Con algunos westerns clásicos como fuente de inspiración, el director Antoine Fuqua construyó una carrera muy sólida y reconocible. Su cine, plagado de escenas potentes montadas de manera vertiginosa ha cautivado al público afecto a las historias policiales y de acción.

En El justiciero 2, el realizador hace gala de su estilo único para narrar una nueva aventura de Bob McCall, un hombre de armas tomar encarnado por su actor fetiche Denzel Washington.

En la vida real, Antoine es muy distinto a los personajes de sus películas, amable, simpático y siempre predispuesto a la charla. En Los Ángeles, habló de su nuevo filme y de su carrera en los sets de Hollywood.

Antoine, tras cuatro años de la primera entrega, ¿por qué decidiste hacer la secuela?

—Fue cuando tuve el guión, la verdad, cuando el estudio reconoció la película. Sabíamos que querían hacer otra, en el tiempo en que coordinábamos agendas el guión estaba sobre la mesa. Tuvimos el guión creo que un año antes de hacerla.

Como director, ¿cuál es la parte más complicada de hacer una película con los mismos personajes, el mismo universo?

—Pienso que lo más complicado es lograr independencia por fuera de la primera, pero al mismo tiempo que compartan el mismo ADN y las mismas cosas que gustaron a la audiencia de la primera. Entonces, tratar de encontrar ese balance.

Esta es tu cuarta película con Denzel, ¿qué es lo mejor de trabajar con el mismo actor en diferentes películas?

—Lo mejor es que llegamos a conocernos muy bien, con suerte nos hacemos amigos como con Denzel, hay confianza entre nosotros. Pero nos sorprendemos mutuamente, nunca es lo mismo.

En la primera película, Robert, el personaje, confronta a la mafia rusa, ¿qué tipo de enemigo debe enfrentar en este filme?

—Enfrenta su pasado, enfrenta a las personas que fueron cercanas, que se le parecen.

Muchas de tus películas se ven como westerns, por momentos tus trabajos me recuerdan a las cosas de Sam Peckinpah, ¿qué cineastas y películas clásicas inspiran tu trabajo?

—Peckinpah es muy bueno, La pesadilla salvaje, me encantan esas películas. Los filmes de Kurosawa en una forma diferente, las películas de Martin Scorsese, las de Sergio Leone, me encantan esos filmes. Me gustan las películas en que los personajes transpiran, se ensucian, no son correctos, héroes no tan perfectos. Me encantan esas películas.

Sos un especialista en películas de acción, ¿por qué pensás que a la gente le encanta este tipo de películas?

—En esta película creo que la justicia es importante, que haya una razón para la acción, hay una razón para la violencia, está sirviendo una causa mayor.

Leí que estás trabajando en un documental de Muhammad Ali. ¿Cómo es la experiencia fuera de la ficción, en un documental?

—Completamente diferente, estás tratando de contar una historia de una persona real, hay muchas filmadas desde diferentes perspectivas que trataron de hacer una historia cohesiva. Esta fue en particular difícil porque es toda desde su perspectiva, quiero que él cuente su propia historia, entonces tengo que profundizar para encontrarlo a él hablando de sí mismo y contando su historia de manera cohesiva durante cuatro horas. Y están sus luchas en el camino, un camino asombroso, una vida asombrosa.

—Muy complicada.

—Muy complicada.

Sí, la última pregunta es si pensás que es posible en el futuro una saga de McCall, varias películas de El justiciero como Búsqueda implacable o Duro de matar.

—Eso espero, creo que sería bueno quizás ver otra más, calculo, la audiencia me dirá. Hay todavía misterio e intriga con él. No sabemos exactamente para qué organización trabaja y lo que hizo. Incluso un poco más sobre su esposa.

—Entonces es posible.

—Eso creo.

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