La última entrevista del Roña Castro con Mario Pergolini: las confesiones íntimas de una vida a los golpes

Semanas antes de su sorpresiva muerte, el mítico boxeador visitó Otro día perdido y repasó su historia. El vínculo con sus 15 hijos, el brutal accidente que casi lo retira antes de tiempo y su costado solidario

Jorge "Roña" Castro habla sobre sus 15 hijos en el programa Otro día perdido (Video: El Trece)
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La muerte de Jorge “Roña” Castro, ocurrida este miércoles 14 de octubre, volvió a poner en primer plano una de sus últimas apariciones televisivas. El ex campeón mundial de boxeo había visitado el 16 de septiembre Otro día perdido, el ciclo de Mario Pergolini en El Trece, donde repasó sin filtros los accidentes que marcaron su vida, la recuperación que lo llevó otra vez al ring, su familia numerosa y el trabajo solidario que sostenía junto a la Fundación Locomotora.

Con su tono descontracturado y una sucesión de anécdotas que alternaron humor, dolor y recuerdos del boxeo, Castro dejó un retrato personal alejado de los grandes combates. En el estudio, habló de sus 15 hijos, sus 14 nietos, sus siete matrimonios y del brutal accidente de autos en el que pensó que había muerto.

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Antes de entrar en los recuerdos más difíciles, el programa presentó la actividad social que desarrollaba Roña Castro. Según detallaron al aire, su trabajo alcanzaba a unas 6.400 personas a través de 14 comedores y nueve merenderos.

Durante años, Castro se había convertido en una figura reconocible fuera del ámbito deportivo por ese trabajo territorial. En la entrevista no se detuvo en los logros que lo llevaron a ser campeón mundial, sino que eligió poner el foco en las necesidades de las familias que acudían a los espacios de ayuda alimentaria.

Un hombre con traje detrás de un escritorio y un hombre con chaqueta en un sillón dentro de un estudio de televisión.
La última entrevista de “Roña” Castro en Otro día perdido, con Mario Pergolini (Imagen Ilustrativa Infobae)

El primer accidente que apareció en la conversación no fue el del auto. Pergolini le recordó un episodio que había protagonizado sobre una moto, aunque inicialmente lo confundió con una bicicleta. Castro aclaró que se había comprado una moto enduro y que salió a probarla poco después de adquirirla.

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Según relató, creyó que estaba bajando los cambios para doblar, pero perdió el control y terminó dentro de una vivienda. “Me metí dentro de una casa, pasé por el ventanal”, contó entre risas. Aquel impacto le provocó un corte en el tendón de una de sus manos, una lesión sensible para un boxeador profesional.

Castro aseguró que esa lesión no impidió su regreso al deporte. “Todos decían que no iba a volver a pelear, pero volví”, afirmó. La conversación derivó entonces hacia las exigencias físicas que enfrentaba arriba del ring y al modo en que lidiaba con el dolor.

El ex campeón explicó que, en algunas peleas, el médico le infiltraba una mano porque golpeaba con una fuerza que excedía la resistencia de esa zona del cuerpo. “Yo pegaba más fuerte”, dijo con orgullo. También contó que sufrió una fractura en un nudillo sin advertirlo en el momento, ya que la medicación le adormecía la mano durante dos horas o dos horas y media.

“Después que termina la pelea, ahí sí dolía”, aclaró al hablar de las consecuencias. Durante el combate, cualquier otra sensación quedaba relegada. Esa naturalidad con la que describió lesiones y golpes fue una constante en su paso por el programa.

El recuerdo más duro de la entrevista fue el accidente automovilístico que estuvo a punto de costarle la vida. Castro había sufrido el choque a bordo de un Renault Laguna que, según contó, había pertenecido al exárbitro de fútbol Javier Castrilli.

El exboxeador argentino Jorge "Roña" Castro participa en una entrevista en el programa de televisión Otro día perdido, conducido por Mario Pergolini

Al observar después el estado del vehículo, tuvo una reacción que conservó intacta en la memoria. “Cuando lo vi dije: ‘Este se mató’. Y era yo que estaba ahí adentro”, contó y enumeró las secuelas: “Me quebré las dos piernas, las costillas, se me explotó un pulmón, me sacó todos los dientes”.

El ex boxeador relató que se quedó dormido mientras manejaba en una recta y que impactó contra un árbol. Llevaba puesto el cinturón de seguridad, un elemento que consideró determinante para sobrevivir. “Me salvó el cinturón”, sostuvo.

El golpe le dejó fracturas en ambas piernas, lesiones en el hombro y las costillas, un pulmón afectado y la pérdida de sus dientes. “Me hice mierda. Me pegué un palazo”, resumió con crudeza.

Castro permaneció 31 días internado, gran parte de ese período en terapia intensiva. Mientras estaba hospitalizado, una placa televisiva difundida por Crónica TV informó de manera errónea que había muerto. El dato provocó risas en el estudio, aunque el boxeador recordó la situación como parte de una etapa crítica de su recuperación.

En medio de la internación, Castro atravesó episodios de confusión al recuperar la conciencia. Dijo que estaba acompañado por la madre de algunos de sus hijos y que le pedía que cerrara una ventana porque veía una paloma blanca que podía salir volando. “Yo veía la palomita blanca”, relató.

Cuando quiso abandonar el hospital, el médico que lo atendía se negó en un primer momento. “Castro, si no sabés el palo que te pegaste”, le habría dicho. Pero la impaciencia pudo más: el ex campeón insistió, firmó el alta junto a quien entonces era su esposa y dejó el centro médico.

El alta no significó una recuperación inmediata. Castro no podía caminar sobre una superficie firme, por lo que comenzó a hacer ejercicios dentro de una pileta. En el agua logró dar sus primeros pasos y esa experiencia le dejó una pregunta que luego trasladó a su rehabilitación fuera de ella.

“¿Cómo puede ser que en el agua camine y arriba no?”, se preguntaba. La respuesta estaba en el peso que debía soportar su cuerpo después de las fracturas, aunque él buscó un método para recuperar la movilidad.

Un automóvil de color rojo destruido junto a un árbol, con una estructura con columnas y policías en el fondo
Un automóvil rojo destruido se encuentra junto a un árbol tras el accidente sufrido por el exboxeador Jorge Roña Castro.

En su casa, comenzó a caminar apoyado contra las paredes del pasillo. Más adelante, volvió a correr. Nueve meses después del accidente, regresó al boxeo, pese a que muchas personas le habían dicho que no volvería a pelear.

Su primera pelea tras la recuperación no tuvo el resultado que esperaba. “Me hicieron cagar, pero volví a pelear”, dijo con una sonrisa. Castro perdió por nocaut ante un rival colombiano, una derrota que le dolió de forma especial porque, según recordó, nunca antes había caído de esa manera. Lejos de retirarse después de ese revés, se entrenó durante un año con el objetivo de tener una revancha. “Ya me preparé para ganarle y le gané”, afirmó.

La vida familiar de Jorge “Roña” Castro ocupó otro tramo central de la entrevista. Pergolini quiso saber cuántos hijos tenía y el ex boxeador respondió sin vacilar: 15. El mayor tenía 42 años y el menor, 16, según contó entonces. “Yo tenía que poblar la Argentina”, lanzó entre risas. La frase sintetizó el tono que eligió para referirse a una familia amplia, con hijos de distintas relaciones y edades muy diferentes.

Un hombre de cabello cano y chaleco negro sentado en un estudio de televisión con iluminación azul y violeta
El ex campeón mundial de boxeo recordó el accidente automovilístico que lo dejó 31 días internado y con graves lesiones físicas

El ex campeón aseguró que mantenía un vínculo cercano con ellos. “Hoy en día mis hijos son mis amigos”, afirmó. También reconoció, con honestidad, que no siempre recordaba los cumpleaños de todos, una dificultad comprensible ante el tamaño de su familia. A los 15 hijos se sumaban 14 nietos. Al hablar de sus hijas, volvió a apelar a la broma: “Mis hijas son como el padre”.

La conversación derivó en su vida sentimental. Castro mencionó a Noelia, su pareja, y dijo que atravesaba una etapa de tranquilidad. Luego llegó una revelación que sorprendió al conductor: había tenido siete matrimonios.

“Siete matrimonios tuve”, confirmó. Explicó que durante sus años como campeón mundial contó con ingresos que le permitieron sostener a sus familias. “A todos les di por igual. En ese momento era campeón del mundo, la ganaba fácil siendo campeón. Hoy en día vivo bien, no tiro manteca al techo, pero vivo tranquilo”, expresó.

Aquella visita a Otro día perdido quedó como una de las últimas entrevistas de Castro. Allí habló del golpe contra el árbol, de las noches en terapia intensiva, de la rehabilitación que lo devolvió al ring y de la familia que construyó a lo largo de los años.

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