Aerosmith en La Plata, la última bocanada de rock

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Anoche, alrededor de las 22 horas, los oriundos de Boston subieron al escenario sabiendo que era la última vez en Argentina, la tierra que los ha mimado desde hace más de 20 años, cuando ya siendo un grupo consolidado, desembarcaron en Vélez. No ha cambiado mucho, desde la lista de temas, los integrantes y su performance, hasta la química con el público.

Tal como viene abriendo la gira Rock N Roll Rumble, el puntapié inicial fue dado por "Back in the Saddle". Lo que continuó fue una catarata de hits que enloqueció a todos (sobre todo a ellas, que superaron por goleada a los varones) con "Love in an elevator", "Crying", "Jaded" y "Crazy", mientras Tyler entraba en calor su voz pero demostraba que su estado físico en escena es impecable. "Livin' on the Edge", "Rats in the Cellar", "Dude (Looks Like a Lady)" y "Same Old Song and Dance" fueron la continuación ideal tras la seguidilla de baladas en la fresca noche platense.

Aerosmith no tiene puntos flojos, no flaquea desde ningún ángulo, sus shows podrán gustar más, o menos, pero siempre aprueban. Uno ya sabe que los Toxic Twins (Tyler y Perry) rinden, gustan, son la cara visible, pero realmente no serían nada sin la base perfecta que generan Brad Whitford, Tom Hamilton y Joey Kramer. Así, el show llegó a uno de sus momentos más celebrados con "Chip away the Stone", canción que jamás había tocado en Buenos Aires, "Rag Doll" y el clásico de los Fleetwood Mac, "Stop Messin' Around" con Joe Perry en las voces. El medio tiempo quedó en manos de "I Don't Want to Miss a Thing" la balada de Armageddon que convirtió al Estadio Único en el Planetario de Palermo. Paradójicamente le siguió el cover de los Beatles "Come Together" que 24 horas antes los Rolling Stones también versionaron en California, dejando para el final "Walk This Way" y "Train Kept A-Rollin'".

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Los bises fueron obvios, un piano en la tarima para que Tyler desembuche algunas estrofas de "Home tonight" mientras pedía a la gente que coreé el "Oooléééé, olé, olé, olé". El final fue a toda orquesta con Perry subido al piano rememorándonos a "November rain" con Axl Rose y Slash; "Dream on", esa balada de la primera época que supo trascender todas las fronteras, siendo reversionada por el eterno Ronnie James Dio y Eminem.

De esta manera, "Sweet emotion" significó un broche de oro para un show que quedará en la memoria de los fans por el, hasta ahora, último de los rebeldes de Boston en estas tierras.

Así pasó Aerosmith, una de las bandas más legendarias en la historia del rock, que le pelea el puesto mano a mano a KISS para ser la número 1 de América, ese grupo que nuclea a todo el rock y el pop, el que une al metalero que escucha Slayer con la juventud que baila al ritmo de la cumbia pop uruguaya. Por eso son tan grandes, con total pureza, autenticidad y simpleza pudieron llegar a todos.