Rolando Victor Hanglin (mas conocido como Lani) es un locutor radial, periodista y escritor. Nació en Ramos Mejia, egresó del Nacional Buenos Aires y toda su vida la dedicó al periodismo. Escribió mas de 15 libros y perteneció a la masonería. Sigue haciendo radio -conduce el programa RH 10, en Radio 10-, pero dice que en los medios de comunicación falta educación y gente apta.

Hoy se encuentra realizando un stand up llamado El veterano divorciado, donde dice que el divorcio es la consecuencia inevitable de un matrimonio demasiado joven: a los 25 años. Hanglin habla allí de los cambios en el hombre y la mujer a los 40; de la edad del baboso en ellos y el frenesí de pilates, maratones y sentadillas en ellas, a los 50. Luego viene el divorcio a los 60, 70 años, una edad excesiva para ambos.

Aunque Lani cree que siempre hay trucos y rebusques para encontrar compañía, con algo de suerte.

—Además del amor, ¿adónde nota poco compromiso?

—En el trabajo. Veo que lo chicos no tienen mayor apego al trabajo: "No, no, me cansé. Quiero otra cosa". Nosotros nos aferrábamos al trabajo y yo todavía me aferro. Veo que no les gusta tener jefe. No saben. No saben nada. Falta cole: escriben mal las palabras, tienen faltas de ortografía, no saben inglés, no saben francés, no saben nada. No saben latín. Y eso debilita mucho el mensaje, porque uno sabe que rasca un poquito y no hay conocimiento de las cosas.

—¿Cómo ve los medios de comunicación hoy?

—Falta cole. En todos los medios: en la tele, en la radio, en los medios escritos. Cuando te encontrás con un texto que vale la pena es de uno de los viejos. Un viejo que escribe bien, sabe de lo que habla. Claro, posiblemente no tiene la frescura y la agilidad para moverse de un tema a otro que tiene un chico joven, ¿no? Pero yo veo que falta mucha formación, e información. Si vos les decís (NikoláiBulganin… era miembro del Sóviet Supremo en la época anterior a Nikita Jrushchov. Todas esas cosas no se saben.

—¿A qué cree que se debe este cambio tan abrupto de una generación a la otra?

—Puede ser la época, no más. Ningún defecto especial, sino la época. Nosotros tampoco sabemos quiénes son todos los grupos de rock que hay; yo no tengo la menor idea de quién es quién.

—¿Qué opina del feminismo?

—El feminismo me parece una de las palabras más tontas que existe en el mundo actual. Por empezar, porque nació como contraposición al machismo. El machismo murió hace más o menos 100 años. El machismo es la prehistoria. El feminismo carece de sentido. No va a ser nunca el futuro.

—¿Por qué carece de sentido?

—Porque se basa en supuesto falsos. Se basa en que la mujer gana menos por hora trabajada que el hombre. No es cierto, estadísticamente no es así. Se basa en que decirle un piropo a una mujer es ofenderla. No es así. No, es falso. Se basa en que la mujer es una sometida del hombre en el hogar. No es verdad. En la familia hay una división del trabajo y de los roles: para el hombre la calle, para la mujer la casa. No hay nada más lindo, cuando vos sos chicos, que llegar a tu casa y que esté tu mamá escuchando la radio y tejiendo. Era muy lindo; cuando existía era lindísimo. Y que a la noche llegue tu viejo con el chambergo que se usaba en aquel entonces, que viene de trabajar y cuenta de lo que pasó en la oficina, y vos escuchás. Eran dos mundos distintos, no había explotación de nadie. En todo caso el explotado era el hombre, que laburaba como una bestia. La mujer por lo general se dedicaba a sus chicos, a su casa, a cocinar, a tejer, a mil cosas. Porque ser ama de casa es como ser una súper gerente, no es algo despreciable, es algo sublime. Además requiere una capacidad enorme, pero hoy día se considera que no. "Comprás ahí, en el súper, y lo metés en el microondas". Sí, coman eso.

—¿No ve una evolución en el rol de la mujer en la sociedad?

—El rol de ama de casa es insuperable. Es la máxima. Es una súper gerente. Es como ser gerente de una compañía multinacional. Es muy difícil, muy difícil. Lo han subestimado erróneamente como que es el papel de una esclava. No, para nada. Es la reina, es la dueña de la casa. Es el hombre el esclavo que va a trabajar y que se muere 10, 20 años antes. No lo creo eso, pero bueno. No tiene ninguna importancia que uno lo crea o no.

—¿Cómo concibe a la mujer, hoy?

—Para mí el feminismo no existe. Además, las primeras, las verdaderas feministas, como Gloria Steinem; por supuesto, las feministas de acá no la conocen. A Simone de Beauvoir no la conocen. Eran más a fondo, eran feministas en serio en el sentido de que eran hombres que laburaban, que se ganaban su plata, no usaban corpiño, y una serie de cosas que acá no existieron nunca.

¿Está a favor o en contra de la despenalización del aborto?

—En contra el aborto. Yo creo que una gran solución no es el aborto, es la adopción. Este es un país donde hay muchísimas parejas y chicas solas que quedan embarazadas y dan los chicos en adopción. Bah, en adopción: se lo pasan a una familia de tránsito, a un orfanato o a un comedor para chicos desamparados, y podrían darlo en adopción. Hay miles de matrimonios que quieren tener chicos y no pueden, y se les va la vida buscando a un chico para adoptar, hasta que cumplen 50 años y dicen: "No, ya no". Es una lástima que no junten uno con otro. ¡Es tan fácil!

—¿De qué se siente orgulloso?

—De haber sobrevivido, de haber sido un zurdito del Nacional Buenos Aires y haber sobrevivido cuando muchos fueron montoneros y no pasaron. Eso es suerte, ¿no? Suerte, y que no me tocó la época de los tiros. Me siento orgulloso de haber vivido en España y de haber sobrevivido, de haberme ganado la vida traduciendo. Estoy orgulloso de haber sido boxeador como 30 años. Estoy orgulloso de mis hijos, que los quiero. Estoy orgulloso de trabajar, de haber publicado 15 libros, con ningún éxito resonante pero… Estoy orgulloso de que mis compañeros me digan "Maestro", posiblemente porque soy viejo, pero me cae bien.

—¿Qué le falta a la tele hoy?

Cole. Colegio. Ir al colegio secundario. Parece que no hubieran ido o que en el colegio hoy se enseña muy mal. La educación argentina ha caído verticalmente. Nosotros, cuando salíamos del colegio íbamos a la facultad, yo fui a tres, ¡pero nos aburríamos! Porque el colegio era tan exigente que (decíamos) "No, esto que me están enseñando en la facultad ya lo sé, no voy a pasar un año escuchando esto". Muchos no estudiamos porque en realidad ya sabíamos todo eso. Entonces a mí me parece que le falta cole. Porque en el colegio secundario es cuando se graban las cosas cosas profundas. Y la educación argentina es muy floja, muy floja.