Sin dudas el largometraje más importante de la semana es El justiciero 2, la secuela de un interesante thriller de acción con Denzel Washington como protagonista y Antoine Fuqua detrás de cámaras.

Washington vuelve a componer a Robert McCall, un hombre obsesionado por darle justicia a los oprimidos, un héroe de acción adulto, capaz de enfrentar a toda clase de enemigos y salir victorioso. Montaje vertiginoso, precisión a la hora de coreografiar las escenas de tiroteos, peleas y persecuciones y una banda de sonido al ritmo de la trama, marcas de autor de Fuqua que son reconocibles en esta entretenida y lograda segunda parte.

¿Quién mató a los Puppets? es una comedia para adultos que parodia a los clásicos Muppets. El filme se desarrolla en un mundo en donde marionetas y humanos conviven en una sociedad en la que los primeros son tratados como "ciudadanos de segunda". En este contexto, alguien está matando a los miembros de un legendario show televisivo. En clave de policial negro, el filme avanza entre gags, chistes, homenajes a los ochenta, referencias sexuales, escatología y cierto humor corrosivo, un género en el que Melissa McCarthy se siente como "pez en el agua". Para amantes de la comedia extrema.

Desde Turquía llega a las salas Kerem, hasta la eternidad. Engin Akyürek, el protagonista de la novela ¿Qué culpa tiene Fatmagül?, encarna a un exitoso publicitario que tras un accidente automovilístico con consecuencias fatales debe lidiar con la culpa y las visiones que lo persiguen. Un melodrama con toques de género fantásticos, destinado a un público familiarizado con los tiempos narrativos y climas de las producciones otomanas. Ni el ambiente telúrico del pueblo en el que se desarrolla ni el doblaje en español ayudan a esta película elemental y muy poco elaborada.

Para los amantes del suspenso, la opción de la semana es sin dudas Latidos en la oscuridad, un filme que recuerda el estilo crudo de Brian de Palma, en el que un joven ladrón de casas, descubre al ingresar a una vivienda, a una muchacha cautiva a punto de ser asesinada. Dirigida por Dean Devlin, presenta un sólido elenco y un gran manejo de la tensión, que mantendrá a los espectadores al borde de sus butacas.

24 cuadros es el filme póstumo del iraní Abbas Kiarostami, un cineasta muy querido y seguido por los cinéfilos locales. La película nos pone en el lugar de espectadores de 24 obras pictóricas, cuadros en donde la naturaleza es la protagonista. Experimental, de extensa duración, es una historia solo destinada a incondicionales de la cinematografía persa o el cine contemplativo.

Aunque las vacaciones de invierno ya han finalizado hace un par de semanas, el cine de animación no deja de generar nuevos productos, tal es el caso de Cenicienta y el príncipe oculto, una vuelta de tuerca al clásico cuento de hadas en la que la doncella y sus amigos ratones descubren que el príncipe anfitrión del baile real es falso y que el verdadero fue transformado en roedor por una malvada bruja.

El repostero de Berlín es una coproducción entre Alemania e Israel. Un drama intimista y poderoso sobre el romance homosexual entre un judío israelí casado y un pastelero alemán. Un filme que ahonda en los sentimientos en contraposición de la religión y las tradiciones, a la vez que transita por las distintas etapas del duelo. Cine de autor en su máxima expresión.

La opción nacional llega de la mano de La educación del Rey, un western moderno en el que seguimos a Reynaldo, alias Rey, un joven que está dando sus primeros pasos en el mundo de la delincuencia, quien escapa de su fallido primer robo. En la huida, el inexperto caco cae en el patio de Carlos Vargas, un guardia de seguridad recientemente jubilado. El hombre le ofrece al chico un pacto: si arregla los daños que provocó al caer, él no lo entregará a la policía. La relación entre ambos, dos excluidos por la sociedad, es el centro de una historia que transcurre al pie de la cordillera.

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