando las cosas fue muy curiosa y muy rara, con el otro autor -que también es el director- decidimos contar todas esas serendipias que fueron pasando.

—O sea que este espectáculo es el que más te describe…

—Fuertemente. El show anterior hablaba mucho de mi familia. En este hablo de mí completamente. De todo lo que sucedió. Aseguro mucha risa y emoción en varios momentos. Está buenísimo.

—¿En qué te inspirás o basás para escribir el guión de los videos de Instagram?

—Muchos son recuerdos y personajes que fui conociendo. Cristobal Joropo, un venezolano que toma mucho ron, fue un representante que tuve en Latinoamérica durante bastante tiempo; Chuny es el RRPP de un boliche al que iba en mi adolescencia. Son personajes que fueron apareciendo en mi vida y me gusta recrearlos porque tienen algo gracioso y oscuro a la vez.

—¿Tus videos pasan algún tipo de filtro para ver si causan gracia? ¿Se los mostrás a alguien antes de publicarlos? ¿Cuál es tu termómetro?

—Primero, si algo a mí no me causa gracia, no lo hago. Bajo ningún punto de vista. Después, depende del video. Se lo mando siempre a los mismos: uno de mis productores de teatro, que también es amigo, a un amigo de la infancia, al que veo poco pero le consulto. Además, le pregunto a mi hija Bianca, y a mi novia Fernanda.

—¿Alguna vez te dijeron que no les gustó? ¿Te quedó algún video por postear porque no tuvo aprobación?

—Me ha pasado que me dicen: "No me gusta, no lo subas", pero lo termino subiendo igual. Bianca me marca lo que no se entiende. Cuando son temas más agudos, Fernanda tiene un ojo muy crítico para decirme lo que se puede malinterpretar. La verdad, es que los contenidos que subo es porque me gustan y no porque sé que van a funcionar, porque, además, casi no hablo de actualidad.

—Tu hija te acompañó en algunos videos. ¿La ves con futuro como actriz o humorista?

—Bianca está con una gran inquietud de actuar, que es muy reciente. Yo la incentivo a lo que ella quiera hacer. Está estudiando teatro hace tiempo, también hace canto y le gusta mucho. Y hasta que ella no lo decidiera, yo nunca me iba a hacer eco de eso, porque si ella quiere ser ingeniera, la apoyaría de la misma manera.

—¿Cómo surgió la idea de que se sumara a algunos videos tuyos?

—Eso es muy orgánico. Cuando pinta, tiene ganas y me propone hacerlo, sino no lo hacemos. En lo que sí la voy a acompañar es a los castings y demás. La mamá -que no es mi novia- también es artista y los dos la apoyamos mucho en esto.

—¿Cuando decís que ella te propone, es desde la idea o desde el hecho de querer participar?

—En las ideas. A veces le digo yo lo que se me ocurrió, le pregunto si le copa, pero ante la mínima duda, ya le doy de baja. Si no la veo segura, no la quiero exponer. Es un juego que nos tiene que divertir a los dos. Sino, no existe. Y también tenemos un código, que es de doble confirmación: hacemos el video, lo edito y se lo muestro, le pregunto si le gusta, y al día siguiente le vuelvo a preguntar para que me de el visto bueno definitivo. Recién ahí, lo subo.

Radagast presenta “Serendepia” en el Metropolitan Sura
Radagast presenta “Serendepia” en el Metropolitan Sura

—¿La cuidás porque no la querés exponer en las redes sociales o para que esté segura de lo que está haciendo?

—Porque todavía es chica. Yo puedo hacer siete u ocho videos por día porque yo decido por mí. Pero soy el papá, aparte de ser su compañero de videos, y tengo que cuidarla. Además, Instagram es un espacio mío, pero cuando la voy a buscar al colegio, no soy Radagast, soy Agustín y ella es la protagonista de ese mundo. No hago la corneta o los chistes que ven en mis videos.

—Igual, imagino que sus compañeros te la deben pedir, o que participes en actos escolares…

—Siempre dije que no, salvo que Bianca me lo pida. Porque ese es su lugar y es maravilloso compartir los videos, pero no quiero que tenga la responsabilidad de tener que estar. Ella lo tiene claro desde siempre: esto es un juego.

—Vos empezaste de chico, ¿qué le decís a ella, que quiere ser actriz?

—Tuvimos una charla re linda hace unos días cuando me planteó que quería ser actriz: Muchísimo huevo y muchísimo corazón. Y aprender. Hay que estudiar para hacerlo. No es que solamente tenés que tener un talento o un ángel natural para hacerlo. Hay que instruirse un montón. Y que se prepararse, porque no es todo maravilloso. Es una actividad de mucha alegría, pero también mucha frustración.

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