José Palazzo: "En Cromañón, el público también fue responsable"

El productor musical, creador del Cosquín Rock, mantuvo una extensa charla con Infobae en la que anticipó cómo será el ya clásico festival este año. Además confesó de qué manera Andrea Rincón lo ayudó a dejar la cocaína, y habló de su amistad con los músicos de Callejeros

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Cosquín Rock se creó cuando en Argentina terminaban demasiadas cosas: en 2001. Desde entonces no paró de crecer. Y este año José Palazzo, su creador, llevará el festival por primera vez a distintas ciudades de Latinoamérica. Pero en Córdoba, como desde entonces, también levantará el telón, con artistas como Fito Páez, Los Fabulosos Cadillacs y Fabiana Cantilo, más propuestas alternativas en Hernan Casciari, Alfredo Casero y Roberto Pettinato, pasando por los 30 años de Los Pericos y el homenaje a Juanse. "Mi fin de año es el 28 de febrero, a las 2 de la tarde: ahí arranco", dice Palazzo, quien lleva seis meses planificando el Cosquín Rock.

Si bien aclara que el rock no tiene dueño, sólo en 2016 produjo más de 120 espectáculos de todo tipo. Conocedor como pocos de los requisitos de las figuras, relata: "Tuve la posibilidad de producir a Paul McCartney y a Madonna, pero en términos de divismo Luis Miguel lleva la delantera. Era el artista que más estresaba a la gente. Charly García, en su época problemática, que me tocó producir muchos shows en el Interior, también ha estresado gente. Madonna fue interesante: salió a las 23:45 de la noche, cuando el show estaba anunciado a las 21; y andaba con una bicicletita ahí, por el (estadio) Mario Kempes, y yo me quería morir del estrés. Otro artista que me hizo sufrir fue Axel, cuando vino solo con Guns N' Roses: tocó a las 00:45 y el show estaba anunciado a las 9 de la noche".

—Defendiste públicamente a Callejeros tras Cromañón. ¿Te podría haber pasado a vos?

—Le podría haber pasado a todos los productores que organizábamos recitales.

—¿Producir Callejeros te trajo problemas en la industria?

—Muchos de mis colegas creían que era inviable la vuelta de ellos, y yo hice la vuelta en el Mario Kempes. Soy un convencido de que la responsabilidad está en los músicos, en los mánagers, en los productores, en toda una cadena. Pero también hay un grado de responsabilidad en el público, que es el único que en definitiva no tuvo una cadena de responsabilidades. Hoy Pato (Fontanet), Cristián (Torrejón) y los chicos de Callejeros están cumpliendo sus condenas. Una condena que para mí es ejemplificadora, porque excede el grado de responsabilidad. Me costó mucho esfuerzo hacer conciertos de ellos, muchos lugares nos prohibieron, en muchos lugares no nos daban las habilitaciones porque se trataba de esta banda. Y eso me pareció muy groso. En la época del Proceso Militar habría cosas iguales, ¿no? Fue una cosa casi persecutoria.

—¿A qué lo adjudicás?

—A los temores y los prejuicios. También existió una presión muy fuerte de los padres, que la comprendo porque bajo ningún punto de vista creo que no haya responsabilidad de todos los participantes esa noche. Evidentemente cuando terminen sus condenas, si quieren seguir con la música van a poder hacerlo.

—¿Los vas a seguir produciendo?

—Si ellos vuelven a la música, sí. Tengo una buena relación con Pato, lo visito seguido. Y con Cristián también.

—¿Y si hubieras tenido un familiar en Cromañón?

—Había amigos y conocidos en Cromañón. Te voy a contar una anécdota. Yo vine a contratar a Callejeros para Cosquín Rock. El día de Cromañón, paso al mediodía, me siento con el mánager a arreglar los detalles operativos, de lo que era el concierto. Esa noche fui con Daniel Aráoz, me iba a quedar, y me llamó mi ex mujer y me dijo: "Venite ya", y me tuve que volver. Los celos de mi ex mujer me salvaron la vida. Muchos amigos míos estaban esa noche, nadie se imaginó que esto podía suceder. Desgraciadamente, existían hábitos espantosos como las bengalas.

—Hablando de la cocaína, dijiste: "Fue una especie de amiga que te acompañaba en algunas fiestas, después pasó a ser un socio en mis emprendimientos, y no sé en qué momento compró la empresa y yo empecé a trabajar para ella".

—Dejé la cocaína hace casi 2 años. Me fui tatuando, me fui haciendo cada mes que iba pasando, una rayita.

—¿Fue difícil?

—Tomé la decisión y estuve un mes sin tomar. Después una amiga, Andrea Rincón, llamó a un médico y me dijo: "Tenes que ir a ese médico". La decisión estaba tomada, en eso soy muy voluntarioso. En mi caso particular no tenía un problema tan complicado, pero sí había que dejarlo. La ventaja que tuve respecto a otras personas es que no toqué fondo, no tuve ninguna experiencia traumática, no tuve un accidente, no perdí a mi familia ni nada. Simplemente noté que, por momentos, era una cosa tan importante que tapaba otras cosas que son las importantes. Tampoco hago de esto un culto, que cada uno haga lo que quiera, es su libertad. Pero aprovechando los espacios en los que puedo hablar, sí le digo a todo el que no la probó que no la pruebe, que intente con otras cosas que son menos nocivas. Y el que está, tiene que saber que te gana la pulseada, sí o sí: no conozco a nadie que le haya ganado la pulseada. Salvo que decidas no consumir más.

—¿Y se puede hacer rock sin estar drogado?

—Completamente. Te puedo hacer una lista mucho más larga de roqueros sin drogarse que roqueros drogados. Creo que los roqueros que abusaron de las drogas son aquellos que tenían un gran talento y que después quedaron ahí como varados.

 

Mirá la entrevista completa a José Palazzo.