El filme narra la historia real de Jeff Bauman, un joven repositor de supermercado que fue víctima de la furia terrorista en la mítica Maratón de Boston. El muchacho estaba allí alentando a su novia justo cuando dos extremistas hicieron estallar sendas bombas. La deflagración terminó amputándole ambas piernas. El largometraje retrata la batalla personal de Bauman por recuperarse y cómo su lucha se transformó en un símbolo para sus compatriotas.

Jake Gyllenhaal es el protagonista de este drama que se centra en la lucha física y psicológica de un hombre que ve como su vida cambia en un instante. Pero, el filme no solo se centra en los esfuerzos personales de Bauman, también indaga en su relación con su madre alcohólica y su pareja (tremendas actuaciones de Miranda Richardson y Tatiana Maslany) y en la necesidad de la sociedad toda por encontrar un héroe entre tanta miseria.

Una historia densa, difícil de digerir por momentos, que se descomprime con toques de humor negro, bien colocados por el guionista John Pollono que ha tenido como base la novela autobiográfica del propio Jeff Bauman. El director David Gordon Green también se luce en la dirección de actores, la puesta en escena, alejada del cliché, y sobre todo la atmósfera sórdida y de desesperanza que logra construir a la hora de retratar la comunidad en la que se mueven los personajes.

A diferencia de Día del atentado con Mark Wahlberg que también se desarrollaba durante aquella maratón trágica, este filme está lejos de ser propaganda patriótica, por el contrario, es una pintura minimalista de como el hecho afectó el corazón de una familia de clase media/baja y los amigos que la rodean. Además, otra virtud del largometraje, no hay idealización del protagonista, que es un héroe, nadie lo duda, pero está alejado del estereotipo del "sueño americano" y es presentado con sus miserias, su lado oscuro, su pasado, pero también su humanidad. Es en definitiva, un pequeño cuento real, factible, verosímil, conmovedor…

Mi calificación: 8 puntos

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