Allá por 1997, el barrio Residencial América, de Córdoba Capital, dio lugar a Los Caligaris. La banda compuesta por Agustín Cuadrado, Armando Mansilla, Diego Pampiglione, Gabriel Garita Onandía, Juan Carlos Taleb, Lautaro Bartoli, Federico Zapata, Marcos Ozzamis, Mariano Baigorria, Martín Pampiglione, Ramiro Ambrosi y Valentín Scagliola.

Muchos nombres. Muchas historias. Pero desde que se unieron, no pararon: no hubo ningún cambio en la banda. Jamás se separaron, tampoco se tomaron un impasse, ni alguno se alejó para seguir su camino como solista. Porque el éxito no los separó. Todo lo contrario: los une cada vez más.

Así logran cerrar un gran año, luego de recorrer 13 países. En 2018 los espera una intensa gira por España, Bélgica y Alemania, además de cuatro fechas en Colombia (Bogotá y Medellín). También sacarán su séptimo disco, el primero en vivo, que irá acompañado de un DVD. Porque aquel proyecto que nació por diversión en un barrio de Córdoba, 20 años atrás, mezclando una fusión de rock, ska y cuarteto cordobés con aire circense, sigue sumando seguidores.

Porque si bien Los Caligaris continúan siendo aquellos, los mismos de siempre… ¡cada vez son más!

—¿Cómo fue la gira por México?

Juan Taleb: —Bien, realmente fue un año muy intenso, festejando los 20 años. En enero y febrero anduvimos por toda la Argentina. Arrancamos con una gira por Estados Unidos y después por México. A lo largo de todo 2016 visitamos 13 países: fuimos a Nicaragua, Costa Rica, Guatemala.

—Países que me imagino que al principio, cuando arrancaban en la banda, jamás iban a escuchar su música…

Diego Pampiglione: —No, para nada. De hecho, cuando empezábamos con la banda ni imaginábamos que íbamos a grabar un disco. Empezamos a los 15 años, íbamos al colegio, teníamos como la intención de seguir compartiendo momentos juntos y soñábamos con un montón de cosas. Este año creo que fue uno de los años más prolíferos de la banda, festejamos 20 años de estar juntos, la misma formación que nos conocemos desde la infancia. Armamos la banda cuando teníamos 15 como una excusa para que nos aprueben las maestras porque tocábamos en los actos.

Taleb: —De hecho las últimas materias del secundario yo las aprobé mandando saludos en la tele. No voy a decir las materias así no las quemamos a las profes. Los 20 años nos agarraron en un momento espectacular, con ganas de tocar, viajando por un montón de lados, consiguiendo reconocimientos en Latinoamérica. El año que viene ya tenemos una gira en Europa. Así que no nos podemos quejar. Viajamos un montón, tocamos un montón. Obviamente, cuando formamos el grupo la idea era poder hacerlo permanentemente…

—¿Qué les generan estos 20 años como banda?

Pampiglione: —Pasó mucho tiempo, pero todo pasó muy rápido. Y todavía nos queda mucho recorrido por recorrer. Nos consideramos una banda relativamente nueva. De hecho, hace poquito, el 7 de octubre, grabamos en México nuestro primer material en vivo, que va a salir el próximo año.

Taleb: —"Razón" es el adelanto de lo que será el DVD y el disco en vivo. Es el primer corte de difusión. Nos llevó 20 años grabar un disco en vivo porque tenemos siete discos en estudio. Tiene mucha fuerza, mucha energía, es un repaso por toda la discografía. Por algunas canciones que han sonado, que por ahí la gente las tiene en el oído, y por otras que no tuvieron la difusión adecuada, correcta. Por eso sacamos esta canción, "Razón", que es la que más reproducciones tiene en algunas plataformas digitales como Spotify.

—"Razón" dice: "Es un deseo, una obsesión por una imagen femenina".

Taleb: —Es una comparación que se hace en una parte de la canción, pero sí, es una historia que en su momento me pasó y la plasmé de esa forma.

—¿Qué te pasó?

Taleb: —Venía bastante convulsionado en general en la vida y cuando conocés a alguien que te hace olvidar de todo…. Como dice el estribillo: "Veo lindo el cielo aunque esté todo gris". Ahí es cuando te llegó el amor. Es una canción de amor que la hice en el año 2010, que la grabamos en el quinto disco de la banda y la gente le dio una aceptación tremenda.

—Se identificó…

Taleb: —Sí. Sobre todo la gente que estaba enamorada. Mucha gente todavía nos dice "Con esa canción le propuse matrimonio a mi esposa", o "Con esa canción entramos al casamiento".

Pampiglione: —"Con esa canción me separé también". Porque también le hacemos un favor a la gente…

—¿Qué querían comunicar con la canción "Que corran"?

Pampiglione: —Que corran es una declaración de principio nuestra. Nos la autodedicamos. El estribillo dice:"Que corran todos los demás, nosotros vamos caminando para llegar".

—¿Caminando se llega más lejos?

Pampiglione: —Exactamente. Para llegar no hay que correr, tan solo hay que seguir andando. Y nosotros venimos hace 20 años a paso firme pero despacio. Las cosas, cuando tienen que llegar llegan. No hay que apurarse.

—¿Eso es un lema que decís hoy o siempre pensaste así?

Pampiglione: —Siempre tuvimos el objetivo ahí al frente, pero con los pies sobre la tierra, cosas realizables. Por ahí soñamos, pero para nosotros un sueño cumplido es poder vivir de la música, ser los mismos que cuando empezamos, seguir disfrutando de la misma manera y seguir sintiendo mariposas en la panza cada vez que tenemos que hacer algo relacionado con la banda, que es nuestro motor.

Taleb: —Siempre los objetivos fueron a corto plazo y muy concretos. Como siempre tuvimos el objetivo claro, todos trabajamos para lo mismo, con las mismas ganas y con el 100 % de cada uno para poder cumplirlo.

—Y fueron transpirando alegría también…

Pampiglione: —Sí. Transpirando alegría es como una especie de expresión de algo que te genera un sacrificio pero que a la vez lo disfrutás. Nos levantamos muy temprano pero estamos felices. Cuando estás cansado pero ves que los sueños se van cumpliendo, te genera más una satisfacción que decir "Pucha, dormí poco o no comí o extraño a mi familia", porque por ahí hacemos gira fuera del país.

—¿Ese es uno de los sacrificios?

Taleb: —Sí. Es una de las partes no tan lindas que tiene esta profesión. El hecho de estar lejos de la familia, de los afectos, extrañar determinadas cosas… Cuando nos vamos fuera del país y nos pasa que tenemos momentos libres, empezamos a extrañar los afectos, a los amigos, familia, hijos, el dulce de leche, el Fernet, los alfajores o el mate.

—¿Qué cosas les dio la popularidad?

Taleb: —Hay algunas cosas que las tuvimos claras desde un principio, como el hecho de pensar en grupo hasta la cosa más mínima que hacíamos. Nunca nadie pensó en sí mismo a la hora de hacer una acción. Siempre se pensó en pos del grupo. Siempre el nombre "Caligaris" estuvo arriba de nosotros. Nunca nadie se fue con algún delirio de artista ni queriendo hacer carrera solista; siempre estuvimos unidos por el nombre, por la banda y por los laureles. Tenemos una mentalidad de grupo todo el tiempo, a la hora de componer, a la hora de interpretar, a la hora de grabar, a la hora de hacer una nota, y eso lo tenemos muy claro y trabajamos juntos sabiendo qué posición ocupa cada uno en el grupo. Creo que la gente percibe eso porque la mayoría de las veces no nos dicen qué bien que suenan, cómo tocan, qué bien que toca fulano o mengano… Nos dicen: "Cómo me reí en el show de ustedes", "Cómo se nota que se divierten". Eso es fruto de un trabajo en equipo que se nota.

—¿Cómo se hace?

Pampiglione: —Sí. Arriba del escenario somos 12 pero en gira somos más de 20. Somos muchísimos.

—¿Y para ponerse de acuerdo?

Pampiglione: —Nos ponemos de acuerdo. Votamos todo de manera democrática, levantamos la mano. Por lo general siempre estamos de acuerdo, discutimos cosas, no peleamos.

Taleb: —Hay que discutir.

Pampiglione: —Sí. Por ejemplo, qué canciones ingresan en un disco o cómo se puede llamar un disco, cuestiones de armado de una gira.

Taleb: —Cuestiones escénicas, de show, de armado, ese tipo de cosas.

—El nombre "Circología", ¿de dónde viene?

Taleb: —"Circología" fue porque hay un dato curioso que por ahí la gente no conoce. En 2011, 2012, estábamos en busca de algún canal de difusión, el que fuera.

Pampiglione: —Como un asesoramiento de marketing.

Taleb: —Entonces andábamos buscando como una empresa. En realidad, fuimos en búsqueda de un asesor de marketing o de cuestiones que tengan que ver con las publicidades, de cómo podíamos mejorar esa parte, y dimos con una empresa donde trabajaba una persona que es psicoanalista. Cuando empezó con las entrevistas nos preguntaba cuáles eran nuestros objetivos y se dio cuenta de que perseguíamos los mismos objetivos, pero por canales diferentes. Entonces trató de unir ese criterio, trató de emparejarlo en ese sentido, hizo análisis individuales, subgrupales, y realmente fue una terapia que nos sirvió muchísimo y nos hizo desnudar algunas cuestiones humanas que nunca nos habían pasado.

—¿Hacían terapia grupal?

Taleb: —Terminamos haciendo una especie de trabajo en grupo.

Pampiglione: —Sí, y la psicología estuvo muy metida. Como varios de nosotros vivíamos en un circo anteriormente, quisimos conjugar la terapia con el circo. Entonces hicimos un juego de palabra que era "Circología", como psicología con circo.

Taleb: —También para representar un poco el circo como concepto de felicidad, de alegría, como terapia también.

—¿Cómo era vivir en el circo?

Pampiglione: —Era bastante similar a la vida que llevamos actualmente, con la diferencia de que somos una gran familia: cada uno no viaja individualmente con sus familiares, sino que viajamos los músicos, los integrantes de la banda. Si vos te fijás somos como los Caligari. Caligaris es un apellido. Entonces somos como 12 hermanos con tíos, primos, todos los que vienen, que viajan de acá para allá, que conocen distintos lugares, que recorren distintos paisajes y que se divierten muchísimo. Creo que la gran diferencia con el circo es esa: cuando yo viajaba lo hacía con mi mamá, con mi papá, con mi abuelo. Ahora no viajo ni con mi mamá, ni con mi papá, pero sí viajo con mis hermanos, que son los Caligaris.