Comenzó a trabajar a los 13 años como paquita de Xuxa y se fue a vivir sola a los 21. Pero asegura que no permitiría que su hija Charo (hoy de 11 años), siga sus pasos profesionales: Julieta Cardinali (40) quiere que se quede a vivir con ella para siempre.

La actriz aprendió a priorizar su propio disfrute y a que cada vez le importe menos la mirada del otro. En parte, eso es gracias al resultado de 14 años de terapia: "El hombre que más me duró en la vida…", dice entre risas.

Tras más de una década sin pisar las tablas, Cardinali volvió al teatro con Mientras tanto. "Son tres amigas muy amigas que están esperando todo el tiempo entrar a algún lugar, y mientras tanto conversan de todo un poco: desde las frivolidades más frívolas hasta las cosas más hirientes", cuenta sobre la obra que protagoniza con Romina Ricci (39) y Leonora Balcarce (39) en el teatro Maipo Kabaret.

"El universo femenino siempre fue el que más me interesó: siempre leí poesía de mujeres, novelas escritas por mujeres. Me encantan mis amigas, me gusta estar entre mujeres. Por supuesto: soy feminista", afirma la actriz que, en el transcurso de la charla con Teleshow, relata cómo acompañó a abortar a una amiga a los 18 años.

Julieta Cardinali, Romina Ricci y Leonora Balcarce protagonizan “Mientras tanto” en el Maipo Kabaret
Julieta Cardinali, Romina Ricci y Leonora Balcarce protagonizan “Mientras tanto” en el Maipo Kabaret

—¿Cómo te llevas con ser mamá de una mujer?

—Muy bien. Con todo lo difícil que es ser madre. Tengo una niña de 11 años que ya empieza una pre adolescencia total. Es entretenido, es divertido, es emocionante. En el mismo día pasás por todo los estados de ánimos habidos.

—Sabemos que las hijas mujeres en algún momento de la adolescencia van a necesitar romper con sus madres.

—A la mía todavía no le está pasando, por suerte (risas). Justo ayer estaba viendo una serie en Netflix donde a una madre su hija adolescente empieza a decirle: "A lo mejor me quiero ir a vivir con papá". La protagonista lloraba, y yo lloraba: "Te entiendo", le quería decir.

—¿Te imaginás que en algún momento se vaya a vivir con el papá?

—No, quiero que viva siempre conmigo para siempre. Hasta los 50, si es posible. El otro día me decía: "Mamá, me voy a quedar a vivir con vos siempre". Le dije: "Pará, que quiero firmar este documento, ¡firmame acá!". Al mismo tiempo es esa edad donde empiezan a tener más libertad, y también es maravilloso verlos tomar vuelo.

Junto a su hija Charo (Foto: Instagram Julieta Cardinali)
Junto a su hija Charo (Foto: Instagram Julieta Cardinali)

—Vos empezaste a trabajar muy chica, a los 13. Si en dos años viene Charo y te dice que quiere trabajar, ¿lo permitís?

—No, de ninguna manera (risas).

—Aunque vos terminaste el colegio; fuiste súper autoexigente.

—Sí, fui autoexigente y tenía una mamá muy exigente que cuando quise entrar a trabajar con Xuxa me lo permitió, pero me dijo que a la primera materia que me atrasaba, se terminaba.

—¿Fue un pedido tuyo el ingresar al mundo laboral?

—Sí, fue un pedido mío. Mi mamá no quería saber nada, le parecía terrible, me lo dejó hacer pero me puso reglas. Iba a un colegio bilingüe, doble escolaridad, con 200 mil materias. Estoy súper agradecida a mi mamá y al trabajo que tuve, me encantó hacerlo, pero me parece que no hay tanto apuro. Por más que lo estaba disfrutando no dejé de estar sobre exigida.

—Como hija, ¿vos cómo eras?

—Fui suave como hija. Sobre todo toda la primera etapa, hasta la adolescencia, fui una nena tranquila. Después cuando empecé a trabajar y a tener más independencia, por ahí era más atrevida. Me gustaba mucho estar con mis amigas, estar sola. Me fui a vivir sola a los 21. Con todo el dolor de mi mamá, que no quería saber nada: "¿Pero qué te falta?", me decía. Nada, pero siempre fui muy de animarme.

“Me gusta el paso del tiempo” afirma Julieta Cardinali (Foto: Instagram)
“Me gusta el paso del tiempo” afirma Julieta Cardinali (Foto: Instagram)

—¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?

Me gusta el paso del tiempo. Por ahora nunca me pesó. Me gustan las personas grandes. Siempre tuve amigas más grandes, me gusta lo que te da el paso del tiempo, la sabiduría. No volvería a los 20 ni muerta. No me interesa. Estuvieron buenísimo, pero me gusta más ahora.

—Hoy, ¿por dónde pasan los excesos?

—Por la comida, por el vino. Son excesos no excesos para mí.

—Nada que te traiga problemas, no hay una adicción.

Nunca tuve adicción, ni siquiera al cigarrillo: he fumado y de repente me puedo fumar un cigarrillo, y nunca tuve adicción, no.

—¿Y los miedos?

—El único miedo real que tengo es a la muerte de gente cercana.

—¿Y la propia?

—Empecé a tener miedo desde que fui mamá, porque entonces pensás en tu hijo.

—En la vulnerabilidad del otro.

—Claro. Pienso en no morirme para que ella no pase por lo que yo pasé con mi mamá. Siempre pienso eso. Después, miedos me parece que no, soy bastante de tratar de disfrutar el paso del tiempo, de disfrutar la vida, de concentrarme. Cuando pasás por una situación muy delicada y tenés una situación tan cerca de la muerte de alguien tan querido, todo cobra otro valor, otro peso y otro sentido.

—Con la prensa, ¿cómo está el vínculo?

—No tengo problemas con la prensa. Tampoco soy una persona que me preste mucho a ese juego. En algunas situaciones fue más difícil. Tampoco me expuse mucho, no salgo mucho. Nunca contaría un problema íntimo en televisión, no denunciaría algo privado.

—Entiendo que te referís a situaciones de la vida privada y no a los acosos que vivieron y relataron en los últimos meses algunas mujeres.

—No. El acoso se tiene que denunciar, es un gran momento de las mujeres. Si yo hubiese pasado por una situación así también lo estaría denunciando. Eso sí me parece importante. Las cosas íntimas no, prefiero dejarlas en mi casa. Ahora, el acoso no es algo íntimo.

—Nos puede pasar a todas.

—Nos puede pasar a todas. Y es importante que eso empiece a estar a la luz, que no suceda más, que pare. Las actrices que hicieron las denuncias públicas no sé si se dan cuenta la gran ayuda que son para otras mujeres que están pasando por una situación así, y que se dan cuenta que eso es acoso.

Julieta Cardinali es una de las actrices que se ha manifestado publicamente a favor de la legalización del aborto
Julieta Cardinali es una de las actrices que se ha manifestado publicamente a favor de la legalización del aborto

—Estamos desnaturalizando un montón de cuestiones.

—El otro día a las tres nos vino a hacer una nota un periodista que nos preguntaba sobre esto, pero lo veíamos no tan conforme, y en un momento dice: "Bueno, pero ahora nosotros los hombre no podemos ir a los bares a hablar mal de las mujeres". No sabía si preguntarle si era tarado, si me lo estaba diciendo para hacerme saltar, y después pensé: "Lo tiene naturalizado".

—Hay un temor que tienen muchos hombres, en el que nos subestiman. Nosotras sabemos cuándo algo es desubicado y cuando es un compañero de trabajo con buena onda. No es que nunca más nos pueden hacer un chiste.

—Claro, hacer un chiste que uno puede contestarle de la misma manera. Es mucho más fácil poner a la mujer como: "Ah, bueno, ahora no se puede ni hablar". No, no se puede ser maleducado. Y además una cosa es que un compañero tuyo que está a tu mismo nivel laboral te haga un chiste y vos le puedas contestar con el mismo chiste, y otra cosa es que te lo haga tu jefe. Es totalmente distinto.

—¿Te han tratado mucho de la loca?

—No. Lo justo y necesario (risas). Tampoco me importa.

—¿No te importa la mirada de los demás?

—Cada vez menos. En un momento sí era muy exigida por la mirada de los demás, cuando era más adolescente. Por ahí me parece que tiene que ver también con un tema de edad, con mi terapeuta, mi gran compañero de vida… (Risas).

—¿Cuántos años de terapia?

—Hace como 14.

—El vínculo más estable.

—(Risas) Olvidate, el hombre que más me duró en la vida. Con él logramos que la mirada no me pese tanto. Cada vez me importa menos lo que dicen.

—Sé que estás a favor de la despenalización del aborto. ¿Te tocó acompañar a alguien a hacerse un aborto?

—Sí.

—¿Cómo es?

—Es muy doloroso. Y es muy doloroso lo clandestino. La sensación de que te digan que está mal lo que estás haciendo: nadie va a abortar contento, ninguna mujer va con felicidad a abortar. Son situaciones de la vida muy difíciles, y son decisiones muy difíciles. Y no porque se legalice el aborto van a salir todas las mujeres a abortar. Nadie te está obligando a hacer nada, es simplemente tener la posibilidad de elegir sobre tu cuerpo y de elegir sobre cómo vas a vivir tu vida. Y lo que pasa es que es muy injusto, porque todos nosotros que estamos sentados acá, todos, tenemos la posibilidad económica de no morirte si una novia, un amante, o…

—¿Es difícil, más allá de lo económico?

—No es para nada fácil. El otro día escuchaba la exposición de Muriel Santa Ana que fue muy emocionante: esto del pasillo, de cómo entras, de lo que te dicen. Si te ponés a ver un mapa de dónde está legalizado el aborto, los países más avanzados tienen el aborto legalizado hace muchísimo tiempo. Entonces, ¿tenemos un país que quiere copiar esos sistemas económicos, pero no la parte de salud? Es raro.

—Hasta donde vos quieras, y sin dar datos personales de nadie, cuando a te tocó acompañar a alguien, ¿estamos hablando de una amiga?

—Sí.

—¿Qué edad tenía?

—18.

—Vos tenías 18 en ese momento.

—Sí.

—¿Y cómo fue?

—En un departamento, en un lugar clandestino, con un médico, porque ella tenía la posibilidad de pagar que se lo haga un médico. Hay muchas chicas que no tienen la posibilidad de que se lo haga un médico. Esas son las mujeres que por lo general se mueren, las mujeres de bajos recursos. Me parece importante ponernos todas en el mismo lugar: somos todas iguales, pero se mueren las que no tienen plata.

—¿Haberla acompañado a ella en ese momento, te sirvió a vos para entender esto?

—Nunca pensé que debería ser de otra manera. Es un gran avance que en este momento se esté hablando, me parece importante. Lo que sí me parece que hay que cortar un poco es con la agresión: la gente anti abortista está tremendamente agresiva.

—¿Te han insultado?

—Muchísimo.

—¿Qué hacés? ¿Los bloqueás?

—Si insultan con malas palabras, sí. A las pocas personas que por ahí dan su punto de vista, por supuesto que no. Vivimos en una democracia y está bien que pensemos diferente. Ahora, yo no te insulto si pensás diferente. Y no permito que me insulten.

Julieta Cardinali desfruta su faceta de diseñadora y está por lanzar su nueva marca “Cardinal”
Julieta Cardinali desfruta su faceta de diseñadora y está por lanzar su nueva marca “Cardinal”

—¿Estás de novia?

—Sí.

—¡Contame todo! No lo vengo siguiendo.

—(Risas) ¿Qué querés saber? No lo venís siguiendo porque no hablo mucho de eso.

—¿Hace mucho que estás de novia?

—Un año y medio.

—¿Con quién?

—Con una persona que no tiene nada que ver con el ambiente. Chocha. Es médico, nada que ver con nada. Maravilloso.

—¿Estás conviviendo o casas separadas?

—Casas separadas.

—¿Te imaginás volver a convivir?

—No sé por ahora. Sí, seguramente.

—¿Más niños?

—Ese es un tema que no te podría contestar porque depende el momento que me agarres, te digo: "Sí, re". Pero por ahí me agarrás agotada y te digo: "Ni en pedo".

—Ya tenés una pre adolescente.

—Tengo una nena de 11. Ya duermo toda la noche hace miles de años.

—Pero en breve vas a volver a no dormir: va a empezar a salir de noche.

—Está bien, pero por ahí espero unos años y tengo otro cuando tenga 15. Es algo que hablamos mucho con mi pareja, nos da muchas ganas.

—¿Él tiene hijos?

—Sí, tiene una nena también.

—¿Cómo sos de novia? Además de reservada.

—Bárbara, la mejor. A mí me gusta pasarla bien.

—¿El mejor plan de Julieta para un viernes a la noche?

—Quedarme en casa, tomando vino y comiendo una picada gigante.

—El vínculo con el papá de tu hija (Andrés Calamaro), ¿cómo es?

—Bien, está todo bien.

—Charo pre adolescente, ¿qué hacés cuando traiga un novio?

—Ahí la vamos a apoyar, sí. Quiero criar una hija con libertad. Que se hable de todo, que pueda contar conmigo, que pueda traer a su novio a casa. No le tengo miedo a eso.

—¿Te imaginas que un novio se quede a dormir en tu casa?

—Prefiero eso a que me salga una bolichera ¿entendés? Ahí me mato (risas). Eso me da más miedo.

—O sea preferís que se quede a dormir con el novio en tu casa…

—Toda la vida, a que quiera salir al boliche. Me muero.

—¿Qué sigue este año?

—Lanzo este año mi marca de ropa. Estoy feliz. Para el verano, a partir de agosto. Se va a llamar Cardinal y me tiene entusiasmadísima. Ya estamos trabajando, tenemos nuestros talleres, nuestras oficinas, todo. Trabajo veinticuatro horas.

—Apareció una empresaria, porque ya no es una diseñadora.

—Total. Me tiene entusiasmadísima, feliz de la vida.

—¿Tuviste que aceptar trabajos que no te pusieran así de contenta como estos en los que estás ahora?

—Sí. Por ahí cuando empecé, muchas tiras. Todos los trabajos me parecían aprendizaje, por más que decía: "No sé si es lo que yo elegiría…". Pero sentía que aprendía. Por suerte, después vas creciendo y vas armándote. Tengo la suerte de que la mayoría de las veces pude elegir, y siendo actriz en este país, es una suerte enorme.

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